El Papa expulsa a cura chileno Karadima por abuso sexual

Se trata de una medida más en la limpieza que está realizando Francisco en la Iglesia Católica en Chile, donde 34 obispos renunciaron por los escándalos.
sábado, 29 de septiembre de 2018 · 00:04

AFP / Ciudad del Vaticano

El papa Francisco expulsó ayer del sacerdocio al pederasta chileno Fernando Karadima, la mayor condena dentro de la Iglesia católica, confirmando su voluntad de querer acabar con los abusos sexuales dentro de la institución.

El anuncio fue hecho con una nota oficial por el Vaticano y responde a los pedidos de las víctimas de abusos para que el sacerdote recibiera un castigo ejemplar.

“El papa Francisco ha dimitido del estado clerical a Fernando Karadima Fariña, de la Arquidiócesis de Santiago de Chile. El Santo Padre ha tomado esta decisión excepcional en conciencia y por el bien de la Iglesia”, indicó el comunicado de la Santa Sede.

Karadima, de 88 años, formador de varios obispos, había sido suspendido de por vida de sus funciones por el Vaticano en 2011 tras ser condenado por abuso sexual a menores cometidos en las décadas del 80 y 90.

El decreto, firmado por el Papa el jueves 27 septiembre de 2018, entró en vigor automáticamente, y le retira también todas las obligaciones clericales, informó el Vaticano que precisó que Karadima fue notificado ayer viernes.

“La dimisión del estado clerical es un paso más en la línea férrea del papa Francisco ante los abusos”, explicó por su parte el portavoz el Vaticano, Greg Burke. “Estábamos ante un caso muy serio de podredumbre y había que arrancarlo de raíz”, agregó.

“Se trata de una medida excepcional, sin duda, pero los graves delitos de Karadima han hecho un daño excepcional en Chile”, recalcó.

El caso de los abusos sexuales cometidos por el cura Fernando Karadima es uno de los más emblemáticos en Chile por la influencia del sacerdote dentro de la Iglesia. Desde la parroquia santiaguina de El Bosque, situada en un barrio acomodado de la capital, que dirigió desde 1980 hasta 2006, Karadima forjó durante años sólidos nexos con sectores de la elite política y económica de Chile.

“Nunca pensé que vería este día”

“El pedófilo Karadima expulsado del sacerdocio. Nunca pensé que vería este día. Un hombre que le arruinó la vida a tantas personas. Agradezco que el Papa Francisco @Pontifex_es haya tomado esta determinación al fin. Espero que muchos sobrevivientes sientan un ligero alivio hoy”, reaccionó inmediatamente en un tuit Juan Carlos Cruz, una de tres víctimas recibidas por el papa en abril pasado.

Francisco está empeñado en la limpieza de la Iglesia chilena, azotada por las denuncias de abusos sexuales a menores y ha cesado a siete obispos. En mayo pasado los obispos chilenos, más de una treintena, presentaron su renuncia en bloque tras reunirse con Francisco, a quien víctimas y expertos piden que aplique con más firmeza la “tolerancia cero” contra la pedofilia.

Para muchos observadores la decisión de expulsar a Karadima del sacerdocio llegó tarde y tuvieron que pasar muchos años para que el Vaticano finalmente lo condenara en 2011 a “retirarse a una vida de oración y penitencia por el delito de abuso de menor”.

Chile aplaude la medida del Papa


El Arzobispado de Santiago acogió “con la tarea de reparar todo el daño causado a las víctimas” la decisión del Papa de retirar el estado clerical del influyente cura chileno Fernando Karadima, condenado en 2011 por la Justicia canónica por violaciones y abusos sexuales, informó EFE.

Así lo comunicó el ente clerical a través de un comunicado con un video en el que el arzobispo capitalino, el cardenal italiano Ricardo Ezzati, valoró la decisión del papa Francisco.

“Los católicos de Santiago y la gente de buena voluntad estamos llamados a acoger esta determinación del Santo Padre (...) y hacerlo con esa actitud de colaborar con la tarea propia de la Iglesia de reparar todo daño causado a las víctimas y también a todas las personas que han sufrido y sufren por este hecho”, dijo Ezzati.

En ese sentido, el arzobispo de Santiago indicó que este es un paso más en “el camino” en busca de que la Iglesia católica de Chile sea cada vez “más transparente”.

“Más allá de lo simbólico, de lo reparador que puede ser para las personas que sufrieron los abusos, tiene un toque de esperanza muy fuerte de que se estén creando ambientes más seguros para los jóvenes y niños y que estas cosas no pasen a futuro”, comentó en Chile Juan Carlos Hermosilla, abogado de las víctimas de Karadima.

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