Véronika es la esperanza de la izquierda peruana

Mendoza explota una imagen de decencia y honestidad.
domingo, 10 de abril de 2016 · 00:00
AFP /Lima

Verónika Mendoza tiene 35 años, es  de izquierda y  apuesta   por un modelo económico alternativo.
 
Hasta diciembre, Verónika, que habla quechua, era una desconocida. Tras las consecuencias de una ley electoral que expulsó candidatos y la eterna búsqueda del electorado de un outsider, Mendoza avanzó explotando una imagen de decencia y honestidad, prometiendo cambios radicales en la economía y resistiendo críticas hasta de la Iglesia Católica por su postura a favor de la unión civil homosexual  y el aborto. 
 
Verónika es de voz apacible, como su natal Santiago, distrito del Cusco donde nació. Su madre, una francesa amante de la historia andina, pensó llamarla Micaela, en honor a la esposa del líder indígena Túpac Amaru, que se rebeló contra la colonia española. Pero su padre, un quechuahablante, eligió Vero. 
 
De niña le gustaba vestirse de Ñusta -princesa inca- y hoy acaricia la idea de convertirse en la primera presidenta del Perú. 
 
Sus padres, profesores, siempre fueron de izquierda, pero se cuidaron de no influir en sus tres hijas. 
 
En vano: a los 19 años, la candidata se dio cuenta de que la arqueología no era lo suyo y decidió viajar a Francia, donde estudió Psicología en la Universidad Denis Diderot e hizo un máster en Antropología en la Sorbona Nueva. 
 
Ingresó al Partido Nacionalista, donde fue electa congresista en 2011, pero renunció  al discrepar con el gobierno de Humala.

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