Cientos de personas se unen para cavar tumbas en Kabul

La capital afgana vivió ayer una jornada de duelo y enterró a los 80 muertos del peor atentado en 15 años, un ataque reivindicado por el grupo Estado Islámico.
lunes, 25 de julio de 2016 · 00:00
Agencias / Kabul

 Cientos de personas se unieron ayer en la capital afgana para cavar  las tumbas necesarias para enterrar a las 80 personas que murieron el sábado  en  un atentado  terrorista suicida del Estado Islámico en el centro de una manifestación de hazaras.

  La gran mayoría de víctimas son hazaras, miembros de un etnia chií tradicionalmente marginada por el resto de comunidades afganas. 

 Por esa razón fueron enterradas en un mismo cementerio,   donde acudió  una multitud con picos y palas e incluso excavadoras para acometer la desgraciada tarea.  El lugar de las inhumaciones es un parque del oeste de la capital afgana dedicado al líder hazara Abdul Ali Mazari, donde esta comunidad suele celebrar reuniones y rezos, según el denominado Movimiento Esclarecedor, convocante de la manifestación del sábado.

 Numerosas personas pasaron la noche en vela, en medio de charcos de sangre, en la plaza DehMazang, rebautizada "plaza de los Mártires” por el presidente Ashraf Ghani en homenaje a las víctimas del doble atentado suicida, que dejó también más de 230 heridos. 

Familiares de sobrevivientes se agolpaban frente al hospital Istiqlal, el más cercano al lugar de la matanza, en espera de noticias sobre sus allegados. 

En la mezquita Mazari, en la misma zona, las autoridades extendieron una inmensa bandera afgana llevada por los manifestantes, sobre la que colocaron pertenencias de los fallecidos: zapatos, ropa, chales ensangrentados, frente a los cuales las personas estallaban en llanto y expresaban su desesperación. 

  "Las filas de hombres y mujeres afganas que se ofrecen para donar sangre para sus compatriotas heridos es un signo conmovedor  del pueblo afgano frente a esta violencia espantosa”, dijo la ONU.

El Gobierno afgano, que calificó de mártires a las víctimas, anunció que  buscará "venganza”, mientras estudia las posibles fallas de seguridad.

El presidente Ghani ordenó crear una comisión para llevar a cabo una "investigación exhaustiva” y prometió "vengar a las víctimas” y castigar a todos los implicados en el atentado, "dondequiera que se encuentren”. El Gobierno prohibió concentraciones y desfiles durante 10 días.

El peor atentado en Kabul

 Los manifestantes reclamaban que una línea de alta tensión en construcción abasteciese de electricidad a la provincia de Bamiyán (centro), la más atrasada económicamente del país, donde vive gran parte de la comunidad hazara. 

Se trata de la peor masacre cometida en Kabul desde la intervención estadounidense de 2001, que expulsó del poder a los talibanes, y del atentado de mayor envergadura llevado a cabo por el EI en esta ciudad de 5 millones de habitantes. 

Muchos afganos cuestionaban ayer la falta de previsión en materia de seguridad tanto de los organizadores de la marcha como de las fuerzas afganas. 

"Las fuerzas del orden fueron negligentes. Exigimos una verdadera investigación y que se juzgue a quienes hayan tenido fallas”, afirmó Subhan Ali.

 Una comunidad amenazada

 Para muchos afganos subyace la sospecha de que el Gobierno no desplegó todos los medios necesarios para proteger la marcha de los hazara. Esa comunidad, de tres millones de miembros, padeció décadas de persecuciones y miles de ellos fueron exterminados a fines de los años 90 por la red Al Qaeda y por los talibanes, en su gran mayoría pastunes sunitas. 

El EI, que se implantó hacia fines de 2014 en el este del país, los escogió en todo caso como blanco de su primer ataque de gran envergadura en Kabul, desmintiendo de paso las tentativas del poder de minimizar su nivel de presencia y de amenaza en la capital.
 

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