Donald Trump sorprendió a Rusia en su propio terreno

Un experto militar dice que “Trump tiene serios problemas internos y decidió mostrar, que a la inversa de la debilidad de Obama, él está listo para atacar”.
sábado, 8 de abril de 2017 · 00:00
AFP / Moscú

  Para Vladimir Putin, Donald Trump representaba una posibilidad de reconciliación con Washington. Pero el ataque estadounidense contra el régimen sirio sorprendió al presidente ruso, irrumpiendo en un terreno que Rusia dominaba desde 2015. 

El ataque estadounidense contra la base aérea de Al Shayrato fue como una ducha de agua fría para Moscú. Después de todo, Rusia esperaba que Donald Trump fuera más fácil de "manejar” que Barack Obama, especialmente en relación a Siria.

 ¿No había prometido durante la campaña una "normalización” de las relaciones, al punto de presentarse como un "amigo” de Rusia? ¿No era para muchos, el hombre de Moscú, al punto de que algunos de sus colaboradores enfrentan acusaciones de colusión con Rusia? 

¿No había dicho que la prioridad de su administración iba a ser la lucha contra la organización del Estado Islámico? 

El presidente ruso, Vladimir Putin condenó los ataques como una "agresión contra un Estado soberano que causa un prejuicio considerable a las relaciones entre Estados Unidos y Rusia”.

 Ayer, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, resumía la decepción de los rusos. "Es de destacar que el mismo presidente Trump, que durante su campaña electoral planteaba como uno de sus principales objetivos la lucha contra el terrorismo (...), haga exactamente lo contrario”, declaró. 

Según el portavoz, los rusos sólo fueron advertidos con dos horas de antelación de la inminencia de los bombardeos, decididos en respuesta al presunto ataque químico contra la localidad de Jan Sheijun atribuidos al régimen sirio. 

Para Rusia, estos ataques constituyen un obstáculo para la lucha contra el terrorismo. 

Defensa antiaérea

Los bombardeos también levantan interrogantes con respecto a la protección que Rusia otorga a Siria. "Rusia ayudó a los sirios a mejorar su defensa antiaérea pero parece que los estadounidenses pueden eludirlos fácilmente”, explicó a la AFP el experto militar Pavel Felguenhauer. 

Tras el ataque, el portavoz del ejército ruso anunció que se "reforzarán” las defensas antiaéreas del ejército sirio. Desde octubre de 2015, Rusia ha desplegado en suelo sirio baterías de defensa antiaérea S-300 y S-400, que son capaces según Moscú de responder a cualquier ataque aéreo.

 Pero las baterías permanecieron en silencio cuando los misiles estadounidenses Tomahawk cayeron sobre la base siria. 

Tillerson en Moscú

El golpe parece aún más duro ya que se produce antes de la visita el martes y el miércoles del secretario de Estado, Rex Tillerson. "Esto no va a hacer que se suspenda la visita de Tillerson”, destacó Felguenhauer, para quien los ataques y las inevitables declaraciones posteriores, no van a trastornar las relaciones entre Rusia y Estados Unidos. 

"Trump tiene serios problemas internos y decidió mostrar, que a la inversa de la debilidad de Obama, él está listo para ordenar ataques”, dijo el experto, que no espera reacciones radicales.
 
  "Esto no parece una campaña dedicada a debilitar a Asad”, la línea roja para el Kremlin, que siempre ha apoyado al presidente sirio, agregó Felguenhauer. 

Andrei Baklitski, del centro de reflexión independiente PIR, estimó que "la declaración de Trump y las respuestas de los rusos fueron moderadas (...) no hubo gestos, no se anuló la visita de Tillerson”.

 

Un cambio  de tono
  • Relaciones  Para Andrei Baklitski, el bombardeo tendrá como principal consecuencia el cambio del tono en las discusiones entre los estadounidenses y los rusos. "Una implicación de EEUU en la guerra en Siria ha estado colgando como una espada de Damocles”, dice el experto. "Ahora está claro que Estados Unidos es capaz de utilizar la fuerza en la región y eso dice su opinión tiene que ser escuchada aún más”.

 Bolivia pide sostener verticalidad en ONU

Bolivia pidió ayer defender la verticalidad del Consejo de Seguridad de la ONU, "la última esperanza” para evitar la guerra, horas después de los ataques con misiles de Estados Unidos a Siria. 

"El Consejo de Seguridad no debe ser usado como un peón a sacrificar en el tablero de ajedrez de la guerra”, urgió el embajador de Bolivia ONU, Sacha Llorenti. 

Miembro no permanente del Consejo de Seguridad de ese organismo en 2017 y 2018, Bolivia llamó a preservar a cualquier costa la paz y seguridad mundiales. 

En la reunión del Consejo de Seguridad convocada de urgencia por Bolivia a raíz de los ataques a Siria, el diplomático boliviano cuestionó la actuación de esa instancia de la ONU movida, a su juicio, a conveniencia de intereses antes que a resguardar el derecho internacional y el multilateralismo. 

"Cuando condenamos de manera inequívoca los atentados, el Consejo de Seguridad no debe ser usado como una caja de resonancia de la propaganda de guerra ni del intervencionismo. El Consejo de Seguridad no debe ser usado como un peón a sacrificar en el tablero de ajedrez de la guerra”, subrayó en su intervención.
 

"¡Que nos libren de Asad!”, piden supervivientes

AFP / Reyhanli 

"¡Que nos libren de Bashar al Asad!”, dice Ahmad Raheel a su salida de un hospital turco tras tres días de tratamiento por el presunto ataque químico en Siria. Hoy se siente feliz por los bombardeos de Estados Unidos contra el régimen. 

Al igual que Ahmad, decenas de heridos en el ataque cometido el martes en el noroeste de Siria estuvieron hospitalizados en Reyhanli, una ciudad turca en la frontera con Siria. 

Los bombardeos estadounidenses contra una base aérea del régimen sirio han devuelto la esperanza a supervivientes del ataque a la localidad rebelde de Jan Sheijun, en el que murieron al menos 86 personas, entre ellas 27 niños. 

"Estamos felices”, declaró Ahmad a la AFP a su salida del hospital público de Reyhanli, donde ayer dieron el alta a una veintena de heridos. 

"Que nos libren de Bashar al Asad. Espero que la guerra en Siria se termine”, añade. "Líbrennos de Rusia (aliado del régimen) y de Bashar y todo irá bien”, afirma Faisal, otro superviviente. "Lo que cuenta, para nosotros, no es que nos graben sino que nos liberen de Bashar”, insistió. 

Fuera del hospital, un autobús blanco espera a los pacientes, con sus enseres en bolsas de plástico, para trasladarlos al lado sirio de la frontera a través del puesto fronterizo de Cilvegözü -Bab al Hawa. 

"No queda ningún paciente del último ataque en este hospital”, afirma a la AFP un médico que ha pedido mantener el anonimato. 

"Quieren volver a casa con sus familias, ver a sus hijos”, añade mientras los acompaña al autobús. Están preocupados. Se ve en las caras de agotamiento de los hombres y en los ceños fruncidos de las mujeres veladas.

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