Defensa de Dilma busca evitar su destitución en el Senado de Brasil

Los sondeos y analistas coinciden en que la tendencia es irreversible en favor de la destitución, para la que se requiere una mayoría especial de 54 votos (dos tercios) de un pleno de 81 senadores.
viernes, 26 de agosto de 2016 · 09:34

AFP / Brasilia

Los senadores brasileños escucharán este viernes a la defensa de Dilma Rousseff, durante el segundo día de su histórico juicio político. Pero según pronósticos, ningún argumento podrá evitar que la presidenta sea despojada de su mandato.

"Yo creo que es posible revertir el proceso porque hay senadores que si bien se han mostrado favorables al impeachment, han dicho que podrían cambiar de opinión si se muestra que no hay crimen", dijo a la AFP la senadora Gleisi Hoffman, una de las espadas del PT en el Senado, en el primer día del maratónico juicio.

Los sondeos y analistas coinciden en que la tendencia es prácticamente irreversible en favor de la destitución, para la que se requiere una mayoría especial de 54 votos (dos tercios) de un pleno de 81 senadores.

En ese caso será Michel Temer, exvice de Rousseff y ahora su enemigo visceral, quien la remplazará de forma definitiva en el cargo hasta 2018. El lunes será la propia Rousseff la que tomará durante 30 minutos la posta de la defensa.

Una vez concluida, se dará paso a la votación final, en la que se definirá si se le impugna el mandato por acusaciones de haber alterado el presupuesto sin el aval del Congreso.

"El impeachment de Rousseff es una gran victoria de la democracia, una liberación de nuestro país de la izquierda que quería perpetuarse en el poder", señaló Janaina Paschoal, una de los tres juristas que presentaron el pedido de juicio contra Rousseff, en declaraciones a la AFP en Brasilia.

Entre los testigos de la presidenta se encuentran el exministro de Economía Nelson Barbosa, el profesor de Derecho de la Universidad de Rio de Janeiro Ricardo Lodi Ribeiro y el economista Luiz Gonzaga Belluzo.

Brasil, una papa caliente

Encaminar la economía es apenas uno los desafíos urgentes que enfrenta Temer, si finalmente queda en el cargo. Y todo eso con una popularidad de apenas 13% y sin la legitimidad que dan las urnas.

Con el desempleo en niveles récord, la inflación superando el 10% anual y un gigantesco déficit fiscal, la economía brasileña se contraería otro 3,27% este año, según el último reporte del Banco Central en base a operadores del mercado, que muestra una suave mejora de las expectativas.

Si Temer asume el poder, deberá tomar medidas y reformas impopulares con un Parlamento muy fragmentado.

Qué planes para Dilma

En caso de ser sentenciada, Rousseff, esta mujer aguerrida que militó en una guerrilla marxista durante la dictadura (1964-1985), quedará inhabilitada para ocupar cargos públicos por ocho años.

La mandataria insiste en que es "inocente" y denuncia ser víctima de un "golpe de estado" orquestado por Temer, quien fue su compañero de fórmula en 2014 para ganar la elección.

Rousseff está acusada de violar las normas fiscales al manipular datos que permitieron ocultar la verdadera situación de las cuentas públicas de su gobierno, y emitir por decreto líneas de crédito extraordinarias sin el aval del Congreso.

La mandataria aduce que esas han sido prácticas corrientes en Brasil. Aislada, la presidenta vivió una suerte de destierro en el Palacio de Alvorada, la residencia oficial.

El cese temporal en mayo de Dilma Rousseff en el gobierno mejoró levemente la confianza en el gigante sudamericano, bajo el gobierno interino de Temer.

Fin del tudo bom

La destitución de Dilma es también un inesperado final de gobierno para el emblemático PT. Rousseff recibió un país con una herencia bendita de una economía pujante que le dejó su padrino político, aupada por programas sociales como el Bolsa Familia reconocidos internacionalmente.

En los primeros años de gloria del PT, el país fue elegido para celebrar el Mundial de Fútbol (2014) y los Juegos Olímpicos (2016), los primeros en celebrarse en Sudamérica.

Pero ese boom económico que fue motor de crecimiento para toda la región comenzó a hacer agua durante el primer gobierno de la exguerrillera. Y hoy ya es historia.

El descontento social creció, las movilizaciones al son de "¡Fora Dilma! se multiplicaron y la popularidad de la presidenta cayó en picada. Rousseff no logró dar el golpe de timón que el país requería para retomar el buen rumbo de la economía.

La tormenta estalló con las revelaciones de masivos escándalos de corrupción. El mayor y más sonado fue la gigantesca trama de desvío de dinero en la estatal Petrobras que le costó más de 2.000 millones de dólares a la petrolera. Las acusaciones golpearon de lleno al PT y llegaron hasta el propio Lula.

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