Fernández asume mando en Argentina, sin detallar su plan

El primer problema que deberá afrontar el presidente electo será la renegociación de la deuda, que asciende a más de 315 mil millones de dólares.
lunes, 09 de diciembre de 2019 · 00:04

AFP  / Buenos Aires

Ha prometido “poner a Argentina de nuevo en pie”, tras más de un año de recesión, alta inflación y aumento del desempleo y la pobreza, pero el peronista de centro-izquierda Alberto Fernández, quien asumirá mañana la presidencia, se cuida de dar detalles sobre su programa. 

Abogado de 60 años, Fernández trae como aval su experiencia como jefe de gabinete en el gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) y durante el primer año del de Cristina Kirchner (2008), quien esta vez será su vicepresidenta y encabezará el Senado. 

De talante moderado y pragmático, Fernández logró en fórmula con Cristina Kirchner agrupar a la oposición peronista, que abarca todas las corrientes de derecha a izquierda, tras años de divisiones. Sin un partido propio y luego de años alejado de la política activa, su principal reto será tomar las riendas de un gobierno de coalición, según el analista político Enrique Zuleta. 

“Fernández es una persona muy experimentada. Domina los temas internacionales y los de la deuda. Está muy preparado. Es un hombre de gobierno, pero no es un hombre de Estado. Su mayor desafío será administrar esa coalición heterogénea”, opinó Zuleta. 

La búsqueda de equilibrio para mantener la unidad de la alianza le ha dictado su estilo lacónico y lo llevó a conformar un gabinete en el que están representadas todas las tendencias. 

“Quise que la unidad se refleje en el Gobierno”, dijo Fernández al presentar a su equipo el viernes. 

Problemas y ventajas

El primer problema que deberá afrontar Fernández será la renegociación de la deuda, tanto con el Fondo Monetario Internacional (44.000 millones de dólares recibidos desde 2018) como con bonistas. 

En total, la deuda externa argentina asciende a más de 315 mil millones de dólares, cerca de 100% del Producto Interno Bruto. Para esa tarea, escogió a Martín Guzmán, un colaborador del Nobel de Economía Joseph Stiglitz que considera “imperioso” reperfilar los vencimientos de capital y de intereses. 

“Con el FMI ya estamos trabajando. Es un trabajo que debe hacerse silenciosamente, pero que los argentinos se queden tranquilos que nos estamos ocupando del tema hace semanas. Hemos abierto un proceso de negociación, estamos satisfechos del modo que evoluciona”, dijo Fernández. 

Héctor Rubini, profesor en la Universidad del Salvador, destaca que aunque en materia económica “no ha habido definiciones, es claro que los economistas que asesoran a Fernández se caracterizan por un enfoque que prioriza la intervención del Estado para promover la industrialización y por esta vía la recuperación del empleo y la demanda agregada”. 

Para las primeras semanas de gobierno, este economista prevé el mantenimiento o incluso que se acentúe el estricto control de cambio impuesto en octubre. También piensa que se aprobará una nueva ley de presupuesto que reasigne fondos para combatir la pobreza, un tema que Fernández plantea como un “imperativo moral”. 

Y aunque el panorama económico se muestra duro, Fernández tendrá un país con paz social, el Congreso de su lado y también tiempo antes de que se presenten vencimientos de deuda. “Tiene ideas, tiene el Congreso. Si juega a fondo puede hacer una gran presidencia”, resumió Zuleta.

La economía cerrará este año con una caída de 3,1%, inflación en torno a 55%, pobreza cerca de 40%, desempleo de 10,4% y una depreciación monetaria de casi 40%.

Un peronista moderado vuelve a la Casa Rosada 

De bajo perfil y alejado durante años de la política activa, Alberto Fernández asumirá este martes la presidencia de Argentina, un regreso inesperado a la Casa Rosada donde durante cinco años se lució como jefe de gabinete de Néstor y de Cristina Kirchner. 

De centro-izquierda, moderado y pragmático, Fernández (60) ganó la presidencia en fórmula con Cristina Kirchner, un tándem que logró aglutinar a la amplia y heterogénea oposición peronista y fue la sorpresa de la campaña electoral. 

En 2008 había salido de la Casa Rosada dando un portazo. Al cabo de un año como jefe de gabinete de Cristina Kirchner renunció, con declaraciones hirientes, en medio del enfrentamiento de la expresidenta con los propietarios del campo y de los grandes medios de comunicación. 

Para algunos académicos, ese episodio aparece ahora como una muestra de independencia ante quienes piensan que puede convertirse en un mero títere de quien será a partir del martes vicepresidenta y cabeza del Senado.

“Fernández se le paró a Cristina Kirchner en 2008 y le renunció. Ella no lo pudo controlar entonces, mucho menos podrá ahora”, dice el analista Raúl Aragón

El diputado Daniel Filmus lo destaca como una persona con la que se puede “charlar, distenderse, conversar muchos temas”. “En diversas circunstancias mostró la capacidad de articular a actores muy diversos”.

Sus críticos lo consideran camaleónico por haber acompañado a sectores ultraliberales, como el de Domingo Cavallo, y a populistas de izquierda como los Kirchner

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