Egipto suspende una cadena perpetua al expresidente Mohamed Mursi

El Tribunal de Apelaciones anuló la cadena perpetua contra el ex presidente egipcio, por conspirar junto al movimiento palestino Hamas.
martes, 22 de noviembre de 2016 · 07:14
El Mundo / Cairo / Francisco Carrión
Nuevo revés para la Justicia egipcia. El Tribunal de Apelaciones ha anulado este martes la cadena perpetua contra el ex presidente egipcio, el islamista Mohamed Mursi, por conspirar junto al movimiento palestino Hamas. La revocación se produce una semana después de que la corte tumbara la pena capital contra Mursipor escapar de prisión durante las revueltas que forzaron la renuncia de Hosni Mubarak en 2011.

El tribunal ha ordenado, además, la repetición del proceso. Mursi, elegido en las urnas en 2012 y derrocado un año más tarde por el golpe de Estado urdido por el actual presidente y ex jefe del ejército Abdelfatah al Sisi, fue condenado a cadena perpetua en junio de 2015 por su participación en una presunta conspiración junto a Hamas y Hizbulá para "cometer actos terroristas en el país, filtrar secretos de Estado a países extranjeros y financiar el entrenamiento de terroristas para alcanzar los objetivos de la organización internacional de la Hermandad".

La sentencia de la pasada semana suspendió la única condena a muerte que pesaba sobre Mursi, de 65 años. Tras la anulación de este martes, Mursi cumple aún dos condenas: otra cadena perpetua por filtrar documentos a Qatar dictada el pasado junio y 20 años de prisión por intimidar a los manifestantes de la oposición durante los choques que sus partidarios y detractores protagonizaron el 5 de diciembre de 2012 a las puertas del palacio presidencial de Ittihadiya.

La anulación ordenada este martes también afecta a dirigentes de los Hermanos Musulmanes en este mismo proceso como el guía supremo de la cofradía Mohamed Badia -condenado a cadena perpetua- y los que recibieron pena capital como el número dos y verdadero factótum de la organización, el magnate Jairat al Shater, y los altos cargos Mohamed el Beltagui y Esam el Erian. Según la Fiscalía, en 2005 los responsables de la Hermandad urdieron un "plan terrorista" para que militantes de la agrupación fueran entrenados en Gaza por Hizbulá y la Guardia Revolucionaria iraní.

El segundo recurso ganado por los islamistas -que alegaron defectos legales- deja en papel mojado un fallo plagado de contenido político. Durante la lectura del veredicto inicial, el presidente del tribunal, Shaaban al Shami, calificó a la Hermandad de "odiosa" e insistió en que las pruebas de su delito eran firmes aunque jamás las detalló. "El año de Mursi en el poder fue una noche sin fin, que terminó con el sol del 30 de junio [fecha de las multitudinarias manifestaciones que precedieron al golpe de Estado]", agregó en un tono más propio de una arenga política que de una sentencia judicial.

El Tribunal de Apelaciones comenzará a revisar la próxima semana la segunda cadena perpetua que pesa sobre Mursi por entregar documentos de la seguridad nacional a Qatar. Desde el golpe de Estado, que desalojó del poder a los Hermanos Musulmanes, los tribunales han dictado en primera instancia cientos de penas capitales contra sus partidarios en macroprocesos marcados por la absoluta falta de garantía procesales, como han denunciado organizaciones de Derechos Humanos locales e internacionales. Una vorágine que, a juicio de la ONU, "carece de precedente en la Historia reciente" del mundo.

Según datos de la organización británica Reprieve, 588 personas han sido enviadas al corredor de la muerte desde principios de 2014. El 72% de las penas están relacionadas con la participación en protestas políticas. Las ejecuciones también han aumentado. Si entre 2011 y 2013 sólo se aplicó una condena, al menos 27 vidas han perecido en el cadalso desde el pasado año.

La feroz persecución de cualquier disidencia -blanco de desapariciones forzosas, arrestos masivos y torturas en las abarrotadas comisarías y cárceles- contrasta con la impunidad de destacados miembros del régimen de Hosni Mubarak y de un aparato policial con una larga retahíla de violaciones de Derechos Humanos que permanece a salvo de la más leve reforma. En opinión de organizaciones de Derechos Humanos, se trata de una prueba más de la "justicia selectiva" y políticamente motivada que aplica el país más poblado del mundo árabe.

Desde el derrocamiento de Mursi, el régimen egipcio ha protagonizado la campaña de represión más severa en décadas contra la Hermandad, la fuerza política más organizada del país: cientos de sus simpatizantes han muerto; miles de sus dirigentes y miembros han sido encarcelados; la Hermandad ha sido declarada "grupo terrorista" sin aportar pruebas de su vinculación con los atentados y sus asociaciones de caridad han sido confiscadas. El Cairo ha clausurado, además, los medios de comunicación de la oposición; promulgado una draconiana ley que restringe el derecho de protesta y ahogado todos los espacios de libertad.

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