Parlamento británico rechaza por tercera vez Brexit de May

La Primera Ministra perdió la votación por una diferencia de 58 votos, lo que acerca al Reino Unido a una salida abrupta de la Unión Europea el 12 de abril.
sábado, 30 de marzo de 2019 · 00:04

AFP  / Londres

 Los diputados británicos rechazaron por tercera vez ayer, el día en que Reino Unido debía abandonar la UE, el acuerdo de Brexit negociado por Theresa May, sumiendo al país en una mayor incertidumbre y agravando la crisis política. 

El Tratado de Retirada fue tumbado esta vez por 344 votos contra 286, lo que provocó un inmediato desplome de la libra esterlina. La Cámara de los Comunes ya había rechazado el texto masivamente el 15 de enero y el 12 de marzo. 

“Me temo que estamos alcanzado los límites de este proceso en la Cámara de los Comunes”, dijo May tras un resultado que calificó de “motivo de profundo pesar”. “Las implicaciones de esta decisión son graves”, agregó. 

Ironía del destino, este tercer rechazo tuvo lugar el mismo día en que el país debía teóricamente haber abandonado la UE, el 29 de marzo de 2019, casi tres años después del referéndum en que 52% de los británicos votaron a favor del Brexit. 

Ante el bloqueo parlamentario, Londres tuvo que pedir un aplazamiento a los otros 27 países del bloque. Estos aceptaron pero con condiciones: advirtieron de que si Reino Unido no adoptaba el acuerdo esta semana, no podría beneficiarse de una prórroga hasta el 22 de mayo y debería presentar un plan alternativo antes del 12 de abril. 

La Primera Ministra tendrá así que volver a Bruselas en los próximos días, después de que el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, convocase inmediatamente una cumbre extraordinaria para el día 10. 

“El escenario de un Brexit sin acuerdo el 12 de abril es ahora un escenario probable”, afirmó una portavoz de la Unión Europea, subrayando que los 27 se preparan para esa eventualidad desde diciembre de 2017.   

Ante la evidencia de que la mayoría del Parlamento se opone a una salida brutal, muchos conservadores euroescépticos se resignaron en los últimos días a respaldar un acuerdo que consideran “malo” antes que arriesgarse a un largo aplazamiento, potencialmente fatal para el proceso. 

Para convencerlos de que votasen por su acuerdo, May les prometió que dejaría el cargo en cuanto lograse su aprobación, dejándoles las riendas de la próxima y aún más difícil fase de negociación, la de la futura relación con la UE. 

Pero este sacrificio no fue suficiente: 34 conservadores volvieron a votar en su contra y también lo hizo el pequeño partido unionista norirlandés DUP, aliado clave de May en un Parlamento donde esta no tiene mayoría absoluta. Para los detractores de la Primera Ministra, es la prueba última de que la líder conservadora ha perdido el control de la situación. Esta semana los diputados se autodotaron de poderes sin precedentes para intentar encontrar una alternativa viable a su acuerdo de Brexit. 

 Ninguna de las ocho propuestas que votaron el miércoles obtuvo una mayoría, pero la semana que viene están previstas otras dos rondas de consultas, el lunes y el miércoles, para identificar una solución que tenga el respaldo del Parlamento. “Estos votos indicativos deben dar un resultado. Sólo los diputados pueden acabar con esta pesadilla para las empresas”, reaccionó Josh Hardie, subdirector general de la patronal CBI.

 

El Brexit y May penden de un hilo

Determinada y perseverante en la misión de sacar a Reino Unido de la Unión Europea, la primera ministra Theresa May volvió a fracasar   y su futuro político, estrechamente ligado a un impopular acuerdo de Brexit, pende de un hilo. 

Su promesa de dimitir si los diputados aprobaban el texto que negoció con Bruselas no bastó para obtener apoyos suficientes, la prueba según sus detractores de que perdió totalmente el control de un proceso que divide profundamente al Parlamento y al país.

May llegó al poder en las caóticas semanas posteriores al referéndum, cuyo resultado provocó la dimisión del conservador David Cameron.  Pese a ser euroescéptica, se había pronunciado a favor de la permanencia en la UE, pero se implicó poco en la campaña y lo hizo insistiendo en la necesidad de limitar la inmigración. El camino fue difícil, pero esta jefa de Gobierno de 62 años, que proyecta una imagen de frialdad un poco mecánica, se levanta tras cada golpe que recibe.

 

 

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