Nueva crisis diplomática entre Tokio y Seúl por 'esclavas sexuales' de la II Guerra Mundial

El gobierno nipón llama a consultas a su embajador en Corea como protesta por la colocación de otra estatua dedicada a la memoria de esas féminas
viernes, 6 de enero de 2017 · 07:58
elmundo.es/ Javier Espinosa
La polémica inacabable sobre la utilización de cientos de miles de esclavas sexuales por parte del ejército de Japón en la Segunda Guerra Mundial volvió a generar una enésima crisis entre Tokio y Seúl después de que el gobierno nipón decidiera llamar a consultas a su embajador en Corea del Sur como protesta por la colocación de otra estatua dedicada a la memoria de esas féminas.

Un representante del gabinete nipón, Yoshihide Suga, aseguró que la presencia de esa escultura frente al consulado japonés de la ciudad surcoreana de Busán es "extremadamente problemática" especialmente ante el acuerdo que firmaron ambas naciones en diciembre de 2015 para intentar zanjar este diferendo.

"Tendrá un efecto deplorable" en las relaciones entre los dos estados, reconoció Suga.
Japón asumió en dicho pacto que el recurso a las apodadas de forma eufemística "mujeres de confort" había sido "una grave afrenta al honor y la dignidad" de un gran número de féminas y reconocía "de forma dolorosa las responsabilidades" que entrañaba esta terrible práctica, por lo que decidió contribuir con cerca de 1.000 millones de yenes (unos 8,1 millones de euros) a una fundación que se dedicaría a asistir a las víctimas que todavía continúan vivas.

Sin embargo, muchas de estas mujeres y las organizaciones que las apoyan rechazaron el tratado dado que incluía una cláusula en la que Japón instaba a Seúl a retirar la estatua que rememora a las esclavas sexuales instalada frente a la embajada de Japón en 2011.

Las supervivientes de esos abusos sexuales forzados también exigen que Japón asuma su responsabilidad legal y pague directamente a las víctimas y no a través de donaciones a entidades interpuestas.

Tras la colocación de la primera figura en Seúl, los activistas surcoreanos situaron otras muchas a lo largo del país y en el extranjero provocando siempre el encono de la diplomacia japonesa.
La estatua de Busán había sido erigida el pasado día 28 y retirada casi de inmediato por la policía. Cuarenta y ocho horas más tarde, las autoridades locales accedieron a su reposición bajo la creciente protesta que provocó el altercado.

Según Suga, su país había pedido a Corea del Sur que "se encargara de resolver este asunto de forma apropiada, pero la situación no ha mejorado, así que tomamos esta medida".

Tokio también ha retirado a su cónsul en Busán y además ha postergado las conversaciones que tenían previstos los dos países para intercambiar divisas y un diálogo de alto nivel para reforzar su colaboración económica.

El primer ministro Shinzo Abe se comunicó con el vicepresidente de EEUU, Joe Biden, para explicarle lo ocurrido. "Es importante que los gobierno de Japón y Corea del Sur asuman la responsabilidad para ejecutar (el acuerdo) y no es constructivo hacer cosas que vayan en su contra", señaló Abe en su conversación con Biden, según los medios niponeses.

Por su parte, el ministerio surcoreano de Exteriores calificó la reacción japonesa de "muy lamentable". "Incluso si hay asuntos problemáticos, los gobierno de ambos países deben seguir potenciando los lazos entre Corea del Sur y Japón, basados en una relación de confianza", se leía en el comunicado que emitió dicho departamento.

El nuevo brete diplomático es el primero de gran calado que se produce entre Corea del Sur y Japón tras el inicio del proceso de recusación de la presidenta surcoreana Park Geun-Hye, que fue la principal abanderada no sólo del tratado de 2015 sino del subsiguiente convenio que firmaron en 2016 las dos naciones para estrechar su colaboración militar, que también recibió numerosas críticas de la oposición surcoreana.

El futuro del primer pacto resulta más que precario por cuanto el favorito actual para los próximos comicios presidenciales, el opositor Moon Jae-in, se expresó de forma contundente en contra del mismo y dijo que lo consideraba "inválido".

"Han rendido los derechos del pueblo", afirmó. Una estrecha relación entre Seúl y Tokio resulta vital para los intereses estratégicos de EEUU en la región, que considera dicha alianza tripartita como su principal estrategia para frenar la expansión de China y hacer frente a los desafíos que supone el programa nuclear y de misiles de Corea del Norte.

Un alto cargo del Ministerio de Exteriores de Japón citado por el diario Asahi Shimbun reconocía en noviembre que la cooperación entre las dos naciones podría sufrir un "colapso dependiendo de quién sea el próximo presidente de Corea del Sur".

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