Emperador Akihito pide que le releven del cargo en un gesto inédito

La Constitución nipona no establece actualmente la sucesión en vida. La salud de Akihito se ha visto debilitada en los últimos años.
lunes, 08 de agosto de 2016 · 07:05
El Mundo / Javier Espinosa
Como relata John W. Dower en su libro 'Japón: abrazando la derrota', cuando el 15 de agosto de 1945 el emperador Hirohito se dirigió a la nación, en las aldeas los campesinos se arrodillaron ante las emisoras de radio. En aquel entonces todavía no eran "ciudadanos" sino "súbditos".

Ésa era la primera vez que escuchaban directamente la voz de una personaje que se consideraba como una divinidad. Tras escuchar su alocución, en la que reconocía la derrota del país, varios cientos de personas se suicidaron. Otras muchas se reunieron delante del palacio llorando.

En una simbólica imagen del giro que ha registrado esta nación desde la época en la que abanderó una devastadora guerra, su hijo y sucesor, Akihito, volvió a quebrar hoy la tradición imperial y requirió lo que cualquier persona de su edad podría anhelar: la jubilación.

Como ocurriera con el discurso de Hirohito, que nunca citó la palabra "rendición" -aunque su mensaje no dejó duda alguna sobre lo que estaba comunicando-,Akihito también recurrió a un lenguaje indirecto amparándose en su edad y los conocidos problemas de salud que ha sufrido en el pasado.

"Tengo más de 80 años y hay ocasiones en las que me siento limitado por mi condición física. Después de dos operaciones quirúrgicas, mi salud está declinando poco a poco y me preocupa que me pueda resultar difícil llevar a cabo mis funciones como símbolo del Estado con todas mis fuerzas como lo hice hasta ahora", afirmó el jefe de Estado.

"Cuando un emperador enferma o su estado de salud es grave, me preocupa que, como ha sucedido en el pasado, la sociedad entre en punto muerto o la situación pueda impactar en las vidas de la gente. En ocasiones me planteo cómo sería posible evitar esta situación", añadió.

Akihito no citó nunca el término "abdicación" dado que no dispone del poder político para asumir tal decisión que exigiría un cambio en la legislación actual del país, que estipula que el emperador ocupará su cargo hasta su deceso. La última vez que uno de sus homólogos abandonó su cargo fue en 1817.

Pero el sucesor de Hirohito sugirió que se podría establecer una "regencia" que "pueda actuar en lugar del Emperador cuando no pueda cumplir con sus deberes".

El primer ministro Shinzo Abe replicó al mensaje imperial con su propia alocución en la que dijo que en "consideración" a la edad del jefe de Estado, "la carga de sus funciones y sus ansiedades, hay que pensar cuidadosamente sobre lo que puede hacerse", en lo que parece dejar la puerta abierta a una posible modificación de la normativa actual.

La emisora NKH informó en julio que Akihito quería abdicar y que así se lo había comunicado a su entorno y en especial a su sucesor, el príncipe heredero Naruhito, de 56 años.

Aunque el emperador suele transmitir mensajes pregrabados en ocasiones especiales, ésta es la segunda ocasión en la que Akihito se dirige en directo a la nación en un discurso televisado. Lo hizo en 2011 tras el desastre de Fukushima para consolar a la población local.

El jefe de Estado ascendió al trono tras la muerte de su padre en 1989 y en una ruptura con las rígidas tradiciones de la institución japonesa decidió casarse con una fémina que no procedía de la nobleza local.

Posteriormente se significó por su entusiasta defensa de la política pacifista que adoptó Japón tras la debacle de la contienda mundial, hasta el punto de contradecir en cierta manera el ideario conservador que mantiene Shinzo Abe.

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