Cambios en escenario político marcan el fin de la “era rosa”

La destitución de Dilma, el empuje de la oposición venezolana y el fin del kirchnerismo cambian el mapa político en una región con la izquierda en declive.
domingo, 04 de septiembre de 2016 · 00:00
Página Siete  / Agencias 

La polémica destitución de la presidenta Dilma Rousseff en Brasil sacudió las entrañas políticas de Sudamérica, donde sus líderes reaccionaron  con muestras de indignación, rechazo, silencio o aprobación, según el color político de cada Gobierno, se lee en  El Mundo. 

La inusual llegada al poder del conservador Michel Temer  cambiará el mapa político en una región donde la izquierda está en declive. Argentina dijo adiós en noviembre a 12 años de gobiernos kirchneristas y encumbró al exempresario Mauricio Macri, firme aliado del nuevo inquilino del Palacio del Planalto. 

En el otro lado de la balanza, la izquierda todavía cuenta con Bolivia, Ecuador y Venezuela como principales valedores de ese socialismo del siglo XXI que acuñara Hugo Chávez. Pero el empuje de la oposición venezolana está moviéndole la silla presidencial a Nicolás Maduro mientras la denominada "marea rosa” latinoamericana se encuentra en retroceso. 

La forma en que Temer ha desalojado del poder a Rousseff puede sentar un peligroso precedente en la región. Para Pablo Gentili, secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), la destitución de Dilma representa una "mala noticia” para el Mercosur (el organismo económico regional que agrupa a Argentina, Brasil, Uruguay, Venezuela y Paraguay). "Con Temer, el proyecto de integración regional que representa el Mercosur se debilitará aún más”, sostiene Gentili.

La recesión económica también juega en contra de los nuevos gobiernos conservadores. Macri ha visto cómo la alta popularidad de la que gozaba en diciembre, cuando asumió el poder, se ha reducido drásticamente por los duros ajustes aplicados. Y la coyuntura en Brasil es todavía más complicada.

 Cuando Sudamérica fue girando hacia la izquierda durante la década pasada, los gobiernos bolivarianos y socialdemócratas contaron con el viento de cola de la economía a su favor. El petróleo y las materias primas estaban en alza y esa bonanza apuntaló los procesos políticos emergentes. Pero el factor político impera sobre la economía. La buena sintonía de la mandataria destituida con muchos dirigentes sudamericanos ha hecho que salvo en Argentina y Paraguay, cuyos gobiernos han recibido con las manos abiertas al nuevo Gobierno brasileño, las reacciones en el resto de la región hayan sido más bien tibias o de rechazo explícito, como en el caso de Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Los argumentos jurídicos en los que se sustentó el juicio político a Dilma no parecen ser la mejor carta de presentación para un nuevo Gobierno conservador en Sudamérica. Mientras la oposición venezolana acaricia el poder gracias en parte a la progresiva impopularidad de Maduro, los gobiernos bolivarianos y la izquierda latinoamericana en general, consciente de que su ciclo político se agota, han visto en la crisis brasileña una prueba fehaciente de sus denuncias. 

Para el expresidente uruguayo José Mujica, las sesiones en el Senado brasileño sólo han sido una "gigantesca pantomima” para disfrazar un "golpe” contra una presidenta sin cargos de corrupción en su contra. 

El "artilugio jurídico”, en palabras de Mujica, habría sido la excusa de una estrategia que, a su juicio, estaba preparada desde hace tiempo. Más comedido, el presidente Tabaré Vázquez (que representa al ala centrista del gobernante Frente Amplio) se mantuvo en silencio sobre la crisis institucional brasileña. Sea como sea, con Brasilia y Buenos Aires -los dos motores políticos y financieros de la región- en manos de dirigentes conservadores, Sudamérica ve cómo el predominio de la izquierda languidece.
 
En la  región
  • Paraguay  Ese país vivió hace cuatro años una maniobra parlamentaria similar que provocó la caída del presidente Fernando Lugo. El país fue suspendido temporalmente de participar en Mercosur y en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) pero tras las elecciones en las que ganó el derechista Horacio Cartes,  todo volvió a su cauce.
  • Brasil  El caso de este país es muy distinto. Es una de las principales economías del mundo y suele marcar el paso en la región. Queda por ver si la tormenta política disminuirá con el tiempo o la presidencia de Temer acabará fracturando aun más las relaciones políticas en una región tremendamente polarizada.

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