España: protestas en Barcelona desatan presión sobre comicios

La intensidad de las manifestaciones en Cataluña contra la condena de sus líderes disminuyó, pero hasta la fecha han dejado cientos de heridos en esa región.
martes, 22 de octubre de 2019 · 00:04

EFE / Madrid

 La intensidad de las protestas violentas en Cataluña está bajando, según los últimos datos oficiales, aunque está aumentando el impacto en los mensajes y las estrategias de cara a las elecciones legislativas del 10 de noviembre.

Los violentos altercados ocurridos desde entonces y centrados en Barcelona  han causado cientos de lesionados y heridos -entre ellos 288 policías- con tácticas de guerrilla urbana a cargo de un núcleo duro de cientos de radicales, incluyendo el uso de incendios, armas artesanales y el saqueo de comercios.

La noche del sábado al domingo fue la más calmada, con 13 detenidos y 14 lesionados, según anunció  el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tras una reunión del comité de seguimiento del Gobierno central. Los disturbios “van a menos” y el Gobierno continúa “con el plan de anularlos”, aseguró.

Sin embargo, la violencia ha eclipsado los mensajes electorales que los partidos políticos y alterado por completo las estrategias y las agendas para esos comicios, cuya campaña comenzará oficialmente el 1 de noviembre. Así, el presidente del Gobierno en funciones, el socialista Pedro Sánchez, ha tenido que interrumpir su activa precampaña electoral, pues lleva siete días sin salir del Palacio de la Moncloa, sede del Ejecutivo excepto para acudir a una cumbre de líderes de la Unión Europea.

En los principales partidos de centro derecha, el Partido Popular (PP, conservador) y Ciudadanos (C's, liberal), se está comenzando a vincular la violencia en Cataluña con el argumento de que es necesario que las elecciones de noviembre supongan un cambio al frente del Gobierno español.

El barcelonés Albert Rivera, presidente de Ciudadanos (actual tercera fuerza política española), protagonizó un evento antiindependentista en lugar especialmente simbólico: la céntrica plaza de Sant Jaume de Barcelona. Ante unas 1.700 personas opuestas a la independencia de Cataluña, Rivera aseguró que desea alcanzar la presidencia del Gobierno en las elecciones “para defenderos a todos, proteger a las familias españolas y meter en la cárcel a los que intenten romper este país”.

También prometió que “después de la violencia vendrá la democracia. Somos muchos más los españoles que queremos vivir juntos que los necios y radicales que nos quieren separar en estos momentos”.

Por su parte, Pablo Casado, líder del PP, la principal fuerza opositora, aseguró en un evento electoral en Toledo (centro) que la crisis de Cataluña ha “desbordado” al Gobierno de Sánchez, del que consideró que ha “fracasado” en este asunto, por lo que postuló a su formación como la única “alternativa” que puede asegurar “la unidad y la convivencia” en España.

Casado anunció que viajará a Barcelona para mostrar su apoyo a las fuerzas de seguridad y a los ciudadanos afectados por los disturbios.

Tanto Casado como Rivera han insistido en la última semana en que el Gobierno tome medidas más drásticas contra el Ejecutivo autónomo catalán, incluyendo el uso de las medidas legales para destituir a las autoridades regionales, como ya ocurrió en el intento secesionista ilegal de 2017.

La número dos de la coalición izquierdista Unidas Podemos, Irene Montero, acusó a Sánchez de “electoralismo” en su acción ante la crisis en Cataluña.

En cambio, el Gobierno central está optando por una vía intermedia, para intentar mostrar un lado sereno y práctico, alejado de lo que considera demagogia electoral y con respeto a la pluralidad y diversidad del país.

La “número tres” del Partido Socialista (PSOE, en el poder), Adriana Lastra, criticó a la oposición por intentar sacar réditos electorales en lugar de mostrar unidad con el Gobierno.

En este sentido, recordó que durante el intento secesionista ilegal de 2017 el PSOE estuvo “al lado del Gobierno (del PP) para defender al Estado”.

Los disturbios en Cataluña comenzaron el pasado lunes 14, después de que el Tribunal Supremo español condenó a penas de entre 9 y 13 años de prisión a nueve dirigentes políticos y cívicos catalanes por el ilegal proceso independentista de 2019.

Desde entonces, ha habido varios cientos de heridos -no hay disponible una cifra global- de los que siguen hospitalizados 13, uno de ellos, un policía, en estado muy grave, según los reportes oficiales.

Gobierno se distancia de líderes regionales

El distanciamiento y la tensión crecientes entre el Gobierno español y las autoridades regionales de Cataluña se hizo más patente, cuando el jefe del Ejecutivo central, Pedro Sánchez, viajó a Barcelona, pero no se reunió con el presidente catalán, el independentista Quim Torra.

Cuando faltan tres semanas para una repetición de elecciones parlamentarias en España, ambos mantienen posiciones encastilladas, después de una semana de incidentes, con episodios de graves disturbios callejeros tras las manifestaciones independentistas masivas en las ciudades principales de esa región autónoma española.

El socialista Sánchez, que gobierna en funciones, volvió a exigir  a Torra que condene la violencia sin ambigüedades, y se desplazó a la capital catalana para apoyar en persona a las fuerzas del orden y visitar a los agentes heridos en los diversos enfrentamientos de últimos días. EFE
 

 

Otras Noticias