España va a elecciones y la ultraderecha toma fuerza

Pedro Sánchez del PSOE es el favorito , pero –como ya ocurrió en abril– podría no alcanzar la mayoría en el Parlamento, lo que prolongaría el bloqueo político.
sábado, 09 de noviembre de 2019 · 00:22

EFE / Madrid

 Los españoles están llamados a las urnas mañana domingo en las cuartas elecciones generales en cuatro años, después de que las celebradas el pasado 28 de abril no arrojaron una mayoría suficiente y que los partidos políticos fueron incapaces de cerrar acuerdos de Gobierno.

Ante la persistencia del bloqueo político, muchos ciudadanos se muestran cansados de la incapacidad de líderes y partidos políticos para alcanzar pactos y lograr un gobierno estable. En las elecciones de abril pasado hubo una participación del 75,75%, la más elevada en muchos años. Para los comicios del domingo las encuestas apuntan a una mayor abstención y muchos indecisos.

Normalmente en España la mayor participación favorece a la izquierda y a la inversa. Por ello, el nivel de abstención puede ser clave en los resultados.

En Cataluña hay la protesta independentista y la amenaza de grupos radicales de boicotear los centros de voto l del domingo. Las encuestas apuntan a que en esa región podría haber más diputados independentistas que nunca, incluso del grupo antisistema CUP, que entraría por primera vez en el Congreso.

 Hasta 25 diputados de un total de 350 podrían ser independentistas catalanes, lo que complicaría aún más la formación de una mayoría de gobierno a nivel estatal. Pero los sondeos señalan que la mayor visibilidad del independentismo violento catalán puede favorecer también al partido ultraderechista Vox en el resto de España.

Sin mayoría 

El presidente del Gobierno en funciones y líder socialista, Pedro Sánchez, ganó en abril (123 diputados sobre 350), pero no obtuvo apoyos parlamentarios para revalidar su permanencia en el poder.

Las encuestas apuntan a que el Partido Socialista (PSOE) podría volver a ganar, pero sin lograr mejorías respecto a abril, de forma que el bloqueo político podría continuar.

Sánchez ha basado su campaña en que el PSOE es el único partido que puede ganar y, por tanto, debe recibir apoyos de los votantes y las otras formaciones para salir del atasco. Si no convence a muchos más electores, el bloqueo puede persistir. Entre los otros grandes partidos tampoco se han avanzado fórmulas o compromisos para buscar una salida al callejón en el que se ha metido la política española.

Ralentización

El contexto de estas elecciones es diferente de las de abril, no solo por la violencia en Cataluña sino también por la ralentización económica.

Aunque España sigue teniendo un crecimiento económico superior al de la zona Euro, todos los indicadores apuntan a una ralentización y las cifras divulgadas esta semana: enfriamiento del empleo y reducción por la Comisión Europea de la previsión del crecimiento del PIB (cuatro décimas menos, hasta el 1,9 %) resaltan esa idea.

Los analistas económicos coinciden en que el riesgo de una recesión grave es muy bajo o casi nulo en el país.

Miedo

Los candidatos tanto del gubernamental PSOE como del conservador Partido Popular (PP) crearon ayer la campaña y recurrieron al miedo del ascenso de la ultraderecha, representada por el partido Vox, que, según los sondeos, puede llegar a doblar el número de escaños.

Sánchez  prometió que, de darse un nuevo bloqueo político tras las elecciones, en 48 horas hará una propuesta de desbloqueo a PP, Ciudadanos  y Podemos, que trasladará al resto de partidos, entre los que no incluye a los independentistas catalanes, dispuestos a buscar la gobernabilidad en el país.

Sánchez, quien en los últimos días ha multiplicado sus apariciones en los medios de comunicación, puso  el énfasis en su preocupación por un posible ascenso de la “ultraderecha, los franquistas” de Vox, quienes están, en su opinión, “arrastrando” ideológicamente tanto al PP como a Ciudadanos.

Una polémica iniciativa de Vox que se aprobó ayer en el Parlamento regional de Madrid con los apoyos de PP y Ciudadanos, que apuesta por la ilegalización de partidos independentistas que atenten contra la unidad de España, le sirvió al líder socialista para criticar a ese partido y acusar a Populares y Ciudadanos de darle alas.

Por su parte, el líder del Partido Popular, Pablo Casado, insistió en hacer un llamamiento a los votantes de Vox y Ciudadanos para que opten por aunar todas las fuerzas en el PP, porque, según dijo, el suyo es el partido “genuino” entre las opciones del centro-derecha.
 

Columnista: “En  España no hay una grieta, todo el país es  grieta”

E 10 de noviembre el país votará de nuevo con la esperanza de tener un gobierno que de hecho gobierne. Pero mientras la izquierda pelea entre sí, la derecha naufraga a causa de su nuevo faro moral: la ultraderecha nacionalista de Vox, señala Diego Fonseca en su columna en el New York Times.

El columnista  señala que en  España no hay una grieta: el país entero es la grieta. El debate lo evidenció y no hay tema donde esa grieta sea más visible que en el mayor desafío político de la España democrática, la crisis territorial y política en Cataluña.

“Esa crisis no se solucionará con una derecha inflexible y maniquea, con esta derecha. Y España no debe permitirse su triunfo, pues retrocederá. Esta derecha es un animal salvaje y enojado. Su odio va de la mano con la radicalización del catalanismo. El independentismo está a la expectativa de que la derecha les confirme –a Cataluña y al mundo– que España no es democrática sino una dictadurita franquista”, precisa.

 Asegura que buena parte del independentismo ya no contiene a los jóvenes que incendiaron algunos contenedores en Barcelona para el espectáculo del morbo global. Más derecha encabritará a los desaforados y esa rabia social hará que Pablo Casado (PP), Albert Rivera (Ciudadanos) y Santiago Abascal (Vox) se froten las manos para ir a por todo en Cataluña.

Subraya que esta derecha tosca precede al independentismo –allí están los absurdos viudos y viudas de Francisco Franco siguiendo su exhumación–, pero el catalanismo se las ingenia dándole razones para ladrar.

Fonseca también alerta que, en el fondo, la derecha española, contaminada de extremismos, propone un ataque a las garantías democráticas.