El Nobel de la Paz premia la lucha contra armas nucleares

La organización reúne en un centenar de países a cientos de organizaciones humanitarias, ecologistas, de protección de los derechos humanos y pacifistas.
sábado, 7 de octubre de 2017 · 00:00
AFP / Ginebra

La Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN) ganó  el Nobel de la Paz tras una década de esfuerzos para prohibir la bomba atómica, en un contexto de tensión con Corea del Norte e Irán. 

72 años después de las bombas atómicas estadounidenses sobre Hiroshima y Nagasaki, el Comité del Nobel quiso resaltar los incansables esfuerzos de la ICAN para librar al mundo de las armas nucleares. 

Con ello, mandó también un mensaje a las potencias nucleares para que inicien "negociaciones serias” destinadas a eliminar su arsenal. 

"Vivimos en un mundo donde el riesgo de que se utilicen las armas nucleares es más alto de lo que nunca fue” declaró la presidenta del Comité Noruego del Nobel, Berit Reiss-Andersen. "Algunos países modernizan sus arsenales nucleares, y es real el riesgo de que cada vez más países se procuran armas nucleares, como Corea del Norte” añadió. 
   
Hace ya diez años que la ICAN da la voz de alarma para pedir "la eliminación” de estas armas de destrucción masiva. 

Se trata de una coalición internacional que reúne en un centenar de países a cientos de organizaciones humanitarias, ecologistas, de protección de los derechos humanos, pacifistas y por el desarrollo. 

Su lucha encarnizada desembocó en julio en una victoria en la ONU, cuando medio centenar de países lanzaron la firma de un tratado de prohibición de las armas atómicas. 

El alcance es simbólico porque las nueve potencias nucleares (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte), que suman unas 15.000 armas nucleares entre todas, boicotean el texto.

 Y debido a que no entrará en vigor hasta que 50 países lo ratifiquen. "Todavía no hemos acabado.
 
El trabajo no habrá terminado mientras haya armas nucleares”, declaró a la AFP Beatrice Fihn, que dirige la ICAN.    "Las armas nucleares pueden llevar al mundo a su fin, literalmente”, advierte Fihn. 

Éxito histórico

Constituida oficialmente en 2007 en Viena, al margen de una conferencia internacional del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), la ICAN ha sabido atraer a su causa a activistas de todo el mundo, y también a personalidades influyentes. 

El arzobispo sudafricano y Nobel de la Paz Desmond Tutu, el músico de jazz Herbie Hancock o el dalái lama son algunos de los que apoyan a la organización, con sede en el recinto del Consejo Ecuménico de las Iglesias en Ginebra, cerca de la ONU. 

Hace una década, cuando el movimiento antinuclear estaba bastante fragmentado, la ICAN logró juntar a los activistas con un objetivo común: prohibir y eliminar las armas nucleares, como ya lo fueron las biológicas o las minas antipersona.

 Estos esfuerzos dieron fruto en julio con la adopción por 122 países del nuevo tratado que prohíbe las armas nucleares, pese a la oposición de Estados Unidos y de otras potencias nucleares. Para Fihn, este "punto de partida es un verdadero éxito histórico”. 

"Cuantos más países consigamos reunir (...) más la opinión pública cambiará y pensará que es inaceptable y más duro será para los Estados que disponen de armas nucleares justificarse”, estima. 

Las potencias nucleares no son las únicas afectadas. Según la ICAN, cinco países europeos tienen en su territorio armas nucleares estadounidenses, en virtud de un acuerdo en el marco de la OTAN.

 Seguridad mundial

Además, otra veintena de países afirman que su seguridad depende de las armas nucleares estadounidenses, según la ICAN. Eso sin contar con que algunos poseen reactores nucleares o reactores de investigación que pueden desviarse de su uso civil para la fabricación de armas. 

El uso de las armas nucleares tendría consecuencias catastróficas. "Si una sola bomba nuclear explota en una ciudad grande podría matar a millones de personas. La utilización de decenas o de cientos de estas bombas alteraría radicalmente el clima mundial, provocando una hambruna generalizada”, advirtió la ICAN .

El número de candidatos al Nobel de la Paz fue de 318 en esta edición. En su primera reacción al galardón, ICAN criticó directamente al presidente estadounidense Donald Trump ante los riesgos de un incidente nuclear en el mundo. 

"La elección del presidente Donald Trump incomodó a mucha gente por el hecho de que pueda autorizar por sí solo el uso de las armas nucleares”, declaró a los medios la directora de la ICAN.
 
"Las armas nucleares no aportan la seguridad ni la estabilidad, como lo demuestra los casos de Estados Unidos, Japón y Corea del Norte”, añadió.

 

424 organizaciones en 95 países

Fundada en 2007 en Viena, durante una conferencia internacional sobre el tratado de no proliferación nuclear, la ICAN tiene su sede en Ginebra, en las instalaciones del Consejo Ecuménico de las Iglesias. 

Cuenta con 424 organizaciones no gubernamentales asociadas en 95 países y el apoyo de numerosas personalidades, entre ellas dos Premios Nobel de la Paz, el arzobispo sudafricano Desmond Tutu (1984) y la estadounidense Jody Williams, quien lo recibió en 1997 por la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona. 

La ICAN también goza de la simpatía de numerosos artistas, como Yoko Ono o el actor estadounidense Martin Sheen, quien no duda en afirmar que "si Gandhi y Martin Luther King estuvieran vivos, apoyarían la ICAN”. 

Aunque la cantidad de ojivas se ha reducido en 30 años -pasó de 64.000 en 1986 a poco más de 9.000 en 2017, según el Bulletin of the Atomic Scientists (BAS)-, el número de países detentores aumentó. 

Hoy son nueve los que poseen tales armas de destrucción masiva: Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel.

ICAN fue un actor clave en la aprobación del tratado por parte de 122 países miembros de Naciones Unidas en julio pasado.  

La ICAN recibirá el premio, que consiste en una medalla de oro, un diploma y un cheque de nueve millones de coronas suecas (1,1 millones de dólares) durante una ceremonia en Oslo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte en 1896 del creador de los premios, el filántropo sueco e inventor de la dinamita, Alfred Nobel.

 

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