El deshielo entre EEUU y Cuba es irreversible, según analistas

El 20 de julio de 2015, las secciones de intereses de ambos países se convirtieron oficialmente en embajadas, lo que impulsó una serie de avances.
jueves, 21 de julio de 2016 · 00:00
AFP  / Cleveland 

Un año -y un crucero- después del restablecimiento de lazos diplomáticos, Estados Unidos y Cuba siguen atando cabos en su relación bilateral; un proceso complejo, pero acelerado que, según los analistas, no tiene vuelta atrás sin importar quién ocupe la Casa Blanca. 

El 20 de julio de 2015, las Secciones de Intereses de Cuba y Estados Unidos se convirtieron oficialmente en embajadas, lo que impulsó una serie de avances coronados con la histórica visita del presidente Barack Obama a La Habana en marzo, donde llamó a los cubanos a enterrar los vestigios de la Guerra Fría. 

"Un año después del restablecimiento de relaciones diplomáticas formales, las relaciones entre Washington y La Habana se han movido muy rápido, mucho más rápido del ritmo normal de cambio diplomático”, dijo William LeoGrande, especialista en América Latina de la American University en Washington. 

Los dos países restablecieron el correo postal directo, los cruceros estadounidenses volvieron a la isla después de medio siglo y desde septiembre hay vuelos directos unirán un puñado de ciudades a ambos lados del estrecho de La Florida. 

Aunque el embargo de Washington de 1962 aún prohibe el turismo en Cuba, las visitas de estadounidenses se duplican. La cadena hotelera Starwood inauguró un hotel en La Habana y empresas como Netflix y Airbnb se hacen sentir en la isla. 

Cuba espera que "quienquiera que sea el próximo presidente” apoye "el curso actual de la política” hacia la isla, declaró Josefina Vidal, responsable cubana del proceso de reconciliación con Estados Unidos, en una entrevista con el diario Granma. 

Vidal agregó que La Habana espera que Obama use al "máximo” sus facultades ejecutivas en lo que le resta del mandato para "hacer irreversible” el histórico acercamiento. 

Clinton, con "más cuidado”

El sorpresivo acercamiento con Cuba fue otra jugada audaz de Obama, que ocupa sus últimos meses en la presidencia, sin más elecciones que ganar y frustrado por las barricadas de sus opositores en el Congreso. 
Pero para el nuevo presidente que tomará el control de la Casa Blanca el 20 de enero de 2017, el tema cubano puede ser un asunto más sensible, con una agenda legislativa propia y un capital político a gastar meticulosamente. 

"El ritmo del cambio puede ralentizarse de algún modo, porque el nuevo presidente tendrá sus propias prioridades”, dijo, coautor de un libro sobre medio siglo de diplomacia encubierta entre Washington y La Habana. 
El acercamiento con Cuba apenas ha resaltado en la virulenta campaña electoral a las presidenciales de noviembre, con los titulares centrados en las incendiarias declaraciones del candidato republicano Donald Trump y los escándalos de su rival demócrata Hillary Clinton. 

Wayne Smith, exjefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, se sorprende de que a diferencia de hace unos años, las autoridades cubanas ya no son "los sospechosos habituales” de los republicanos, quienes realizan su convención para coronar a Trump como su candidato esta semana en Cleveland (Ohio) que se produjo el miércoles por la noche.

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