La transformación de Malala Yousafzai en activista millonaria

Malala es rica y ha creado una fundación que lleva su nombre para canalizar la ayuda económica a la que ha sido su pasión: potenciar la educación.
lunes, 4 de julio de 2016 · 00:00
Agencias /Barcelona y Londres
 
Hace poco más de tres años se debatía entre la vida y la muerte en un camino rural del empobrecido valle de Swat paquistaní y hoy ya  es millonaria. 

Malala Yousafzai tenía 15 años cuando un fanático talibán le disparó en la cabeza a la vuelta de la escuela donde estudiaba. 

Se había dejado oír demasiado en su defensa del derecho de las niñas a una educación, un derecho tantas veces vilipendiado en un país donde las mujeres no tienen derecho a casi nada. 

A sus 18 años  se ha convertido en la laureada más joven con el premio Nobel de la Paz y vende por miles de ejemplares el libro que recoge su vida.

En una de sus últimas apariciones públicas, coincidiendo con el memorial por el asesinato de la diputada laborista británica Jo Cox en plena campaña del Brexit, Malala, que ahora vive en Londres, tomó la palabra en la céntrica Times Square para hablar de la víctima y, por extensión, de sí misma: "Nos ha demostrado que puedes ser pequeño y, a la vez, un gigante”. 

Cox, además de abogar por la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, fue una firme defensora de los derechos de los inmigrantes, apunta el diario español El Periódico.

Cuando aún  no había alcanzado ni la mayoría de edad, la adolescente paquistaní ya era gigante en la defensa de los derechos de los más vulnerables. 

Lejos de arredrarse, a pesar de haber visto muy de cerca la muerte, mantuvo su compromiso haciéndose oír en todo el mundo. Soy Malala  lleva por título un libro publicado en el 2013 leído en todo el mundo. 

Nada más y nada menos que 287.170 copias se vendieron  en el Reino Unido -por valor de 2,7 millones de dólares- y 1,8 millones en el todo el mundo, según datos facilitados por la consultora Nielsen Book Research.

La lucha por la educación

Malala es rica. Y ha creado una fundación que lleva su nombre para canalizar la ayuda económica a la que ha sido su pasión: potenciar la educación de las mujeres en países en vías de desarrollo donde son discriminadas.  
Su familia, propietaria de la boyante  empresa Salarzai Ltd con sede en Londres, tenía unos  activos netos en el 2015 de 2,2 millones de dólares, un 65% más que en el 2014. 

La empresa en cuestión, pertenece a Malala y a sus padres, Ziauddin Yousafzai y Toor Pekai, respectivamente.

Ziauddin Yousafzai, padre de la adolescente, poco podía imaginar este desenlace cuando, tras el ataque a su hija, se preparó definitivamente  para lo peor. 

Mientras la acompañaba en el helicóptero que la trasladaba de urgencia desde el Valle de Swat a un hospital militar en Peshawar, le pedía a sus familiares que fueran iniciando los preparativos para el funeral.

"Desde la publicación del libro de Malala, ella y su familia han donado más de 900.000 dólares  a la caridad, mayoritariamente para proyectos de educación en todo el mundo, incluido Pakistán” comunicó  la propia familia a la organización Thomson Reuters Foundation.

Malala continúa siendo requerida en todo el mundo para dar cuenta de su experiencia y sus conferencias ya se cotizan a 137.000 dólares.  El Instituto para Estudios Políticos, con sede en EEUU, establece una comparación con, por ejemplo, la cotización a 76.500 dólares de las conferencias del clérigo pacifista sudafricano Desmond Tutu. 

 
Una muestra de intolerancia 

Una pareja que había acudido a un santuario en busca de un remedio contra la infertilidad fue ejecutada en público por supuestos talibanes que lo consideraron un acto contra el islam, en la provincia afgana de Farah,  informaron  fuentes oficiales. 

El hombre y su esposa volvían a casa en el distrito de Bakwa tras visitar un lugar de veneración cuando "desafortunadamente los militantes, inmediatamente después de arrestarlos, los ejecutaron brutalmente ante los ojos de la gente”, relató aterrorizado el jefe de seguridad en la provincia, Diljan Khakrizwal. 

Este oficial de Policía explicó que familiares de la pareja comentaron que habían recurrido a visitar santuarios islámicos tras haber acudido a médicos durante años sin encontrar una solución a su falta de hijos, señala Sky News. 

Una fuente gubernamental, que pidió el anonimato, dijo que un equipo de investigación policial y de la inteligencia afgana visitó la zona, que se encuentra bajo control talibán, aunque los insurgentes no reclamaron  la autoría del suceso.







 




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