Los niños rescatados cavaron un túnel para mantener el calor

“Al final, esa pequeña esperanza se hizo realidad. Debo decir que lo hicieron muy bien, especialmente el entrenador”, dijo el almirante Arpakorn Yuukongkaew.
jueves, 12 de julio de 2018 · 04:04

EFE y AFP  / Londres y Chiang

El tutor de los 12 menores que pasaron más de dos semanas atrapados en una cueva en Tailandia les hizo cavar un túnel para mantenerse calientes y les enseñó técnicas de meditación para que gastaran menos oxígeno, según relató ayer a la BBC el almirante de la Marina tailandesa Arpakorn Yuukongkaew.

El responsable de la operación de rescate admitió que cuando conocieron por primera vez la situación de los niños su equipo solo albergaba “una pequeña esperanza” de encontrarlos con vida en el interior de la cueva Tham Luang, en la que el grupo se adentró durante una excursión el sábado 23 de junio.

“Al final, esa pequeña esperanza se hizo realidad. Debo decir que lo hicieron muy bien, especialmente el entrenador”, afirmó Yuukongkaew, que señaló que utilizaron piedras para cavar hasta cinco metros y crear un túnel que les permitiera mantenerse calientes.

“Por lo que sé, el entrenador era un monje (budista), así que conoce técnicas de meditación y las utilizó para calmar a los niños y lograr que utilizaran tan poco aire como fuera posible”, detalló el almirante tailandés.

Yuukongkaw rindió además homenaje a su compañero Saman Gunan, que murió ahogado cuando regresaba de una misión para llevar suministros a los niños.

“Esta era una misión muy arriesgada. Buceábamos en condiciones que nunca habíamos visto. Él (Gunan) era una persona sacrificada, el sacrificio que hizo fue de una enorme honorabilidad”, afirmó.

El jefe del equipo de rescate detalló que el buzo había estado retirado de la Marina desde hacía algunos años.

“Cuando este incidente ocurrió, él supo que podía ayudar, así que se presentó como voluntario”, dijo Yuukongkaw, que recalcó que “los tailandeses y la gente del mundo entero respetan lo que hizo y le consideran un héroe”.

Sobre sí mismo y el resto de sus compañeros, el almirante sostuvo que no son héroes, sino que hicieron todo lo que pudieron “de la mejor forma posible”.

“Lo único que no podíamos hacer era abandonar a la gente”, alegó Yuukongkaw, que se declaró feliz porque las 13 personas atrapadas hayan salido con vida.

“Hemos sufrido varios contratiempos. El nivel del agua ha estado subiendo de forma paulatina y no pensábamos que la misión tendría este éxito”, reconoció.

Los 12 niños, de entre 11 y 16 años, y su entrenador, de 26, se internaron en la cueva tailandesa de Tham Luang, situada en el norte de la provincia de Chiang Rai, durante una excursión el sábado 23 de junio tras completar un entrenamiento de fútbol cuando una súbita tormenta inundó el camino de salida.

Estuvieron nueve días perdidos y sin alimentos hasta ser localizados y finalmente fueron rescatados de las profundidades de la cueva entre el domingo y el martes pasados.

Las autoridades tailandesas anunciaron ayer que los cuatro primeros menores que fueron rescatados recibirán el alta médica el domingo, mientras que el resto tendrán que esperar una semana para poder volver a sus casas.

Además, han ofrecido poca información sobre las personas que estuvieron involucradas y qué hizo cada quien, fundamentalmente porque la mayoría de los rescatistas se han mostrado reacios a hacer comentarios.

Los pequeños se reunirán con sus familiares

Los 12 niños y su tutor rescatados entre el domingo y el martes tras pasar más de dos semanas en una cueva del norte de Tailandia podrán reunirse pronto con sus familias.

A una distancia de dos metros, con guantes y ropa especial, los padres y madres de ocho de los 13 liberados podrán acceder a la estancia donde se encuentran sus seres queridos ingresados en el hospital provincial de Chiang Rai.

Los cinco restantes, cuatro niños y el adulto, que fueron los últimos en salir de las profundidades de la caverna el martes, permanecerán al menos un día más en cuarentena para evitar el contagio de posibles enfermedades.

“Hay que mantener un protocolo de seguridad debido al débil sistema inmunológico de los menores”, indicó   uno de los médicos que evalúa al grupo.

Sus familiares les pueden ver y hablar a través de un cristal ubicado en la puerta de la instancia donde se recuperan.

“Tengo muchas ganas de abrazar a mi sobrino”, dijo a los medios Amporn Srivichai, tía de Ekapol Chantawong, el entrenador de los chiquillos en el equipo juvenil de fútbol “los jabalíes” y quien abandonó en último lugar.

Todos se recuperan con normalidad y su vida no corre peligro, a pesar de que han perdido de media unos dos kilos de peso cada uno durante los días que permanecieron en la gruta.

 

  Las  dificultades

  • Lluvias Los socorristas aplazaron en un primer momento la evacuación para dar tiempo a bombear el agua en el interior de la cueva, con el fin de tener que recorrer el menor tramo posible buceando. Pero ante la amenaza de nuevas lluvias, iniciaron la operación. 
  • Bombas El martes, mientras los últimos socorristas abandonaban la cueva, las bombas de extracción de agua se averiaron, volviendo impracticable un paso por el que poco antes pudieron caminar hacia la salida. “Si no se bombeaba el agua en ese lugar, sólo se podía salir con una botella de oxígeno”, explicó el comandante Chaiyananta Peeranarong.

 

Algunos de los niños salieron dormidos de la cueva

AFP  / Chiang Rai

Algunos de los niños estaban dormidos cuando los socorristas los sacaron en camilla de la cueva de Tailandia en la que pasaron más de dos semanas bajo tierra y ahora se recuperan en un hospital. 

Las autoridades difundieron ayer  las primeras imágenes en el hospital de algunos de ellos, donde aparecen sentados en sus camas con máscaras en la cara y saludando a la cámara. 

Tailandia exultaba  tras el éxito de la peligrosa misión en las entrañas de la cueva de Tham Luang, en el norte del país, para rescatar a 12 niños y a su entrenador de fútbol. La exclamación “Hooyah”, heredada de la marina estadounidense y que tiene como objetivo levantar los ánimos, proliferaba en las redes sociales tailandesas. 

Los socorristas, aguerridos buzos extranjeros ayudados por miembros de élite de la marina tailandesa, fueron celebrados como héroes por haber sacado a los niños de la gruta donde habían quedado atrapados el 23 de junio por la crecida de las aguas en su interior. Los chicos  fueron extraídos en tres días. 

  Las autoridades se negaron en un primer momento a dar detalles sobre el desarrollo de la operación de rescate. ¿Cómo pudieron salir los niños, que no tenían ninguna experiencia de buceo, de la cueva? En un video  se ven imágenes de algunos de los niños en camillas y vestidos con equipos de buceo durante el rescate. También aparecen buzos tailandeses y extranjeros usando poleas, cuerdas y tubos de goma para sacarlos de la red subterránea. Varios de los niños salieron dormidos, afirmó a la AFP un exmiembro de la marina tailandesa

 

 

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