Capriles considera que las protestas deben intensificarse

El líder opositor venezolano dice que Nicolás Maduro se está jugando las últimas cartas. Está poniendo a la gente más radical.
viernes, 5 de mayo de 2017 · 00:00
 AFP / Caracas

  Un mes de protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro deja huellas en el líder opositor venezolano Henrique Capriles: el rostro demacrado, la voz ronca y un resfriado que -confiesa- le complica aún más lidiar con los habituales gases lacrimógenos. 

Sin embargo, considera que las manifestaciones deben intensificarse, pues vislumbra el 
desenlace de la crisis venezolana. 

Afirma que si los opositores fueran violentos, ya hubieran "tumbado” al mandatario, que, asegura, se juega las  "últimas cartas”.  

 ¿Qué busca Maduro con su propuesta de Constituyente? 

 No quieren elecciones, esa es la razón. El Gobierno, como no puede ganar elecciones, quiere desmontar la forma en que se van a seguir haciendo.

 Hace semanas hablaban de la mejor Constitución del mundo y hoy plantean que hay que hacer una nueva para parar los procesos electorales y desmontar los que estaban previstos (de gobernadores y alcaldes). 

Hablan de la universalidad del voto, pero dicen: "Tú sí vas a poder” (votar), pero por el universo de quienes ellos decidan que pueden participar. 

Usted dijo que sería un sistema electoral como el de Cuba. ¿Por qué?

 Porque no termina siendo una elección democrática, universal, directa y secreta (...). Él (Maduro) dice que 50% (de los asambleístas) van a ser sectoriales. Todos los venezolanos saben que sectorial es Congreso de la Patria, Consejos Locales de Abastecimiento y Producción, consejos comunales que estén en manos del PSUV -partido de Gobierno-. Maduro invita a su cúpula, sólo la otra mitad iría a un proceso de votación con candidatos. 

Quiere una Constitución que le permita, no teniendo mayoría popular, perpetuarse en el poder. 

¿Participarán en este proceso? 

En ningún escenario de lo que está planteado yo voy a participar (...). Entraría el país en un escenario muy complicado, con dos constituciones, una vigente y una fraudulenta. (Con) una Constitución que sea el resultado de una minoría que pretenda imponer unas reglas, se cae el gobierno. 

 Maduro parecía acorralado y ahora toma esta iniciativa. ¿Esto bajará la intensidad de las protestas? 

No sé cuánto tiempo van a durar las protestas. Lo que sí puedo decir es que veo una firmeza admirable en la gente. Si nosotros fuéramos violentos, y no fuéramos demócratas, ya hubiésemos tumbado al Gobierno. 

 ¿Cómo?

 Con toda la gente. Imagínate un millón de personas en las calles, que fueran violentas y golpistas, ya hubiéramos tumbado al Gobierno (...). Venezuela va hacia un desenlace, es insostenible esto. Es un Gobierno que se aísla del mundo democrático, sin capacidad de financiamiento, sin recursos, con la inflación y la escasez más altas del mundo.

  ¿Cómo se sostiene Maduro? 

Esto (las protestas) va a seguir hasta que el país tenga una solución para que pueda expresarse. 

¿De dónde puede salir esa solución? 

 Sigue siendo la presión a lo interno y hacia afuera (...) Que el Gobierno tenga que recapacitar.

 ¿Por qué seguir enviando mensajes a la Fuerza Armada si ha expresado su incondicionalidad al Gobierno? 

Porque la Fuerza Armada también vota, vive la crisis y su juramento es defender nuestra Constitución. Maduro se está jugando las últimas cartas. Está poniendo a la gente más radical.

 

¿Qué busca Nicolás Maduro con la  Asamblea Constituyente?

AFP / Caracas

 El presidente Nicolás Maduro, acosado por protestas que exigen elecciones generales, convocó a una Asamblea Constituyente "popular” para cambiar la Carta Magna. 

¿Qué busca? ¿Cómo impactará en la crisis venezolana?

 ¿Voto universal o amañado?

La iniciativa -rechazada por la oposición- tiene como particularidad que la mitad de los 500 asambleístas serán elegidos de forma sectorial, por lo que sindicatos, campesinos o minorías sexuales podrán escoger a sus representantes. 

Los demás serán seleccionados por circunscripción regional. "Si soy trabajador, la organización de los trabajadores postula, pero el acto de votar es universal, directo, secreto y democrático”, dijo el constitucionalista Hermann Escarrá, integrante de una comisión presidencial que impulsa el proceso. 

Pero juristas como Enrique Sánchez consideran que no hay tal voto universal, es decir, que abarque al total de electores, con lo que el Gobierno podría manipular la elección de constituyentes. Con ello tendría una Asamblea integrada fundamentalmente por sectores del oficialismo, cuyas decisiones le permitirían mantenerse en el poder, opina Sánchez.   

 Elecciones en el limbo

Escarrá asegura que no se trata de una "Asamblea otorgada” a Maduro, cuya gestión rechazan siete de cada 10 venezolanos en medio de una aguda crisis económica, según encuestas. 

Pese a la pérdida de apoyo, el Gobierno ejerce influencia en comunidades beneficiarias de sus programas sociales. Con el proceso en marcha, el mandatario socialista podría evadir el principal reclamo de las protestas opositoras.

Maduro "no podría ganar una elección de este tipo y entonces hace una convocatoria Frankenstein”, con lo cual, además, deja en vilo al Parlamento, único poder que controla la oposición, sostiene el analista Luis Vicente León.

 "Mientras se convoca este proceso, quedan suspendidas las elecciones regionales, locales y presidenciales en 2017 y 2018, con lo que el Gobierno pretende conjurar su mayor peligro”, añade.

 Parlamento maniatado

 Aun cuando no se ha especificado cómo será legitimada esta Constitución, la de 1999 fue aprobada en referendo, al igual que una enmienda de 2009 que permitió la reelección ilimitada.
 
Reforma o enmienda tendrían que ser aprobadas por el Legislativo, algo impensable ante el duro choque de poderes que se registra desde que la oposición asumió el control de la cámara en 2015. 

El Legislativo quedaría aún más maniatado, pues la Constitución señala que ningún poder público podrá impedir las decisiones de la Constituyente, al estar subordinado a este suprapoder.
 
Maduro asegura que el objetivo de la Constituyente es la paz y que su convocatoria responde a una arremetida golpista de la oposición, luego de que ésta se negara a retomar un diálogo.

Entre los vicios de ilegalidad, algunos expertos también señalan que el Presidente sólo tiene la facultad de proponer la Constituyente y que son los ciudadanos quienes deciden, en referendo, si la quieren o no. Así se hizo para la Carta Magna de 1999 por iniciativa del fallecido Hugo Chávez (1999-2013). La potestad presidencial "no está en discusión”, defiende Escarrá.

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