Temer dice que fue “ingenuo” en el escándalo de corrupción

Consultado sobre su responsabilidad, el mandatario dijo al diario Folha de Sao Paulo: “Ingenuidad. Fui ingenuo al recibir a una persona en aquel momento”.
martes, 23 de mayo de 2017 · 00:00
AFP  / Brasilia

 El presidente Michel Temer dijo que fue "ingenuo” al recibir en su casa al empresario que lo grabó secretamente manteniendo una conversación comprometedora, e insistió en que no renunciará porque eso sería admitir su culpabilidad en el escándalo de corrupción que tiene en vilo a Brasil. 

Acorralado por varios pedidos de impeachment (juicio político) y con su base aliada debilitada, Temer dio su primera entrevista extensa a un medio brasileño desde que el miércoles pasado estalló la crisis que puede acabar con su mandato. 

El diario Folha de Sao Paulo pregunta al mandatario, en esa entrevista publicada ayer, cuál es su culpa en el actual terremoto político, que llega apenas un año después de la destitución de Dilma Rousseff. 

"Ingenuidad. Fui ingenuo al recibir a una persona en aquel momento”, responde Temer. 

El escándalo estalló la semana pasada cuando el periódico O Globo reveló una grabación en la que Joesley Batista, dueño de la mayor empresa cárnica del mundo, JBS, aparentemente recibe la luz verde del Presidente para pagar un soborno a un poderoso exdiputado encarcelado. 

Esa reunión tuvo lugar el pasado 7 de marzo cerca de las 11 de la noche en la residencia del mandatario. Acusado por la Fiscalía de corrupción y obstrucción a la justicia, muchas voces en Brasil piden la cabeza de Temer. 

La de mayor calado llegó este fin de semana de mano del colegio de abogados de Brasil, que pedirá su impeachment en el Congreso, un duro golpe para el mandatario, abogado constitucional. 

Entretanto, el Presidente trata de mantener a flote las alianzas de su partido de centro-derecha, el PMDB, para evitar que ese impeachment prospere y también para rebajar la fuerte presión. 

Hasta ahora sólo partidos pequeños lo abandonaron, pero el apoyo de su principal socio de gobierno, el socialdemócrata PSDB, se tambalea. 

En una crisis en la que cada minuto ganado cuenta, el próximo día dé será el miércoles, cuando el Supremo Tribunal Federal (STF) evaluará la petición de Temer de suspender la investigación en su contra bajo el argumento de que el audio que dio Batista a la justicia en su delación premiada estaba manipulado. 

Guerra tras bastidores

La nueva crisis brasileña, relacionada con el megafraude a Petrobras, hizo revivir los fantasmas de lo que se vivió hace un año con el juicio  a Rousseff y amenaza también con dificultar la salida de Brasil de la peor recesión de su historia. Por ahora, la mayor parte de la acción se da tras bastidores. 

Una fuente de la Presidencia dijo a la AFP que la coalición de Temer se mantiene. "El Presidente está muy consciente de que no cometió ninguna ilegalidad y varios líderes dicen que están firmes con la pauta del Gobierno”, dijo la fuente, que pidió no ser identificada. 

Temer logró ganar tiempo el domingo con la cancelación de la reunión en la que el PSDB iba a definir si salía o no del Gobierno. Y ayer, una de las figuras emblemáticas del PSDB, el expresidente Fernando Henrique Cardoso, dijo que el impulso inicial del partido de abandonar a Temer debería repensarse. 

"Creo que sería oportunista salir corriendo”, dijo Cardoso (1995-2002) a Band TV. Sin embargo, si se evidencia que Temer no tiene defensa, "tendrá la obligación moral de renunciar”, aseguró. 

La pieza clave es ahora la famosa grabación de Temer y Batista. Una fuente en la Fiscalía General dijo a la AFP que la evidencia es robusta. "No es sólo el audio, hay documentos, cuentas de banco, fechas”, señaló la fuente.

 

  Corte Suprema de Brasil esperará pericias antes de juzgar

   La corte suprema de Brasil resolvió   que decidirá si juzga por corrupción al presidente Michel Temer cuando la Policía finalice las pericias sobre el material audio y video que originaron las denuncias. 

El juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Edson Fachin, a cargo del caso, había encaminado al plenario de la corte el pedido de Temer de suspender la investigación; la discusión debía entrar en la agenda el miércoles de esta semana. 

Pero la presidenta del STF, Carmen Lúcia, decidió que eso sólo ocurrirá cuando la Policía Federal concluyera la inspección del material entregado por el empresario Joesley Batista, del gigante de la alimentación JBS, en el marco de un acuerdo de delación premiada con la justicia.
 
Esa sesión será clave para determinar el futuro de Temer, contra quien la Fiscalía General pidió abrir una investigación.

Si a algo está acostumbrado Michel Temer es a tener problemas y, en el fondo, sólo está capeando su peor crisis política de la misma forma que ha presidido el país en los últimos 12 meses: de espaldas al pueblo y minimizando   los escándalos jurídicos que le rodean.

Michel Miguel Elías Temer, de 76 años, llegó al poder en mayo de 2016, cuando el Senado abrió el proceso de impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff, de la cual él era vicepresidente y rival ideológico. Frío y ceremonioso en lo personal y tremendamente impopular en lo público, Temer se postuló como un hombre preocupado sólo por la dura crisis económica que atraviesa Brasil desde 2014.

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