Matanza de policías conmociona a EEUU en semana de furia racial

Un intenso tiroteo ocurrido en Dallas la madrugada de ayer, durante una manifestación antirracista, culminó con cinco policías muertos y otras nueve heridos
sábado, 9 de julio de 2016 · 00:00
AFP  / Dallas

Estados Unidos era un país conmocionado ayer ante el tiroteo que provocó la muerte de cinco agentes de policía en Dallas, al fin de una semana de furia a raíz de la violencia policial contra ciudadanos negros. 

El único sospechoso abatido por la Policía luego de la matanza del jueves en Dallas fue Micah Johnson, un negro de 25 años que carecía de antecedentes policiales y era reservista del Ejército, que estuvo movilizado en Afganistán entre noviembre de 2013 y julio de 2014.

Johnson fue muerto al fin de un gigantesco cerco policial que incluyó el uso de un robot con explosivos. La Casa Blanca dijo que los investigadores "descartaron” que el responsable haya tenido "algún tipo de conexión con una organización terrorista”. 

En las infructuosas negociaciones para una eventual rendición, Johnson habría dicho a los agentes que no pertenecía a ninguna organización regular y que solo quería matar "policías blancos”. "Nos dijo que estaba furioso con recientes tiroteos protagonizados por policías. Dijo que estaba furioso con personas blancas. Dijo que quería matar personas blancas, especialmente policías”, manifestó el jefe de policía de Dallas, David Brown. 

El caótico tiroteo provocó también heridas a otras nueve personas: siete agentes policiales y dos civiles. El estallido de violencia ocurrió en medio de una manifestación pacífica en  Dallas en protesta por la muerte durante la semana de dos ciudadanos negros a manos de la Policía en Luisiana y Minnesota.

La Policía de Dallas informó que se realizó un allanamiento a la vivienda de Johnson en la cual "los detectives encontraron materiales para fabricar bombas, chalecos antibalas, fusiles, municiones y un diario personal de tácticas de combate”.

En Polonia, donde se encuentra para una reunión de la OTAN, el presidente Barack Obama dijo que lo ocurrido en Dallas fue un ataque "salvaje, calculado y despreciable”, para añadir que "no hay una justificación posible a este tipo de ataques o cualquier tipo de violencia contra las fuerzas del orden”. Ante el impacto de lo ocurrido en Dallas, el gobierno determinó ayer que todas las banderas en reparticiones públicas sean izadas a media asta hasta el 12 de julio. 

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó "el asesinato de cinco agentes de Policía”, pero también pidió una investigación "imparcial” sobre la muerte de los ciudadanos negros a manos de agentes. 
Según un vocero de Ban, los incidentes de la última semana "resaltan otra vez más la necesitad de abordar de manera completa la discriminación, incluyendo las desigualdades raciales”. 

La tensión motivó a los aspirantes presidenciales Hillary Clinton y Donald Trump a cancelar sus eventos públicos ayer. Clinton tenía previsto un acto junto al vicepresidente Joe Biden en Pensilvania, y Trump un mitín en Miami. 
En un mensaje en Facebook Trump afirmó que se trató de un "ataque contra nuestro país”, y denunció que se trató de un tiroteo que incluyó "ejecuciones”. Por su parte, Clinton manifestó en Twitter su duelo "por los oficiales baleados cuando cumplían su misión sagrada de proteger una protesta pacífica”. 

En una breve declaración, la fiscal general estadounidense y secretaria de Justicia, Loretta Lynch, formuló un llamado a la calma y pidió a sus conciudadanos que "por favor no conviertan esta semana en algo normal”.

Las reacciones se dejaron escuchar también en el mundo del deporte, donde importantes figuras negras como LeBron James rechazaron la violencia.

En medio de la manifestación pacífica en el centro de Dallas, los primeros disparos fueron confundidos con fuegos artificiales, pero rápidamente la zona degeneró en un escenario de pánico y caos.

 

 En protesta habían negros, blancos y latinos

"Habían negros, blancos, latinos, de todo. Era la protesta de una comunidad mixta. Y de pronto (los disparos) salieron de la nada. Tuve la impresión de que nos disparaban a nosotros. Era el caos total, una cosa de locos”, contó un testigo. 

En medio de la descomunal confusión, agentes policiales arrestaron a tres personas -dos hombres y una mujer-, y el jefe policial David Brown dijo que esos detenidos "no estaban cooperando” con la investigación. 

El alcalde de Dallas, Mike Rawlings, formuló un llamado a la unión después de una jornada de desastre. "Como ciudad, como país, debemos ahora unirnos, cerrar filas y curar las heridas”, dijo Rawlings  tras resaltar que Dallas vivía una "mañana dolorosa”. 

Las muestras de indignación habían ido en aumento a lo largo de la semana,  tras el asesinato por parte de policías de Alton Sterling, de 37 años, y de otro ciudadano negro, Philando Castile.

El sospechoso  era veterano de la guerra en Afganistán
 
El joven Micah Xavier Johnson, señalado como el principal sospechoso por el tiroteo que dejó en Dallas un saldo de cinco policías muertos y otras nueve personas heridas, era un reservista del ejército y había sido movilizado a Afganistán, informó  el Pentágono. 

Johnson, un  negro de 25 años, sirvió en Afganistán entre noviembre de 2013 y julio de 2014. En ese país, Johnson era soldado aunque también desempeñaba funciones de albañilería y carpintería, informó una vocero del Pentágono, Cynthia Smith. 

El joven residía en Mesquite, un suburbio de Dallas, y según informaciones de prensa no poseía antecedentes policiales. 

Una manifestación contra la violencia policial hacia ciudadanos negros se convirtió en la noche del jueves en un caótico baño de sangre en el centro de Dallas, al degenerar en un violento tiroteo que sacudió al país. 

La Policía logró acorralar a Johnson en un edificio y trató de negociar una rendición. En esa negociación, el joven aseguró que no pertenecía a ninguna organización y que solo deseaba matar policías blancos. 

"El sospechoso dijo que estaba molesto con (la manifestación pacífica) BlackLivesMatter (Las vidas de los negros importan). Y que estaba enojado por los recientes tiroteos policiales, y con la gente blanca. Dijo que quería matar blancos, especialmente oficiales blancos”, aseguró David Brown, jefe de Policía de Dallas. 

"El sospechoso afirmó que íbamos a encontrar bombas caseras. Dijo que no estaba afiliado a ningún grupo y que actuó solo”, agregó el jefe policial.


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