Nuevo sismo sacude las zonas afectadas y dispara las alarmas

jueves, 21 de abril de 2016 · 00:00
AFP /Pedernales, Ecuador

Ecuador se vio sacudido nuevamente la madrugada de ayer  por un fuerte temblor, que generó alarma entre el personal que realiza las labores de rescate en la región donde el sismo dejó hace cuatro días 525 muertos y 1.700 personas desaparecidas. 
 
El nuevo sismo, de magnitud 6,1 según el Instituto de Estudios Geológicos de Estados Unidos y 6,2 según el Instituto Geológico de Ecuador, fue muy prolongado, reportó el equipo de AFP en el lugar, que no constató nuevos daños a las infraestructuras.  
 
Su epicentro estuvo a una profundidad de 15,7 kilómetros y se ubicó a 25 km de Muisne y a 73 km de la localidad de  Propicia. 
 
Las autoridades no activaron la alerta de tsunami. 
 
Según el último balance oficial, al menos 525 personas murieron, otras 4.605 están heridas y unas 1.700 siguen desaparecidas tras el violento terremoto de 7,8 grados, el peor en casi 40 años. Sin embargo, las autoridades estatales advirtieron  que esas cifras seguirán aumentando en las próximas horas. 
 
En Pedernales, un balneario a 180 km al norte de Manta y epicentro del terremoto que dejó la ciudad de 60.000 habitantes destruida, un pequeño campo de fútbol se ha convertido en el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), que incluye una morgue, un centro de atención médica y una central de distribución de productos básicos. 
 
"Venimos a pedir comida, pero no hay, ya han repartido las raciones”, comentó a la AFP Gema Guillén, madre de tres hijos que perdió la casa y cuya familia "está durmiendo en la tierra”. 
 
Ahí se reparten ropa, alimentos y medicinas, papel higiénico y pañales llegados gracias a donaciones públicas y de particulares de todo el país. 
 
En algunos supermercados de Quito muchos clientes compran esos productos para mandarlos a las zonas afectadas, constató la agencia  de noticias AFP. 
 
De acuerdo con Unicef, unos 150 mil niños fueron afectados por el sismo. Subidos sobre las montañas de escombros, los bomberos siguen sus tareas de rescate, y algunos cuestionan la rapidez con la que algunas brigadas usaron las excavadoras. 
 
"Lastimosamente no permitieron las 72 horas que se debe permitir para que los grupos trabajen en su parte de operaciones. Desde el domingo  17 de abril ya hicieron remoción de escombros con maquinaria pesada, reduciendo mucho los espacios de vida en la estructura”, declaró el teniente Ricardo Méndez, comandante de socorristas de los bomberos de la ciudad colombiana de Pasto.
 
"Ahí está la morgue”
 
Muchas personas continuaban ayer  llegando en busca de seres queridos al estadio de fútbol de Pedernales, epicentro del potente sismo en Ecuador, donde féretros amontonados bajo el sol abrasador y carpas para atender heridos evidenciaban la dimensión de la catástrofe. 
 
Donde antes se gritaban goles, hoy funciona el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) de este balneario en el norte del Pacífico ecuatoriano, el lugar más afectado por el terremoto de magnitud 7,8 que el sábado sacudió al país andino. 
 
En el improvisado depósito de cadáveres, expertos de criminalística y de la fiscalía, de uniforme blanco, identifican los cuerpos recuperados entre los escombros de viviendas y hoteles de esta localidad de 60.000 habitantes y con un flujo de turistas que puede alcanzar los 40.000 en temporada alta. 
 
Socorristas y auxiliares de enfermería atienden también allí a los heridos. 
 
"Acá recibimos a los heridos porque en el subcentro apenas hay tres camas y no es para hospitalización. No tiene quirófano”, explicó  un médico del Ministerio de Salud, que pidió no ser identificado. 
 
Las primeras 24 horas después del terremoto fueron las más caóticas para el personal sanitario local , que debió acostar a los pacientes sobre el pasto  e incluso habilitó un helipuerto en mitad de la cancha para trasladar a los más graves a algunos de los  hospitales más cercanos. 
 
Quienes buscaban a familiares desaparecidos llegaban con la esperanza de hallarlos vivos. Pero con el paso de las horas, se acercaban a reclamar los cuerpos. Cinco días después del devastador terremoto, sarcófagos vacíos, recibidos de donaciones, se apilaban en una esquina. Los había grandes y pequeños, de diversos colores, con y sin agarraderas, y hasta personalizados para aficionados al fútbol: uno azul del Emelec, otro amarillo del Barcelona, otro de la Liga.
 
Según una fuente de la Fiscalía, los cuerpos de 154 personas que murieron en Pedernales fueron identificados y entregados desde el sábado, entre ellos los de siete extranjeros: tres cubanos, dos colombianos, un inglés y un dominicano. El inglés estaba radicado en el caluroso balneario y los otros extranjeros "estaban de paso”, dijo  el atribulado alcalde  Gabriel Alcívar. 
 
En el estadio Maximiliano Puerta, bautizado en honor a uno de los fundadores de este balneario, sonaba la bulliciosa sirena de un vehículo de socorro, un sonido al que los habitantes ya se acostumbraron.
 
Situación  límite 
  • Infraestructura El sismo dejó unos 800 edificios derruidos, 600 edificaciones afectadas, y numerosas carreteras reventadas e infraestructuras colapsadas en zonas turísticas, unos daños que el presidente Rafael  Correa calculó en  3.000 millones de dólares, "dos o tres puntos del PIB”.
  • Asistencia Varios países ofrecieron su ayuda. EEUU  enviará un equipo de la Agencia Estadounidense de Ayuda para el Desarrollo Internacional (Usaid) para participar en "la distribución de ayuda de emergencia”, mientras que Cuba envió una brigada médica especializada y un equipo de socorristas.
  • Visita El presidente de Bolivia, Evo Morales, visitará Ecuador este fin de semana.

Bolivia enviará un segundo  avión con ayuda humanitaria

Bolivia despachará a Ecuador, afectado por un terremoto que dejó más de 480 muertos, un segundo avión Hércules C-130 con provisiones principalmente de agua, ya que su escasez es "desesperante”, afirmó  el ministro de Defensa boliviano, Reymi Ferreira. 
 
"Tenemos previsto que mañana o pasado, en función a la autorización presidencial, pueda ir otro Hércules llevando principalmente agua, que hemos visto que es desesperante” la escasez, afirmó Ferreira, al ser entrevistado telefónicamente desde Portoviejo (Ecuador) por Erbol. 
 
Ferreira coordina la ayuda boliviana que en primera instancia dispuso el lunes el viaje de un primer avión Hércules con ocho toneladas de agua, medicina y algunos alimentos, además de 52 rescatistas bolivianos de la Fuerza Aérea y el Ejército. 
 
Explicó que en coordinación con el Gobierno ecuatoriano, la ayuda boliviana llegará a zonas cercanas a Portoviejo, en la provincia de Manabí, una de las más afectadas por el terremoto del sábado.
 
El ministro Ferreira detalló que recorrió el centro de Portoviejo "que parece una ciudad de Europa de la Segunda Guerra Mundial, con edificios derribados y gente durmiendo en la calle”, aseveró.

 

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