La Venezuela de Maduro ante la peor crisis de su historia

La inflación cerró 2018 en 1.698.488,2%; Lo que el 1 de enero costaba un bolívar hoy cuesta 17.000 bolívares; el diciembre el costo de vida aumentó un 144%.
domingo, 13 de enero de 2019 · 00:04

Agencias  / Caracas

La controvertida posesión de Nicolás Maduro para un segundo periodo como presidente de Venezuela esta semana diseminó   las protestas a favor y en contra del mandatario a otros países de América, en donde varios Gobiernos han desconocido su elección.

La inflación en Venezuela cerró 2018 en 1.698.488,2%, según un informe del Parlamento, de mayoría opositora. “Lamentablemente cerramos un año 2108 con una inflación, que afecta el bolsillo de los venezolanos, de 1.698.488,2%”, dijo  Rafael Guzmán, integrante de la comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional. El aumento del costo de vida en diciembre se ubicó en 141%, después de alcanzar 144,2% en noviembre. “Lo que el 1 de enero costaba un bolívar hoy cuesta 17.000 bolívares”.

Maduro tomó juramento   ante el Tribunal Supremo en Caracas, a pesar de los cuestionamientos internacionales a la legitimidad de su nuevo Gobierno y la división creciente entre quienes lo aprueban y lo rechazan, incluso fuera de Venezuela.

Maduro ganó la presidencia por muy poco, en abril de 2013, frente a Henrique Capriles. 

Dos años después sufrió un duro revés cuando la oposición arrasó en las parlamentarias, lo que marcó un quiebre. “Ni con votos ni con balas volverán a Miraflores (palacio presidencial); no nos ganarán más nunca una elección”, advierte desde entonces.

Con influencia en todos los poderes del Estado, logró que la justicia anulara al Parlamento al declararlo en desacato, bloqueara un referendo revocatorio y encarcelara o inhabilitara a adversarios. 

Desde agosto de 2017 gobierna con una Asamblea Constituyente de poder absoluto que sustituyó en la práctica al Legislativo, adelantó las presidenciales para el 20 de mayo pasado y cambió las reglas electorales. 

Aduciendo que era un proceso fraudulento, los principales partidos opositores se marginaron, dejando el camino libre para que Maduro triunfara con 68% de los votos y la mayor abstención en seis décadas.

“Hace cinco años yo era un novato. Hoy soy un Maduro de pie, experimentado con la batalla. Aquí estoy: más fuerte que nunca”, se ha descrito.  Chávez, a quien conoció en 1993, lo consideraba un “revolucionario”; pero opositores y excamaradas lo acusan de enriquecer a empresarios amigos y a la cúpula militar.

Jairo Colmenares intenta hacer rendir un salario equivalente a solo siete dólares en un mercado donde venden productos de baja calidad. Le alcanzó para 12 huevos, medio kilo de papas y guayabas. 

En sus días libres como empleado del metro de Caracas se levanta tarde para ahorrarse una comida. “He bajado siete kilos”, afirma este técnico azotado por una inflación que trepará este año a 10.000.000%, según el FMI. Come principalmente frijoles o lentejas que distribuye el gobierno a precios subsidiados. 

“Una vez al mes quizá compremos pollo o carne”, cuenta Jairo, de 33 años.  Tiene ingresos extra por trabajos informales, pero aun así la plata es insuficiente. Sus hijos de 10 y 11 años emigraron a Colombia junto con su madre en 2017. “No les puedo enviar ni para un refresco”, explica.

 Para Jairo,  Maduro está lejos de ser “un presidente obrero”, como se define por haber sido chófer de bus.

Ni agua en los hospitales

En el Hospital Pérez Carreño, el más grande de Caracas, familiares sostienen un envase con agua para limpiar el rostro ensangrentado de un joven baleado en la cabeza. A la entrada del edificio de 11 pisos un hombre lleva largo rato tirado en una camilla en el suelo sin ser atendido. 

Un cadáver cubierto con sábanas está a pocos metros.  “Por falta de insumos o esperando turno quirúrgico todos los días mueren uno o dos pacientes”, cuenta un  médico residente. 

Anaqueles vacíos atestiguan la escasez de medicinas e insumos hospitalarios, estimada en 84% por agremiaciones. Su disponibilidad cayó por el desplome de la producción petrolera, de 3,8 millones de barriles diarios a 1,13 millones en la última década.

Militares: la columna vertebral de Maduro

 El gobierno de Nicolás Maduro es un fenómeno telúrico continuo, pero el mandatario sigue en pie. Asumió  un nuevo período de seis años al que no habría llegado sin su principal sostén: los militares. No cesa de agradecerles “tanta lealtad y disciplina”, que premia con vasto poder en el gobierno y la economía. 

 Heredero del fallecido líder socialista Hugo Chávez (1999-2013), el exchofer de bus y exsindicalista gobierna con mano fuerte tras sacar del juego a sus adversarios, con el control institucional y el decisivo apoyo de los militares, a quienes dio enorme poder.

Con su banda presidencial, Maduro acudió a la Academia Militar, donde 4.900 oficiales y soldados, encabezados por el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino, le juraron “lealtad y subordinación absoluta”.

  Un televisora, un banco, una ensambladora de vehículos, una constructora y una compañía minera, petrolífera y gasífera refuerzan la influencia de los militares, que creció a medida que Maduro se hacía más impopular. No en vano el mandatario considera a la Fuerza Armada la columna vertebral del país, que pasó de ser uno de los más prósperos de América Latina a padecer la peor crisis económica de su historia moderna.

 

 

 

3
46

Otras Noticias