China califica de "seria provocación" la presencia de un buque de EEUU

Las relaciones bilaterales habían mejorado tras un encuentro entre los dos mandatarios en abril.
lunes, 3 de julio de 2017 · 06:45

AFP /

 

El presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, hablaron este lunes por teléfono, en un contexto de tensión por la "provocadora" presencia horas antes de un buque de guerra norteamericano en las inmediaciones de una isla controlada por Pekín en el mar de China Meridional.

Xi Jinping y Donald Trump hablaron sobre la desnuclearización de Corea del Norte y sobre la mejora de las relaciones comerciales entre otros temas, pero no de este incidente marítimo, según un comunicado de la Casa Blanca.

Las relaciones bilaterales habían mejorado tras un encuentro entre los dos mandatarios en abril. Pero varias iniciativas de Washington han provocado la ira de Pekín en los últimos días.

"Las relaciones bilaterales se ven afectadas por ciertos factores negativos", afirmó Xi, según una transcripción de sus declaraciones difundida por la televisión estatal CCTV.

"Esperamos que Estados Unidos pueda tratar correctamente las cuestiones relativas a Taiwán conforme al principio de una China única", agregó.

La administración Trump enfureció al Gobierno chino al autorizar a finales de junio una venta de armas con un valor de 1.300 millones de dólares a Taiwán, una isla independiente de hecho, pero cuya soberanía reivindica el régimen comunista.

"Seria provocación"

La maniobra marítima realizada por la Armada estadounidense el domingo, justo antes de la conversación entre Trump y Xi, que estaba prevista de antemano, parece confirmar el enfriamiento en las relaciones entre ambos países.

El destructor lanzamisiles 'USS Stethem' pasó a menos de 12 millas náuticas (22 kilómetros) de la isla Tritón en el archipiélago de las Paracel, territorio que también es reivindicado por Taiwán y Vietnam, indicó en Washington un funcionario norteamericano.

Inmediatamente, el Ministerio chino de Exteriores denunció "una seria provocación política y militar".

Pekín respondió despachando naves militares y aviones de combate como medida de advertencia contra el buque norteamericano, indicó el portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Lu Kang, en una declaración difundida el domingo por la agencia estatal Xinhua.

"China urge enérgicamente a la parte norteamericana a poner fin inmediatamente a ese tipo de provocación que viola la soberanía de China y amenaza su seguridad", indicó el portavoz del ministerio chino, agregando que Pekín seguirá adoptando todas las medidas necesarias para defender la soberanía y la seguridad nacional, según Xinhua.

La operación que provocó la cólera de Pekín es la segunda de este tipo efectuada en el mar de China Meridional desde la llegada al poder del gobierno de Donald Trump.

La primera tuvo lugar el 25 de mayo en el archipiélago Spratly, más al sur.

Estas maniobras buscan dejar en claro la libertad de navegación y están destinadas a impugnar la soberanía de China o de cualquier otro país sobre estas aguas e islas, a la espera de una solución diplomática que dirima el tema.

Pekín reivindica la casi totalidad del mar de China Meridional, comprendiendo zonas muy cercanas a las costas de numerosos países del sureste asiático, y ocupa el archipiélago Paracel y varios islotes del archipiélago Spratly, que fueron ampliados artificialmente para albergar potenciales bases militares.

Se trata de una zona estratégica que albergaría importantes reservas de gas y petroleo.

Islas artificiales

Allí China ha llevado a cabo en los últimos años operaciones de construcción de islas artificiales, y ha planeado establecer bases militares potenciales en minúsculos arrecifes.

Washington no acepta estas anexiones de islotes, práctica que también usan otros países de la región, y aboga por una solución diplomática a estas diferencias.

El Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya consideró en 2016, a petición de Filipinas, ilegales las reivindicaciones de Pekín sobre buena parte del mar de China Meridional, un dictamen rechazado por Pekín.

Sin embargo, el nuevo presidente filipino, Rodrigo Duterte, ha optado desde entonces por aproximarse a Pekín.

China y otros diez países miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) acordaron a mediados de mayo un "código de conducta" para prevenir incidentes marítimos.

Washington debe contar además con Pekín para hacer presión sobre Corea del Norte, con el objetivo de que este país renuncie a su programa nuclear.

No obstante, Trump también ha bajado el tono en sus criticas contra la competencia económica china. Ambos países anunciaron incluso, a mediados de mayo, un acuerdo comercial sobre la exportación de carne y de gas estadounidense hacia China.

 

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