La sociedad mexicana exige explicaciones al gobierno de Peña Nieto

Policía y narcos actuaron juntos en la matanza de estudiantes

El fiscal Iñaki Blanco destacó la confesión de cuatro sicarios quienes aseguraron que 17 estudiantes fueron trasladados al “cementerio de los narcos”.
martes, 7 de octubre de 2014 · 20:39
Agencias / México DF
El jefe de la Policía ordenó detener a los estudiantes y el jefe de los narcos ordenó que los mataran.
Así resumió ayer  el fiscal del estado mexicano de Guerrero, Iñaki  Blanco, la oscura trama que hace 11 días disolvió a tiros una manifestación en Iguala y secuestró a 43 estudiantes de un magisterio para llevarlos a una muerte atroz.
Hasta 28 cuerpos calcinados, "algunos completos y otros fragmentados”, aparecieron en seis fosas comunes el pasado fin de semana; ayer fueron  analizados por los forenses, mientras las lágrimas y gritos de familias y estudiantes universitarios llegaban hasta la autopista, relata el periodista del diario español El Periódico, Toni Blanco.

Las autoridades de la Gobernación de Guerrero se dieron "entre 15 días y dos meses” para confirmar identidades, pero el fiscal Blanco reveló las confesiones de cuatro sicarios del grupo Guerreros Unidos, quienes aseguraron que 17 estudiantes que iban en un autobús fueron trasladados a ese paraje de Pueblo Viejo, un lugar que los vecinos de Iguala conocían ya como "el cementerio de los narcos”.
Blanco insistió en que no podía adelantar que se tratara de ellos y explicó: "Los cuerpos fueron colocados sobre una cama de ramas y troncos, y rociados con una sustancia inflamable acelerante, que pudo ser diésel, gasolina o petróleo”.

La orden

Cuando ya tenía a 33 sospechosos detenidos, entre policías y narcos, el fiscal guerrerense señaló: "Fue el director de seguridad pública municipal de Iguala, Francisco Salgado, quien dio la orden de detener a los estudiantes, en tanto que la instrucción de matarlos provino de un sujeto apodado el Chucky”.
 Iñaki Blanco dijo que también se busca al alcalde de esa población, José Luis Abarca, y se le levantará la inmunidad para poder procesarlo "debidamente”.  
En otro lado, varios estudiantes recordaban "las imágenes de sangre” de aquel sábado en que policías y pistoleros dispararon a matar "sin piedad”.

Llegaron a Iguala en buses desde su Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. Y cuando se retiraban, las patrullas de los policías municipales les cortaron el paso, los ametrallaron y "se llevaron a muchos”. Uno de los alumnos, que "iba en el tercer bus”, recuerda que bajó con un compañero para tratar de apartar, junto a otros, el vehículo policial que impedía el paso.
"Entonces nos empezaron a disparar y a él le pegó una bala en la cabeza”, explica.
"Vi un charco de sangre, grité y cuando intentamos tirar de él nos rafaguearon otra vez y ya desde entonces fue una descarga continua contra nosotros”, añade el fiscal Iñaki Blanco.  


Tras las ráfagas, los propios municipales recogían los casquillos. El estudiante afirma que incluso les gritó: "¿Qué hacen, cabrones?”.    Entonces dispararon contra el bus, lo rodearon y bajaron encañonados a los estudiantes. "Los acostaron en el suelo y se los fueron llevando en grupos. Los subieron a las patrullas. Eran como 30”. Luego sucedió el horror: los asesinaron a tiros a sangre fría "como a perros”.

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