Sube a 13 la cifra de fallecidos por inundaciones en Luisiana

Equipos de rescate hallaron a más personas sin vida después de que bajara el nivel de las aguas en Luisiana. Vecinos tratan de recuperar sus pertenencias.
viernes, 19 de agosto de 2016 · 00:00
AFP  / Baton Rouge

Las personas fallecidas en las inundaciones sin precedentes en Luisiana son 13, informaron las autoridades ayer, cuando el retiro de las aguas deja en evidencia la magnitud del desastre en ese estado del sur de Estados Unidos. 

Los habitantes trataban de recuperar algunas pertenencias en el interior de lo que quedó de sus casas anegadas.
 
Los equipos de rescate iban casa por casa en busca de víctimas de las inundaciones. Así, el numero de víctimas mortales fue ascendiendo lentamente, y la portavoz del gobernador John Edwards Bel confirmó 13 muertes hasta ahora, dos más que el miércoles. 

En muchas áreas el nivel de las aguas había descendido y ya se estaban secando. No obstante, el Servicio Meteorológico Nacional estimó que habría que esperar hasta hoy para que el agua remitiera hasta quedar por debajo del nivel de inundación. 

"Sigue habiendo inundaciones”, dijo el gobernador a los medios locales el miércoles, mientras recorría las zonas de desastre. "No quiero que nadie piense que dimos vuelta la página”. Veintidós de las 64 parroquias del estado, el equivalente en Luisiana a los condados, han sido declaradas zonas de desastre, lo que permitirá darles asistencia federal. 

Daños

  Según las autoridades, cerca de 40.000 viviendas han sido afectadas por las crecidas provocadas por fuertes lluvias que en ciertos puntos llegaron a 50 centímetros, y más de 8.000 personas se encuentran en refugios, especialmente en Baton Rouge, la capital del estado, y sus alrededores. 

El martes eran 20 los condados declarados en estado de emergencia, contra cuatro el lunes. Esa declaratoria permite desbloquear medios materiales suplementarios, en especial fondos federales de asistencia. El presidente Barack Obama ya había declarado el estado de catástrofe natural, que permite otorgar fondos federales de emergencia para financiar la ayuda a las víctimas. "Es una inundación histórica”, señaló Edwards en un comunicado. Iglesias, instancias locales y empresas propusieron albergar a damnificados y recibían donaciones de alimentos, agua y otros productos de primera necesidad. 

Mientras las aguas bajaban en las partes norte y oeste de las zonas inundadas, otras áreas proseguían en estado de emergencia activa, según detalló el gobernador. "Mucha gente aún está sufriendo”, agregó. Alrededor de 34.000 hogares permanecían sin electricidad en la noche del martes, en un período como el actual particularmente caluroso.

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