Voluntarios buscan aventuras luchando contra los islamistas

John Cole, natural de Charlotte, Carolina del Norte, dijo que había venido para vivir nuevas emociones tras dejar su trabajo transportando materiales.
jueves, 28 de abril de 2016 · 00:00
Agencias /Washington y Barcelona

Al  lado de su compañero kurdo en un puesto de control en el norte de Irak, el voluntario estadounidense John Cole proyecta una figura inusual en la castigada carretera hacia el frente más reciente en la guerra contra el Estado Islámico (EI).

Con sus 2,1 metros de altura y sosteniendo su rifle de asalto hacia abajo, Cole está entre un grupo relativamente pequeño de occidentales que han hecho su propio camino hacia Irak para tomar las armas contra el grupo miliciano, a pesar de que las autoridades kurdas dicen que necesitan más dinero extranjero y armas que hombres, publica el diario español La Vanguardia.

Exactamente cuánto ha luchado Cole no está claro, pero el hombre de 23 años dijo que, al contrario que la mayoría de soldados estadounidenses habituales en los puestos de los alrededores, él ha participado en ofensivas contra el EI que incluían fuego de artillería y ataques aéreos. "Puedes sentir las explosiones en tus dientes. Es en cierto modo genial, en realidad”, dijo  dándole una calada a un cigarrillo con nerviosismo.
 
John Cole, natural de Charlotte, Carolina del Norte, dijo que había venido para vivir nuevas emociones tras dejar su trabajo transportando materiales biológicos peligrosos tales como residuos médicos patógenos.  
 
Además de toda la violencia, su fascinación por el norte de Irak, con un mosaico de grupos étnicos y religiosos, fue también un fuerte atractivo. 
 
"Algunas personas se toman un año sabático antes de ir a la universidad, otros simplemente hacen esto”, dijo. 
 
"Me gustaría pasar tiempo aquí y aprender más sobre la cultura, la gente, la historia de esta tierra y después irme a casa”.

Miles de extranjeros acudieron  a Irak y Siria en los últimos tres años, la mayoría para unirse al EI. Sin embargo, un número menor, estimado en varias decenas, están con los grupos luchando contra los radicales.

Cole entró con los combatientes kurdos en Siria el pasado julio y unos meses después fue a Iraq, donde planea quedarse al menos hasta octubre.

Explica que decidió venir después de que Estado Islámico tomase el pueblo de Sinjar, al norte, masacrando, esclavizando y violando a miles de personas de la minoría yazidí.

Las fuerzas peshmerga de la región autónoma kurda, apoyadas por ataques aéreos de la coalición liderada por EEUU, retomaron Sinjar en noviembre cuando él estaba de vuelta en EEUU en un descanso.

La semana pasada, Cole participó  en un control de carretera cerca de la ciudad de Majmur y en las afueras de Camp Swift, una base de las fuerzas de EEUU  que ayudan al ejército iraquí y a los peshmerga en una lenta ofensiva destinada para eventualmente retomar la ciudad norteña de Mosul. "Me siento orgulloso de haber estado ahí” dijo.
 
Despacho desde las zonas de  combate  
  • Rusia Moscú pidió ayer  una cooperación más estrecha con EEUU en la lucha contra el terrorismo y en aras de un alto el fuego en Siria, puesto a prueba por el aumento de la violencia en el país. 
  • Kurdos Las fuerzas kurdas sirias recuperaron los restos de un oficial de las fuerzas especiales rusas que estaba en posesión del grupo yihadista Estado Islámico.
  • Irak El número de combatientes extranjeros que entran a Irak y Siria para unirse a los yihadistas ha caído fuertemente en el último año, en tanto EEUU  realiza  precisos ciberataques contra los islamistas.

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