Diputados en Brasil aprueban juicio contra Rousseff

342 votos a favor de Impeachment, 127 en contra y 6 abstenciones, sumando 2/3 histórico. Ahora la decisión pasa al Senado. “No habrá ningún golpe!”, grita el bando presidencial. “¡Adiós, Dilma!”, contestan desde la oposición, en las calles.
domingo, 17 de abril de 2016 · 20:14

Página Siete Digital y Agencias / La Paz

La cámara ha llegado a los 342 votos necesarios para seguir adelante con el juicio político a la presidenta brasileña Dilma Rousseff. Ahora, el futuro de Dilma queda en manos del Senado, que podría votar su destitución antes de que acabara el mes de abril y abrir ya el camino para que el vicepresidente Michel Temer asuma su cargo mientras la presidenta queda provisionalmente alejada del mismo.

En el Senado bastará una mayoría simple, cosa que parece ahora probable, para que Rousseff sea apartada provisionalmente del cargo hasta 180 días mientras se le juzga propiamente en ambas Cámaras. Pero para entonces, si no ha renunciado ya, su capital político se habrá diluido completamente.

Ahora el futuro de Rousseff depende del Senado. Y, sobre todo, del presidente de la Cámara, Renan Calheiros, del Partido do Movimento Democrático do Brasil (PMDB), de centro derecha. Su posición es ambigua: por un lado, pertenece al mismo partido que el vicepresidente Michel Temer y del presidente del Congreso, Eduardo Cunha, enemigos declarados de Rouseff; por otro, hasta ahora, nunca se ha manifestado a favor o en contra del impeachment.

Los senadores, en su mayoría, según las informaciones de la prensa brasileña, están mayoritariamente a favor de la destitución de Rousseff. Pero Calheiros, sobre el que ahora recaerá en bloque la presión del país entero, puede influir mucho, a la hora de convencer a senadores o, cuando menos, a la hora de retardar el proceso a fin de que el Gobierno gane tiempo.

De cualquier modo, la popularidad del vicepresidente Michel Temer, que asumiría el cargo en cuanto la presidenta fuera depuesta, es también mínima. A los brasileños no les gusta este político discreto siempre escondido en la segunda fila, que nunca se ha presentado a unas elecciones y del que ayer se divulgó una foto viendo la votación en su casa por la televisión, en camisa, muy sonriente y con los brazos cruzados. Muchos especialistas que este país aguanta a los corruptos pero no a los traidores, y Temer comienza a ser visto como tal.

¿Fin del "lulismo"?

En Brasilia, los miembros del PT y de movimientos sociales que seguían la votación por pantallas gigantes se retiraban abatidos, sin esperar ya un cambio de tendencia. "Sabemos que se puso difícil", dijo Ronaldo Pinto, un profesor de historia. Del otro lado del muro de un km tendido a lo largo de la explanada de los ministerios, los partidarios del impeachment celebraban cada "sí" con fritos, aplausos, vuvuzelas y tambores.

En Sao Paulo, sobre la avenida Paulista, donde estaba reunida la oposición, los votos por el impeachment se festejaban como si fueran goles, con bocinazos, saltos y banderas al aire. El voto del domingo podría mostrar la puerta de salida al "lulismo", del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), figura emblemática del hoy maltrecho ciclo de gobiernos de izquierda en la región.

"Para combatir el proyecto de poder y corrupción de Lula y el PT (...), voto sí por el impeachment", dijo al anunciar su voto el diputado Luiz Heinze, del PP, un partido que hasta la semana pasada era aliado del PT. La crisis política brasileña es observada con preocupación por el resto del mundo, a menos de cuatro meses de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Rio.

El día después

Tanto Temer como Rousseff proponen un "pacto" nacional para apaciguar al país y sacarlo de la recesión, pero el camino se anuncia espinoso. "Independientemente del resultado de hoy, la crisis va a continuar, e incluso se agravará, porque el lado perdedor va a utilizar todos los instrumentos para boicotear a los ganadores. En cualquier caso, Brasil amanecerá peor mañana", dijo a la AFP el analista político André César. Los mercados apostaron claramente por Temer, en tanto que los sectores sociales que se beneficiaron de las políticas de distribución de los años Lula temen una reversión de políticas.

"El pacto de Temer será con los movimientos más conservadores, que ya se posicionaron a su lado", señala César. Pero Lula, Rousseff y el PT no están dispuestos a dar el brazo a torcer tan fácilmente. "No nos vamos a dejar abatir por esta derrota momentánea. La guerra será prolongada", advirtió Guimaraes.

Comentarios