El polémico embajador ruso en EEUU vuelve a Moscú

La embajada no precisó las razones de la salida del diplomático. Sus contactos con el entorno de Donald Trump han desatado las sospechas de colusión.
lunes, 24 de julio de 2017 · 00:00
EFE / Washington
 
El embajador de Rusia en Washington, Sergey Kislyak, figura central en la investigación sobre la injerencia rusa en las pasadas elecciones generales en EEUU, regresó a Moscú luego de  casi una década como enviado diplomático, informó la embajada rusa en Washington.

Kislyak, que dirigía la legación diplomática en Washington desde 2008, "concluyó su misión” en la capital estadounidense este sábado, indicó la embajada en su cuenta oficial de Twitter.
"Hasta la llegada de su sucesor, el señor Denis V. Gonchar, ministro consejero y ‘número dos’ de la embajada, será el encargado de negocios interino”, señala el breve mensaje.

La embajada no precisó las razones de la salida del polémico embajador, considerado una figura clave en las redes de espionaje ruso, aunque su marcha se rumoreaba desde finales de junio y hubo una fiesta de despedida formal el pasado 11 de julio, según la web del Consejo de Negocios Rusia-EEUU.
 
Aunque no está claro cuál fue su rol en la denominada "trama rusa”, este jefe de una operación secreta o simple embajador,  deja atrás un escándalo que amenaza con arrasar la Casa Blanca.  

Los contactos de Kislyak, de 66 años, con miembros del equipo de campaña y transición de Donald Trump están siendo examinados con lupa por el Congreso de EEUU y el fiscal especial Robert Mueller, nombrado por el Departamento de Justicia para investigar la posible confabulación de la campaña del mandatario republicano con Rusia.

Rusia ha sido acusada por las agencias de inteligencia estadounidenses de intentar interferir en el resultado electoral con ciberataques, al tiempo que se intenta determinar si funcionarios rusos intentaron influir en personas del círculo cercano a Trump.

Kislyak se reunió de manera discreta con el fiscal general, Jeff Sessions; con el yerno y asesor de Trump, Jared Kushner; con el exasesor de seguridad nacional presidencial Michael Flynn, y con el operativo de campaña Carter Page.

Las conversaciones con Kislyak aceleraron la salida de Flynn, que ocultó al vicepresidente, Mike Pence, haber tratado con él el levantamiento de sanciones a Rusia.

Además, obligaron a Sessions a inhibirse de todo lo que tuviera que ver con las injerencia rusa en las elecciones, pues no reveló ante el Congreso, cuando se le preguntó, sus contactos con Kislyak.

Por si fuera poco, Kislyak también volvió a la polémica después de que el pasado 10 de mayo mediara en la reunión en el Despacho Oval entre Trump y el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en la que el mandatario estadounidense les reveló a ambos información clasificada.

De acuerdo con el canal NBC, Kislyak será sustituido por el viceministro de defensa ruso, Anatoly Antonov, representante de la línea más dura del gobierno del presidente Vládimir Putin, y sujeto a sanciones en la Unión Europea por su papel en la crisis de Ucrania, aunque Moscú no ha confirmado por ahora ese extremo.
 
La proximidad de Kislyak con  Flynn, Sessions, Kushner se ha vuelto tan peligrosa que ha recibido el título periodístico de "embajador más radiactivo de Washington”. 

Sergey Kislyak, el físico con grandes destrezas políticas
 
Sergey Kislyak es el funcionario ruso de mayor rango en EEUU y quienes lo conocen destacan su simpatía  y sus destrezas políticas.
 
Físico, casado y con una hija, empezó su carrera diplomática en la Guerra Fría. Ocupó un puesto medio en Nueva York y pronto escaló hasta ser representante de Rusia ante la OTAN, embajador en Bruselas y viceministro de Exteriores. 
 
De sus años ante la organización atlántica guarda buen recuerdo. Kislyak, como ha contado el antiguo embajador de EEUU en Moscú, Michael McFaul , es un especialista en negociación armamentística y tecnología nuclear. Alguien poco dado a las bromas, pero de gran capacidad de convicción. Funcionarios de inteligencia estadounidenses lo consideran  "un espía de alto rango”. 
 
En sus intervenciones públicas siempre ha defendido con habilidad los excesos de Putin. Desde la anexión de Crimea a la represión de opositores y homosexuales.
 
Steven Pifer, exfuncionario del Departamento de Estado de Estados Unidos, dijo  que "él estaba trabajando para mejorar las relaciones entre EEUU y Rusia, sobre todo en el  control de armas. No detecté, como lo hice con algunos diplomáticos soviéticos, una aversión visceral de los Estados Unidos. Es inteligente, habla muy bien inglés. Puede mostrar un fino sentido del humor”.

 

 

 

 


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