Operaban como informantes infiltradas en la organización terrorista

Mujeres permitieron liberar a 54 cautivos de Sendero Luminoso

Rosita Flores Díaz y Luisa Angélica Leguía tuvieron un papel crucial y secreto en el rescate de los otros cautivos, ya que les “dieron confianza” en todo momento.
domingo, 02 de agosto de 2015 · 19:14
Agencias / Lima
Con la vista en el suelo y de la mano, los últimos 15 rescatados de los  campamentos de "producción” de  la organización Sendero Luminoso fueron presentados a la prensa en una base del Ejército peruano en Mazamari, en la zona selvática de la región de Junín.
 La brigada especial anunció  la liberación, en menos de una semana, de 54 cautivos de la etnia asháninka, 34 de ellos niños.
Durante la primera presentación, el pasado lunes 27, llamó la atención  la presencia de mujeres, que a diferencia del resto no vestían el atuendo indígena, sino pantalones y zapatillas deportivas. Los sorprendente es que al menos dos de estas  mujeres, que fueron bajadas del mismo helicóptero militar que los rescatados, posaron ante la prensa.  Ya habían sido rescatadas en agosto de 2014 y contaban con  cédula de identidad. Sus nombres, que después corroboró el Ejército, son  Rosita Flores Díaz y Luisa Angélica Leguía.
 El jefe de la Dirección de la Policía Antiterrorista, el general José Baella, dijo que "no debe haber suspicacias”. Dijo que las dos desplazadas a Mazamari   tuvieron un papel crucial y secreto en el rescate de los otros cautivos, ya que "les dieron confianza” para abandonar el campamento en el que se encontraban y por eso viajaban con los cautivos. También informó que entre los cautivos estaban además familiares suyos con los que se reencontraron, explica el diario español El Mundo.  

El papel de las informantes
Rosita Flores y Luisa Angélica Leguía  colaboraron  con la Policía antiterrorista y fueron la clave para la liberación de sus compañeras y los menores de edad.
Comentan  que están felices de haber escapado de las garras de Sendero Luminoso, pero que quieren regresar a la selva para comenzar de nuevo una vida en libertad.
Hasta ahora, la prensa no había tenido acceso a ellas.  Desde finales de los 80, la Comisión de la Verdad y Reconciliación  estima en más de 5.000 los indígenas asháninkas obligados a formar parte de las "masas de apoyo” de Sendero, como contingente militar o fuerza de trabajo agrícola.
Los rescatados  son las últimos cautivos de un grupo terrorista en extinción, pero que, aliado con el narcotráfico, mantiene el control territorial en zonas aisladas de la selva peruana.
Ruth Buendía, lideresa indígena asháninka premiada en 2014 por el Premio Goldman y el Bartolomé de las Casas por su defensa del medioambiente, está trabajando sin descanso para sacar a las mujeres y los niños de la base militar y que sean acogidos por comunidades indígenas de la zona hasta que encuentren a sus familiares.

Sin embargo, aún  queda un largo trecho por recorrer. Todavía hay pueblos indígenas sometidos al poder de Sendero.

Antiterrorismo
Operación Bajo el mandato de Ollanta Humala, la  brigada especial de fuerzas combinadas logró  otras victorias en la lucha contra los remanentes de Sendero Luminoso. Entre ellas, la captura de Artemio, el último dirigente histórico de Sendero Luminoso, y la desarticulación de esta organización en el Valle del Huallaga.
VRAEM  En el territorio  cocalero del Valle del Río Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) pervive el último reducto senderista al mando de los hermanos José Quispe Palomino y Raúl: el hasta ahora inexpugnable Vizcatán. En 2010, las fotografías incautadas en la computadora  de un campamento desmantelado, mostraban la presencia de decenas de niños en Vizcatán, muchos de ellos fuertemente  armados.



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