Protesta en Sao Paulo pide salida de Temer y elecciones directas

100 mil personas asistieron al primer acto contra el gobierno brasileño en la semana pasada, en Río de Janeiro; Temer será juzgado el martes
jueves, 1 de junio de 2017 · 17:06

Vinícius Mendes, de São Paulo

Una semana después de un acto contra el gobierno del presidente Michel Temer y por elecciones directas para el cargo reunir 100.000 personas en la Playa de Copacabana, en Río de Janeiro, otra gran protesta está prevista para suceder en São Paulo, mayor ciudad del país, en este domingo (4).

Son las mayores manifestaciones que Temer enfrenta desde que llegó al poder, en agosto del año pasado. Brasil, sin embargo, vio grandes actos ocurrir a lo largo de 2015, año que terminaría con el inicio del proceso de impeachment de la presidenta Dilma Rousseff, del izquierdista Partido de los Obreros (Partido dos Trabalhadores-PT)

Las manifestaciones de esta semana retoman uno de los movimientos nacionales históricos de Brasil, ¡el "DiretasJá!", organizado a mediados de los años 1980 para pedir el fin del régimen militar, que ya duraba 20 años. La población brasileña se quedó sin votar para presidente entre 1960 y 1989. En ese período, siete personas gobernaron el país: cuatro militares y tres civiles. Desde entonces, las elecciones se celebran cada cuatro años.

La petición de elecciones directas de ahora es una respuesta a una posible salida de Temer de la presidencia en la próxima semana. A principios de mayo, su gobierno se sumergió en una grave crisis institucional, cuando uno de los mayores empresarios del mundo, Joesley Batista, dueño de JBS, empresa de sacrificio de carnes y pollos, grabó una conversación personal con el presidente en el Palacio del Planalto, en Brasilia.

En ella, Temer escuchó a Batista hablar que "compró" a los fiscales y jueces para no ser investigado por denuncias de la Justicia, y no tomó ninguna medida jurídica. En Brasil, esto se considera un crimen de prevaricación.

La prensa también se atentó para un hecho aún más grave: Batista afirma en la conversación que estaba dando dinero al diputado federal Eduardo Cunha, que está en la prisión desde diciembre acusado de recibir dinero ilegal de Petrobras, para que no contara lo que sabía sobre las ilegalidades de Temer y de su partido, el PMDB. La respuesta del presidente habría sido positiva: "mantén esto".

La Corte Suprema del país aceptó una solicitud de investigación contra Temer hace dos semanas. Es el primer presidente de la historia de Brasil en investigarse estando en el cargo - por corrupción, organización criminal y obstrucción de Justicia.

El martes, Michel Temer será juzgado por otra corte: el Tribunal Superior Electoral de Brasil, al lado de Dilma Rousseff, por acusaciones de recibir dinero ilegal durante la campaña de 2014 - desde donde fue parte de fórmula en que salió victoriosa. Antes considerado pequeño, mucha gente hoy no espera otro resultado que no la condenación de los dos, lo que sacaría Temer del poder.

La constitución de 1988 dice que, en caso de el cargo quedarse vago en los dos últimos años de mandato, una elección indirecta - es decir, sólo los congresistas votan - debe ser organizada. El problema es que la Ley Electoral, modificada en 2015, dice que, si la fórmula es sacada antes de los seis últimos meses de mandato, es necesaria una nueva elección directa - donde el pueblo vota.

"Si Temer es sacado por el tribunal electoral la semana que viene, Brasil entrará en un conflicto jurídico: la Carta Magna prevé elecciones indirectas y la Ley Electoral, elecciones directas. La gente que prevé una solución constitucional para la grave crisis del país, defiende el voto de los congresistas, pero hay quien cree que el parlamento no tiene legitimidad y soberanía, porque la mayoría de ellos son acusados ​​de corrupción. En este caso, la solución sería una enmienda para permitir elecciones directas", explica el profesor de Ciencia Política de la Escuela de Sociología y Política de São Paulo, Aldo Fornazieri.

Crisis brasileña

Brasil vive una grave crisis política desde el inicio de la llamada Operación "Lava-Jato" en 2014, cuando los directivos de la petrolera estatal Petrobras fueron arrestados acusados ​​de cobrar dinero para la aprobación de contratos de licitaciones. Los recursos también se enviaron a los partidos políticos como "caja 2" para pagos de costos de campañas electorales.

El auge de la crisis fue en 2015, cuando, frente a un país en recesión económica, un parlamento fracturado y una reprobación de casi el 90% de la población, la presidenta Rousseff sufrió un impeachment considerado por muchos como ilegal. En su lugar, asumió el vicepresidente, Michel Temer.

En la época, el presidente Evo Morales se pronunció diciendo que la salida de Dilma era un "golpe parlamentario" y que se "solidarizaba con Dilma y Lula", ex presidente brasileño que también está siendo investigado. El embajador boliviano en Brasilia, José Antonio Kinn, volvió a La Paz.

En septiembre, sin embargo, el ex ministro de Relaciones Exteriores, David Choqueuanca, afirmó que la convocatoria fue sólo para cuestionar a Kinn sobre el proceso brasileño. En octubre, Kinn volvió a Brasil, en un signo de normalización de las relaciones diplomáticas entre los dos países.

Desde agosto, cuando tomó el lugar de Dilma, Temer logró aprobar medidas impopulares - como la que estipulaba un techo de gastos públicos con salud y educación - y propuso otras, como la que cambia el sistema previsional y que flexibiliza las leyes laborales. Ellas se paralizaron a principios de mayo, cuando su gobierno también se sumergió en una crisis a causa de las grabaciones de Joesley Batista.

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