Takata, de líder mundial de los airbags, a la bancarrota

La compañía utilizaba nitrato de amonio, pero sin acompañarlo de un agente desecante, por lo que estos dispositivos podían explotar en condiciones extremas.
martes, 27 de junio de 2017 · 00:00
AFP / Tokio

  El fabricante de componentes para automóviles japonés Takata, que vendió millones de airbags defectuosos en todo el mundo, se declaró en bancarrota ayer en uno de los mayores escándalos de la historia del sector. 

La compañía se enfrenta a numerosos juicios y enormes costos por las reclamaciones contra sus airbags, a los que se atribuye al menos 16 muertes, un caso que ha afectado a todos los grandes constructores del mundo, incluyendo Honda, Toyota, Nissan, BMW, Ford y General Motors. 

Cien millones de airbags han sido llamados a revisión hasta ahora. Tras un consejo de administración celebrado a primera hora de la mañana, el grupo anunció que abrió el procedimiento de insolvencia ante un tribunal de Tokio y  EEUU. 

También se verán afectadas su filial estadounidense de Delaware y sus diferentes sedes, principalmente en China y México, donde la firma japonesa tiene seis plantas y un centro de investigación repartidos en los estados de Nuevo León, Coahuila y Sonora, todos en el norte del país, según datos de su página web. 

El que fuera número dos mundial de los airbags cerró un acuerdo para vender sus actividades a Key Safety Systems (KSS) -un fabricante de autopartes estadounidense dirigido por el chino Ningbo Joyson Electronic- por 175 mil millones de yenes (1.560 millones de dólares). 

El resultado será "un proveedor de primer orden con unos 60.000 empleados en 23 países”, afirmó KSS en un comunicado, y prometió que mantendría el número de efectivos de Takata y de sus fábricas de Japón. 

"KSS adquirirá la principal parte de Takata, excepto algunos activos y operaciones vinculados con los airbags, afectados por un escándalo”, declaró la firma estadounidense. La transacción debería terminarse en el primer trimestre de 2018. 

Takata utilizaba en sus airbags un agente químico, el nitrato de amonio, pero sin acompañarlo de un agente desecante, una combinación que le impide absorber la humedad y que, en condiciones climáticas extremas, puede llegar a explotar, proyectando fragmentos sobre el conductor y el pasajero. 

La compañía fue fundada en 1933 y empezó a utilizar este químico en los años 2000. La firma estaba, al parecer, al corriente del problema pero tardó en reaccionar. Recién en 2014 el escándalo salió a la luz debido a una investigación de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras  de Estados Unidos.

El director general de Takata, Shigehisa Takada, heredero de la familia fundadora, descartó durante mucho tiempo la quiebra y se negó a dimitir, pero ayer se felicitó de la decisión de KSS, "un comprador ideal” y prometió que dimitiría en el momento apropiado tras la venta. 

A pesar del escándalo de los airbags la fuerza de una mano de obra   y de sus excepcionales volantes, cinturones de seguridad y de otros productos de seguridad, no ha disminuido”, dijo   Jason Luo, director  de  KSS.

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