El número tres del Vaticano es culpable de abusos sexuales

George Pell, que tiene libertad condicional, fue acusado de un cargo de penetración a un menor y de otros cuatro de actos indecentes contra menores.
miércoles, 27 de febrero de 2019 · 00:04

AFP  / Melbourne, Australia 

El cardenal australiano George Pell, número tres del Vaticano, fue declarado culpable de abusos sexuales a dos menores, anunció ayer  una corte de Melbourne, convirtiéndose así en el más alto responsable de la Iglesia católica condenado en un caso de pederastia. 

La corte de Melbourne (sur de Australia) declaró al cardenal, de 77 años, culpable de un cargo de agresión sexual y de otros cuatro cargos de atentado al pudor contra dos monaguillos que entonces tenían 12 y 13 años, por unos hechos ocurridos en la sacristía de la Catedral de San Patricio de Melbourne en la década de los años 90. 

Pell fue reconocido culpable entre otros de haber obligado a unas de las víctimas a realizarle una felación y de haberse masturbado en frente de la otra. 

El prelado había rechazado inicialmente estas acusaciones y el jurado no había alcanzado una decisión durante un primer juicio en septiembre, pero fue declarado culpable durante un nuevo juicio el 11 de diciembre. 

El tribunal de Melbourne adoptó entonces una “orden de supresión”, que prohibía a los medios cualquier mención a este caso, bajo pena de actuaciones judiciales. Este silencio obligado se impuso con el objetivo de proteger al jurado de un segundo juicio en el que el cardenal Pell debía ser juzgado por otros presuntos delitos. 

Pero la acusación decidió renunciar a este segundo proceso, lo que condujo al levantamiento, este martes, del silencio mediático sobre el primer caso y a autorizar a los medios a anunciar el veredicto de culpabilidad. 

“El cardenal George Pell siempre ha mantenido su inocencia y continúa haciéndolo”, dijo un comunicado publicado ayer por sus abogados, que anunciaron haber presentado una apelación. 

El texto señala también que se retiraron o desestimaron varias acusaciones y cargos contra Pell. Por su parte el Vaticano expresó este martes su “profundo respeto” por la justicia australiana tras la condena. 

“Es una noticia dolorosa que, somos conscientes de ello, escandalizó a muchas personas, no sólo en Australia. Como ya hicimos otras veces, reafirmamos nuestro profundo respeto por las autoridades judiciales australianas”, anunció el Vaticano en un comunicado leído por su portavoz, Alessandro Gisotti. 

"En nombre de ese respeto, esperamos ahora el resultado del juicio en apelación, recordando que el cardenal Pell reafirmó su inocencia”, añadió el Vaticano. 

Uno de los monaguillos víctimas de Pell falleció en 2014. El otro dijo en un comunicado que el proceso legal es estresante y aún no terminó. “Como muchos supervivientes, he experimentado vergüenza, soledad, depresión y dificultades. Como a muchos supervivientes, me llevó años comprender el impacto que tuvo en mi vida”, dijo la víctima, que no fue identificada públicamente. 

A las puertas de la corte, defensores de otras víctimas de abusos recibieron a Pell con gritos de “monstruo” y “púdrase en el infierno”. El caso representa un nuevo golpe para la Iglesia, apenas dos días después del cierre de una histórica cumbre sobre pederastia.

Un  alto dignatario católico culpable de pederastia

George Pell, de 77 años, fue hasta el año pasado uno de los más cercanos consejeros del papa Francisco, que se ha comprometido a responder con tolerancia cero ante los abusos sexuales contra menores. Pell nació en Ballarat (estado de Victoria) el 8 de junio de 1941 en el seno del matrimonio formado por George Arthur, un excampeón de boxeo de fe anglicana, y Margaret Lillian, una devota católica. Tiene dos hermanos, Margaret y David.

Pell  estudió en los centros católicos Loreto Convent y St. Patrick en Ballarat, donde   jugó durante una época con el club Richmond Football en la Liga de Fútbol Australiana.

Sin embargo, Pell decidió ingresar en 1969 en el seminario Corpus Christi, en Victoria, y se ordenó sacerdote en la basílica de San Pedro en Roma, antes de doctorarse en Historia de la Iglesia Católica en la Universidad de Oxford en 1971.

En las décadas de los años   70 y  80 ejerció como sacerdote y educador en distintas parroquias y centros católicos australianos, incluido en su natal Ballarat. El australiano fue designado obispo auxiliar de Melbourne en 1987, arzobispo en esta misma ciudad en 1996 y arzobispo de Sídney en 2001.

Dos años más tarde, fue nombrado cardenal por el papa Juan Pablo II, lo que le permitió votar en los cónclaves para elegir al sumo pontífice y, por tanto, fue uno de los papables en la votación en la que fue proclamado el actual papa Francisco en 2013.
 

 

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