Lula ganaría holgadamente las elecciones de Brasil 2018

“El expresidente se mantiene en el liderazgo pese a las menciones recientes en Lava Jato”, señaló la encuestadora, en referencia al caso Petrobras.
lunes, 1 de mayo de 2017 · 00:00
AFP / Brasilia

El exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva ganaría holgadamente el primer turno de las elecciones presidenciales de Brasil en 2018, pese a su asfixiante situación judicial por el caso Petrobras, y también se impondría en la mayoría de los escenarios de balotaje, según reveló ayer un sondeo.
 
Lula (2003-2010) sería votado por el 30% del electorado (contra 25-26% de diciembre), el doble de lo que obtendrían Marina Silva, una exministra de su gobierno, que se mantuvo en 15%, y Jair Bolsonaro, un outsider de extrema derecha que sumaría entre 14 y 15% de los votos (desde 8 y 9%), suficientes para quedar segundo en uno de los escenarios analizados por el estudio de Datafolha. 
 
Silva es la única política en condiciones de vencer a Lula en la segunda vuelta: 41 a 38%, diferencia considerada por Datafolha como de "empate técnico”.
 
En todas las demás mediciones, el exmandatario de izquierda se impondría ampliamente. 
 
"Lula se mantiene en el liderazgo pese a las menciones recientes en Lava Jato”, señaló la encuestadora, en referencia al caso Petrobras, que investiga una red de sobornos y desvíos de dinero público a la política. 
 
El exlíder sindical y fundador del Partido de los Trabajadores (PT) enfrenta cinco procesos por corrupción, tráfico de influencia y obstrucción a la Justicia.  Si es condenado en alguno de ellos, y el fallo es ratificado en segunda instancia, no podrá postularse. 
 
Nuevas figuras
 
El escenario político brasileño entró en turbulencia desde que el año pasado fue destituida Dilma Rousseff (2011-2016), sucesora de Lula, por adulterar las cuentas públicas. Y la crisis ha sido alimentada sin pausa por los escándalos de Petrobras y de la constructora Odebrecht, que confesó haber comprado decenas de funcionarios públicos. 
 
El descrédito abrió las puertas a figuras como el radical Bolsonaro, que defiende públicamente a la última dictadura (1964-1985), el actual alcalde de la ciudad de Sao Paulo, Joao Doria, u otras sin filiación partidaria, pero con prestigio social, como el juez Sergio Moro. 
 
Datafolha midió una hipotética candidatura del magistrado de primera instancia devenido en ícono anticorrupción por su actuación en el caso Petrobras, y las respuestas revelaron que derrotaría ajustadamente a Lula en una segunda vuelta. Moro negó tener intenciones de saltar a la política. 
 
En cambio, interrogará al exmandatario en su juzgado de Curitiba (sur) el próximo 10 de mayo, una cita que ha despertado un enorme interés en Brasil. Una eventual candidatura de Doria, por su parte, sumaría 9% de los votos. 
 
Temer 
 
El trabajo de Datafolha registró un alto rechazo a la gestión del presidente conservador Michel Temer (PMDB), que llegó al poder tras el impeachment y luego de desempeñarse como vicepresidente de Rousseff durante cinco años. Acusado por su exaliada de liderar un golpe parlamentario para derrumbarla, la gestión de Temer tiene el apoyo de apenas el 9% de los brasileños, que la encuentran óptima o buena. 
 
El 61% la definió como mala o pésima y el 26% como "regular”. Datafolha no especificó el porcentaje restante.

 

El 64% del electorado rechaza a Michel Temer
 
El elevado nivel de reprobación "ya es comparable al de su antecesora (Dilma Rousseff) en las vísperas de la apertura del proceso de impeachment”, indicó el estudio de Datafolha. 
 
Temer debe entregar la banda presidencial el 1 de enero de 2019 y ya anticipó que no se postulará en octubre de 2018. Su eventual candidatura genera un rechazo del 64% del electorado, casi 20 puntos por encima de Lula, que está segundo en esa medición. 
 
El líder septuagenario impulsa un plan de austeridad para intentar sacar al país de la recesión, que incluye reformas para endurecer las condiciones para jubilarse y una flexibilización de los contratos de trabajo que motivaron que el viernes pasado Brasil tuviera su primera huelga general en 21 años. La protesta terminó con violentos choques entre manifestantes y la policía.
 
En Río de Janeiro, operarios municipales retiraban ayer los esqueletos calcinados de los ocho autobuses que fueron quemados y quitaban vidrios y destrozos de material urbano que quedaron regados por las calles. 
 
Cerca de la plaza  Cinelandia, el clima se asemejó por momentos a una zona de guerra. "Fue terrible. Los gases llegaron hasta mi departamento. Son absurdos estos destrozos. La huelga busca mejorar la vida de la gente, pero esto lo pagaremos entre todos”, dijo a la AFP Laura Resende.

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