Española Defex pagó por contratos ficticios en Brasil a un imputado de Petrobras

Las obras de Porto Sudeste que realizó la empresa zaragozana Taim Wesser gracias a la intermediación de la compañía pública Defex.
martes, 13 de diciembre de 2016 · 07:22
El Mundo / Madrid / Luis Tejero
Los escándalos de la empresa pública española de venta de armas Defex y la petrolera brasileña Petrobras están conectados. La Udef ha detectado pagos millonarios de Defex a un implicado en los sobornos de Petrobras por el contrato que la compañía española tenía en Brasil, el de Porto Sudeste. Sospechan que se desviaron unos 10 millones para pagar a políticos locales.
Las investigaciones del caso Defex ya han detectado transferencias por servicios ficticios a empresas relacionadas con políticos de Brasil.

Se trata de una práctica idéntica a la desarrollada en el caso Petrobras, también bautizado como operación Lava Jato, que junto a otros escándalos hizo dimitir a la propia presidenta Dilma Rousseff. Pese a no estar vinculada directamente con los hechos, sí lo estaba la cúpula de su formación política, el Partido de los Trabajadores.

Defex, entidad que depende de la Sociedad Española de Participaciones Industriales (Sepi) y se dedica a la exportación de armas, ya está imputada por otro contrato en Angola. Ya ha quedado acreditado que de dicho proyecto se desviaron alrededor de 60 millones de euros, 41 de los cuales han aparecido en Luxemburgo.

El aterrizaje de Defex en Brasil tuvo lugar en 2011. Entonces logró el contrato de Porto Sudeste, que asciende a unos 200 millones. A raíz del referido caso de Angola se ha investigado también este proyecto y se han detectado desvíos de dinero por parte de la empresa pública española a un imputado en la operación Lava Jato.

El beneficiario es el empresario español afincado en Brasil Gregorio Marín Preciado, según apuntan la investigación del juez De la Mata, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía (Udef) y la Fiscalía Anticorrupción.

Marín es primo político del actual ministro de Exteriores brasileño, José Serra, y fue el intermediario que llevó a Defex a Brasil para realizar el contrato. Así lo han confirmado a EL MUNDO fuentes del propio proyecto.

Su empresa Iberbras, acusada de cobrar 15 millones de dólares en comisiones para sobornar a políticos brasileños, fue precisamente la que firmó contratos con Defex.

Gregorio Marín tiene 72 años y es de Zaragoza. Además de su matrimonio con una prima del ministro Serra, ayudó en campañas electorales del partido de éste, el PSDB. La Fiscalía brasileña asegura que pagó sobornos por valor de 15 millones de euros a través de su firma Iberbras. La tapadera para pagar las mordidas fue la venta de una refinería de Petrobras en Pasadena (EEUU).

Marín, como conseguidor de Defex en Brasil, también ofreció a la empresa española la adjudicación de obras en un astillero. Finalmente ese contrato no cuajó.

Sí lo hizo el megaproyecto de Porto Sudeste, la mayor infraestructura construida en Brasil en una década. El puerto se encuentra en una zona de gran importancia minera y el papel de Defex consistía en construir las infraestructuras necesarias para transportar las materias primas hasta los barcos.

Concretamente, la instalación de unos 13 kilómetros de cintas transportadoras y varias máquinas apiladoras. Defex intermedió allí para la consecución del contrato, que ha acabado ejecutando la empresa zaragozana Taim Wesser.

La comisión oficial de Defex por esta intermediación, según explicaron las mismas fuentes, ascendió al 3%. Es decir, a unos seis millones de euros. Sin embargo, las investigaciones policiales posteriores se han topado con pagos sin justificar por alrededor de 10 millones de euros a diferentes empresas vinculadas con representantes públicos brasileños.

El propio juez De la Mata, en su último auto, menciona ya pagos de unos siete millones a tres empresas que podrían estar relacionadas con cargos públicos brasileños, como publicó ayer El Economista. Una de las empresas implicadas es la mencionada Iberbras, propiedad de Marín. La operativa consistía en que firmaba los contratos considerados ficticios para, a continuación, cobrar sus importes a través de otras sociedades.

No obstante, Iberbras no es la única entidad implicada. Las pesquisas han aflorado la existencia de otras firmas controladas por el entorno de otros políticos brasileños, algunos de ellos personajes clave de Lava Jato.

El sistema destapado por la Udef, la Fiscalía y De la Mata en el caso Defex es igual que el descubierto en Petrobras-Lava Jato. Esto es, blanqueo de capitales mediante hombres de paja que canalizan los fondos a los políticos involucrados.

Las relaciones del proyecto brasileño de Defex con Lava Jato no terminan aquí: el pasado 26 de octubre, un directivo de la multinacional holandesa Trafigura (Mariano Marcondes Ferraz) fue detenido como parte de esta operación anticorrupción. Trafigura es la compañía que controla el proyecto de Porto Sudeste junto a un fondo de Abu Dhabi denominado Mubadala.

Esta compañía de Países Bajos ha asegurado que no tiene relación con ningún contrato investigado en el escándalo de Petrobras y los sobornos de Pasadena. En Brasil se investiga si el directivo arrestado de Trafigura actuó en nombre de la empresa holandesa o de otra firma suya.

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