Navy Seal, del anonimato a la fama tras muerte de Bin Laden

Los detalles sobre la muerte del terrorista salieron desde el propio gobierno de Barack Obama, provocando la molestia del Secretario de Defensa.
miércoles, 4 de mayo de 2016 · 00:00
AFP / Washington

Supuestamente están obligados a respetar un código de silencio, pero varios miembros de los Navy Seal que participaron en la eliminación de Osama Bin Laden publicaron relatos del ataque, para decepción de sus compañeros, que temen que esto ponga en riesgo futuras misiones especiales. 
 
Las historias que revelan cómo esta unidad de élite de la marina de Estados Unidos mató al enemigo público número uno del país tienen consumidores garantizados, y durante los años que siguieron a la muerte del líder de  Al Qaeda se multiplicaron los filmes, libros, documentales y entrevistas contando el ataque del 2 de mayo de 2011. 
 
Los detalles sobre la muerte de Bin Laden salieron desde el propio gobierno de Barack Obama, provocando la furia del secretario de Defensa de la época, Robert Gates. "¿Por qué carajo no se callan todos?”, recuerda Gates en sus memorias haberle dicho a Tom Donilon, entonces asesor de seguridad nacional del presidente  Barack  Obama. 
 
Funcionarios de la administración también revelaron datos de la operación a Mark Boal, guionista de  La noche más oscura, dirigida por Kathryn Bigelow. Luego, en otra violación del acuerdo tácito, algunos Seal que participaron en la operación contaron parte del ataque. 
 
Uno de los comandos, Matthew Bissonnette, publicó bajo el pseudónimo de Mark Owen un libro en 2012 sobre su participación en la operación, con el título de  No Easy Day. 
 
Más tarde, su excompañero de escuadrón Robert O’Neill logró fama internacional proclamando ser el Seal que disparó y mató a Bin Laden. Pero para muchos de los miembros de las fuerzas de operaciones especiales, esto afecta la ética del grupo de élite. 
 
Autocalificados como "profesionales tranquilos”, los Seal habían aceptado mucho tiempo atrás que su trabajo debía hacerse de forma anónima, preocupados de que las filtraciones pudieran dar información vital al enemigo y poner en peligro futuras operaciones de alto riesgo. 
 
Meter al genio en la lámpara 
 
El teniente Forrest Crowell, un ex-Seal, describe el fenómeno en su tesis de posgrado para la Naval Postgraduate School en California. "Al idealizar y dar a conocer las misiones Seal, el Gobierno estadounidense alienta una insaciable curiosidad que ha conducido a un lucrativo nuevo mercado sobre información sobre los Seals”, escribió. 
 
"Cualquier información que socave la seguridad operacional de los Seal y limite su capacidad de sorprender al enemigo incrementa sus posibilidades de fracaso y pone vidas estadounidenses en peligro”, insistió.  
 
Según Sean Naylor, periodista y autor de  Relentless Strike, los líderes de Seal "ahora están preocupados de que los libros, películas y todo eso se salga de control. Están tratando de meter al genio de nuevo en la lámpara”. La preocupación no se limita a los Seal. En diciembre, el general Joe Votel,  pidió mayor discreción a la administración Obama   por la "seguridad nacional”.

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