Un kilo de carne al mes es “el lujo” que se da un venezolano

La hiperinflación surge al perderse la confianza en la moneda: el bolívar se devaluó 96,3% en el último año frente al “dólar negro”, según Ecoanalítica.
sábado, 7 de octubre de 2017 · 00:00
AFP / Caracas

"Si seguimos así, quedaremos raquíticos”, presagia José ante lo que parece inevitable: que la economía venezolana, con índices de un país en guerra, termine de colapsar por las sanciones de Estados Unidos. 

Mensajero en una empresa de software, José Gallardo perdió 12 kilos en año y medio porque –dice– la plata no le alcanza. Un kilo de carne al mes es "el lujo” que se da con su esposa y cuatro hijos. "¿A dónde vamos a llegar?”, pregunta Gallardo, de 46 años, y la respuesta es desoladora. 

El país con mayores reservas petroleras está al borde del default, hiperinflación, más escasez de alimentos y medicinas, y nuevas protestas, según expertos. Poniendo sal a la herida, el presidente Donald Trump prohibió a los estadounidenses colocar nueva deuda de Venezuela y su petrolera PDVSA, para presionar al gobierno de Nicolás Maduro a "restaurar la democracia”. Previamente, Washington impuso sanciones financieras a Maduro y varios funcionarios, ejemplo seguido por Canadá. 

Las medidas ponen en jaque al Gobierno para hacer pagos a través de bancos corresponsales.
 
Importaciones de comida, medicamentos y gasolina se han afectado. Ello aumenta los temores de impago, pues entre octubre y noviembre PDVSA debe saldar unos 4.000 millones de dólares por vencimientos de deuda. "La preocupación del mercado es que el país pueda tener esos fondos y no logre sacarlos.

 "Caería en default técnico”, advierte Asdrúbal Oliveros, director de la consultora Ecoanalítica, para quien las sanciones tienen un "poderoso efecto reputacional”.

 Default en puertas 
 
Sin perspectiva de repunte del petróleo –fuente de 96% de sus divisas– y con un déficit externo que analistas calculan en 12.000 millones de dólares para 2018, a Venezuela le esperan días difíciles. Su deuda externa asciende a 100.000 millones de dólares y tendrá que pagar 8.018 millones en intereses en 2018, según la firma Aristimuño Herrera & Asociados. 

"Eso pone al gobierno al borde del default”, estima Oliveros. El recorte de importaciones podría ser máximo de 3.000 millones de dólares, "a menos que esté dispuesto a no traer comida y permitir un colapso del sector petrolero”, añade, al recordar que Venezuela también importa gasolina. Las importaciones cerrarán este año en 12.500 millones de dólares frente a 59.339 millones de 2012, según el economista César Aristimuño. 

Esas compras también estarían comprometidas, por lo que Oliveros cree que el Gobierno intenta migrar a pagadores en China o Rusia. "La apuesta es generar un caos que fuerce la negociación o el quiebre del gobierno”, opina Oliveros, escéptico de que Pekín o Moscú –aliados de Caracas– arrojen un salvavidas. 

La debacle no solo es consecuencia del derrumbe del precio del petróleo a menos de la mitad desde 2014, sino también de la caída de la producción: 22,9% desde 2008 hasta los 1,9 millones de barriles diarios (mbd) de hoy, según la OPEP.

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