Keiko Fujimori, ante grandes desafíos tras salir de prisión

Fujimori se enfrenta a un escenario distinto al que dejó al ser detenida hace 13 meses.
domingo, 01 de diciembre de 2019 · 00:04

AFP  / Lima

La líder opositora peruana Keiko Fujimori recuperó el viernes la libertad tras 13 meses en prisión preventiva por el escándalo de Odebrecht, con el desafío de recomponer su partido ante los comicios legislativos anticipados de enero.  

Su liberación se produjo luego que el Tribunal Constitucional (TC) acogiera un recurso en su favor. Según el fallo, la líder del partido Fuerza Popular (derecha populista) de 44 años e hija del expresidente Alberto Fujimori deberá enfrentar en libertad las investigaciones en su contra. 

En un país sacudido sin pausa por los escándalos de corrupción en la clase política, que salpican a cuatro expresidentes peruanos, Keiko cumplía prisión preventiva desde el 31 de octubre de 2018 por supuestamente recibir aportes ilegales de la constructora brasileña Odebrecht para su campaña electoral en 2011. 

Keiko se encuentra con un escenario político muy distinto al que había en Perú antes de su ingreso a prisión.  El presidente Martín Vizcarra, al que trató de dominar sin éxito, disolvió el Congreso hace dos meses y convocó a nuevos comicios legislativos para el 26 de enero, en los que Fuerza Popular corre el riesgo de perder la amplia mayoría que obtuvo en 2016. 

La prisión y la crisis que golpeó a su monolítico partido por el escándalo de Odebrecht la han debilitado a Keiko Fujimori, que tiene el desafío de recomponer su partido de cara a esas elecciones y las presidenciales de 2021. 

La familia Fujimori, de ascendencia japonesa, ha marcado la política peruana en las últimas tres décadas y tiene ahora el desafío de unirse, pues Keiko rompió hace casi dos años con su hermano menor Kenji, de 39 años, enfrentados en una guerra fratricida al anhelar ambos el sillón presidencial que su padre ocupó durante una década y que dejó en 2000 en medio de un escándalo de corrupción. 

Keiko, que en japonés significa “hija bendita”, ha pasado la mitad de su vida envuelta en política, a la que ingresó contra su voluntad, por una conjunción de circunstancias familiares con un signo en común: la ruptura. 

Perdió en 2011 la presidencia en segunda vuelta ante el centroizquierdista Ollanta Humala. Volvió a perder las presidenciales en 2016, esta vez ante el centroderechista Pedro Pablo Kuczynski, aunque su partido consiguió la mayoría absoluta en el Congreso. 

Hace un año, la filtración en la prensa de los contenidos del chat grupal de los líderes fujimoristas, llamado La Botica, develó el modo autocrático en que Keiko manejaba al Congreso peruano desde las sombras. Su mayoría parlamentaria le permitió mantener contra las cuerdas a Kuczynski hasta forzarlo a renunciar a la presidencia en marzo de 2018.

 Pero la campaña contra Kuczynski terminó por enemistarla con Kenji, debilitando al fujimorismo y contribuyendo a llevar de vuelta a su padre a prisión y a ella misma. Eso empoderó a Vizcarra, que en su calidad de primer vicepresidente sucedió a Kuczynski. 

 

 

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