Rousseff, en contraofensiva, demanda un nuevo proceso

La defensa de la expresidenta pidió ayer a la Corte Suprema que anule todo y haga otro juicio, luego de que fuera alejada del cargo con 61 votos en contra.
viernes, 02 de septiembre de 2016 · 00:00
AFP  / Brasilia

La ahora expresidenta brasileña Dilma Rousseff inició su contraofensiva: menos de 24 horas después de ser destituida por decisión del Senado, su defensa pidió ayer a la Corte Suprema anular el proceso y hacer otro juicio. 

El Senado votó, con un holgado 61 a 20, a favor de la destitución de Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), acusada de haber violado la Constitución al aprobar gastos a espaldas del Congreso y financiar al Tesoro atrasando pagos a la banca pública. Rousseff, que siempre proclamó su inocencia, dijo que la decisión consumaba un golpe de Estado parlamentario. 

"Es un fraude contra el que vamos a recurrir en todas las instancias posibles”, advirtió esta economista y exguerrillera de 68 años, que enfrentó el segundo proceso de impeachment desde el retorno de la democracia en 1985, después del que llevó en 1992 a la caída del hoy senador Fernando Collor. 

Su abogado defensor, José Eduardo Cardozo, que además fue su ministro de Justicia, introdujo ayer la primera de dos apelaciones previstas ante la Corte Suprema. La primera solicita "la suspensión de inmediato de los efectos de la decisión del Senado Federal que condenó por crimen de responsabilidad a la Presidenta de la República” y la realización de "un nuevo juicio”, según el texto al que tuvo acceso la AFP. Pide además restablecer a Temer como presidente interino, cargo que ocupaba desde que Rousseff fue suspendida del cargo, en espera del veredicto del Senado. 

La hoy destituida mandataria tacha a Temer, que fue su vicepresidente, de "usurpador” y "golpista”. 

"Golpistas son ustedes, quienes están contra la Constitución. Golpe es aquel que propone una ruptura constitucional”, replicó el dirigente del partido de centroderecha PMDB, alegando que el proceso cumplió con todos los requisitos contemplados por la Carta Magna de 1988. 

Apoyos y rechazos

Temer fue juramentado poco después del impeachment y, con el título oficial de presidente, viajó inmediatamente a China para participar en la cumbre del G20 de potencias industrializadas y emergentes, donde espera elevar el perfil de Brasil, un gigante  que se debate entre la recesión y la crisis política. 

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, expresó rápidamente el interés de Washington en "mantener la fuerte relación bilateral” entre "las mayores economías y democracias del hemisferio”, según un comunicado de la presidencia brasileña. 

Los presidentes de Argentina, Mauricio Macri; de Perú, Pedro Pablo Kuczynski; y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, "felicitaron” a Temer. 

La reacción fue totalmente opuesta por parte de los gobiernos de izquierda de América Latina: el presidente socialista Nicolás Maduro congeló las relaciones y retiró a su embajador. 

El ecuatoriano Rafael Correa tachó el proceso de "traición” y también retiró a su encargado de negocios, representante diplomático en Brasil.
5
5

Comentarios