Muere Simone Veil, un ícono de la legalización del aborto

Fue la primera mujer en ser ministra en Francia y presidenta del primer Parlamento Europeo. Ni el campo de Auschwitz consiguió apagar su voz firme.
sábado, 1 de julio de 2017 · 00:00
AFP / París
 
Simone Veil, la superviviente de Auschwitz que se convirtió en una gran figura de la política francesa tras lograr despenalizar el aborto en Francia ante una férrea oposición, falleció ayer a los 89 años. 
 
"Mi madre murió esta mañana en su domicilio. Habría cumplido 90 años el 13 de julio”, anunció a la AFP el abogado Jean Veil, hijo de esta centrista histórica, proeuropea y feminista convencida. 
 
El miércoles se llevará a cabo en París una ceremonia de exequias oficiales, presidida por el presidente Emmanuel Macron. 
 
Miembro del Consejo Constitucional de 1998 a 2007, Veil se ilustró como impulsora de la ley que lleva su nombre sobre la interrupción voluntaria del embarazo, aprobada en 1974 cuando era ministra de Sanidad bajo la presidencia de Valéry Giscard d’Estaing. 
 
Su difícil combate contra una parte de la derecha la convirtió, durante mucho tiempo, en la figura política más querida de los franceses. 
 
Nacida Simone Jacob el 13 de julio de 1927 en Niza (sudeste), sobrevivió al campo de exterminio de Auschwitz, donde fue deportada con su familia a los 16 años. Más tarde conoció en la prestigiosa universidad de Science-Po al que se convertiría en su marido, Antoine Veil, fallecido en 2013. 
 
La muerte de Veil provocó una ola inmediata de reacciones unánimes en Francia. 
 
"Que su ejemplo pueda inspirar a nuestros compatriotas, que encontrarán en ella lo mejor de Francia”, escribió el presidente Emmanuel Macron en Twitter. 
 
Su predecesor socialista, François Hollande, rindió homenaje a una mujer que "encarnó la dignidad, el valor y la integridad”. 
 
El expresidente Valéry Giscard d’Estaing, de 91 años, quien la nombró ministra de Salud, se declaró trastornado. "Era una mujer excepcional que conoció las mayores alegrías y las mayores desgracias de la vida”. 
 
Valor y humanidad
 
Todos los partidos políticos franceses, de la ultraderecha de Marine Le Pen, cuyo padre se enfrentó duramente a Veil a la izquierda radical de Jean-Luc Mélenchon, rindieron homenaje a la mujer que, en palabras de este último, "forma parte de lo mejor de nuestra historia”. 
 
Antonio Tajani, el presidente del Parlamento Europeo, consideró por su parte que el mensaje de Simone Veil sobre "el derecho de las mujeres en Europa y el antisemitismo seguía vivo”. 
 
"Vivió en carne propia los desgarros trágicos de Europa y supo, a través de su compromiso político, ayudar a construir una paz duradera en Europa”, agregó por otro lado el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker. 
 
El gran rabino de Francia, Haim Korsia, saludó a una mujer "determinada y siempre digna”, que eligió al final de su vida dedicar su energía a la Fundación para la Memoria de la Shoá, creada en 2000. 
 
La planificación familiar francesa rindió por su parte homenaje a su pelea por el derecho al aborto, un combate que sigue de rabiosa actualidad. 
 
Veil fue la primera mujer secretaria general del Consejo Superior de la Magistratura (1970-1974). 
 
Fue nombrada ministra de Salud en 1974. Cabeza de lista del partido centrista francés UDF en las primeras elecciones al Parlamento Europeo por sufragio universal en 1979, renunció al Gobierno para convertirse en presidenta del Parlamento Europeo (1979-1982) 
 
De 1993 a 1995, Veil fue ministra de Asuntos Sociales y Salud en el gobierno conservador de Edouard Balladur, bajo la presidencia de François Mitterrand. 
 
Partidaria del sí en el referéndum de 2005 sobre la Constitución europea, escribió en 2007 una exitosa autobiografía, Una vida,  en la  cuenta su destino de superviviente de los campos de exterminio, su ateísmo y su feminismo.
 
Carismática y profundamente feminista

Carismática y profundamente feminista, Simone Veil estuvo marcada por su deportación a Auschwitz   y gozó de una reputación moral a la altura de muy pocas figuras públicas.
 
Defensora de los valores morales y republicanos, esta feminista inflexible fue la primera mujer en ser ministra en Francia, así como presidenta del primer Parlamento Europeo. Su combate por la legalización del aborto le valió admiración, pero también la convirtió en blanco de virulentos ataques, que incluso se burlaron de su condición de víctima del Holocausto.  Su padre, su madre y su hermano no sobrevivieron en los campos nazis.
 
 Luciendo un traje Chanel y el pelo recogido en un moño, Veil proyectaba una imagen de seguridad, pero no dejaba de tener un aire maternal. De carácter fuerte, era exigente, autoritaria y a la vez apasionada.
 
En su espada, símbolo de la Academia Francesa, hizo que se grabaran los tres ejes de su vida: el número que lleva tatuado en el brazo, tras su paso por Auschwitz, el lema "Libertad, igualdad y fraternidad”, que representa a Francia, y la frase "Unidos en la diversidad”, símbolo de la UE.
 
Reconocimientos
  • Derechos En 2005 ganó  el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional por su trabajo en defensa de la libertad, la dignidad de la persona, los derechos humanos, la justicia, la solidaridad y el papel de la mujer en la sociedad moderna.
  • Figura  En 2008, en reconocimiento de su trayectoria, fue elegida miembro de la Academia Francesa.
  • Nazismo En el año 2000 fue nombrada presidenta de honor de la Fundación Francesa para la Memoria del Holocausto.  Su imagen en la Asamblea Nacional francesa a finales de 1974 quedará grabada en la memoria colectiva del país.


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