La sombra de Lula marca el antes y después de elecciones

Lula, que dejó el poder en 2010 con un 87% de popularidad, sigue siendo poderoso y tiene apasionados partidarios que lo identifican como el salvador de los pobres.
miércoles, 03 de octubre de 2018 · 00:04

AFP / Río de Janeiro

La sombra de Lula, finalmente impedido de presentarse a las presidenciales del próximo domingo, ha planeado a lo largo del proceso electoral de Brasil y se proyectará sobre el mandato del próximo presidente, especialmente si la izquierda vuelve al poder.

Luiz Inácio Lula da Silva dejó el palacio presidencial de Planalto hace ocho años y está preso desde abril, pero su destino político-judicial acaparó la atención del país durante meses y determinó la estrategia de los principales partidos.

Después de ser condenado en enero por un tribunal de apelaciones a 12 años y un mes de prisión por corrupción y lavado de dinero, el exobrero metalúrgico, de 72 años, luchó por postularse a un tercer mandato, antes de pasar el relevo, el 11 de septiembre, a último momento, a su delfín, el casi desconocido exalcalde de Sao Paulo Fernando Haddad.

Una estrategia del líder del Partido de los Trabajadores (PT) denunciada por algunos como un “ego-trip” arriesgado, pero en última instancia muy beneficiosa para Haddad, quien según las últimas encuestas pasaría a segunda ronda contra el ultraderechista Jair Bolsonaro.

“El amo de los relojes de esta campaña ha sido Lula”, afirma Gaspard Estrada, especialista en América Latina de Sciences Po (París). “Ahora su candidato puede colocar al PT en el centro del juego. Desde su celda en Curitiba, ha tenido un papel central”. Los otros partidos estuvieron durante meses en suspenso por “la candidatura o no candidatura” de Lula, añade.

“La centro-derecha perdió mucho tiempo para definir su estrategia de alianzas en julio”, dos meses más tarde de lo habitual. Incluso encarcelado e invisible, Lula, que dejó el poder en 2010 con 87% de popularidad, sigue siendo poderoso y tiene apasionados partidarios, que lo identifican con las políticas que permitieron sacar a decenas de millones de personas de la pobreza.

En una carta publicada el lunes por el Jornal do Brasil, el exlíder sindical llamó a “salvar la democracia” y rechazar “la barbarie”, en alusión al afianzamiento del ultraderechista Jair Bolsonaro a la cabeza de las intenciones de voto en la primera vuelta.

Pero Lula también cuenta con un ejército de detractores, que le achacan la mayor responsabilidad en los esquemas de corrupción en Petrobras, revelados por la operación Lava Jato.

Y que temen que un regreso al poder del PT, que ganó las últimas cuatro elecciones presidenciales, acarree un retroceso de las medidas de austeridad impulsadas por el presidente Michel Temer.

Salir de prisión

Haddad aseguró que de ser elegido llevará a cabo el programa de Lula, a quien a menudo visita en su celda. Una lealtad caricaturizada por Ciro Gomes, el candidato de centro-izquierda del Partido Demócrata Trabalhista (PDT), para quien Haddad sería un presidente que consultaría a su encarcelado mentor “en cada crisis”.

¿Qué papel puede tener Lula da Silva después de las elecciones? “Lo decisivo es qué va a hacer la justicia con el expresidente”, señala Christophe Ventura, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS).

Muchos creen que Lula será liberado mucho antes del final de su sentencia, cualquiera sea el presidente. Según juristas, en abril de 2020 (al cumplir una sexta parte de su condena) podría pasar a un régimen semiabierto -solo dormir en prisión- y, dos años después, quedar bajo arresto domiciliario.

Dos jueces del Supremo Tribunal Federal (STF) también han sugerido que podrían, a partir del primer trimestre de 2019, revisar la jurisprudencia sobre el encarcelamiento de Lula.

El rechazo a Haddad sube y Bolsonaro sigue creciendo

La campaña para las elecciones del domingo en Brasil se complica para el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, cuyo índice de rechazo aumenta al tiempo que sube el apoyo al ultraderechista Jair Bolsonaro, informó EFE.

Haddad, quien hace 20 días sustituyó como candidato del PT a Luiz Inácio Lula da Silva, preso por corrupción y vetado por su situación jurídica, confiaba en heredar el casi 40 % de apoyo que hasta ese momento tenía el expresidente, pero hasta ahora eso no ocurre.

Una encuesta divulgada el lunes por el instituto Ibope puso aún más en duda ese fenómeno y mostró a Haddad estancado por detrás de Bolsonaro en el segundo lugar, con un 21%, y una tasa de rechazo del 39%, que creció 11 puntos porcentuales en una semana.

El candidato ultraderechista, que se recupera en su domicilio de las heridas que le causó una cuchillada que le asestaron durante un mitin el pasado 6 de septiembre, fue en ese mismo período del 27% al 31% de intención de voto, con el mismo rechazo del 44% que ha tenido en las últimas semanas.

El resto de los aspirantes a la Presidencia tiene una diferencia de más de diez puntos porcentuales respecto a los dos favoritos, por lo que los analistas coinciden en que, cuando restan cinco días para las elecciones, la segunda vuelta necesaria si ninguno supera el 50% el próximo domingo será entre Bolsonaro y Haddad.

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