Alan García fue acusado de recibir sobornos y aportes de Odebrecht

La Fiscalía lo acusó de los delitos de lavado de activos, colusión y tráfico de influencias. Jorge Barata, de Odebrecht, dijo que dio a la campaña de García $us 200 mil.
jueves, 18 de abril de 2019 · 00:04

AFP, EFE, BBCMundo / La Paz

El expresidente de Perú Alan García, que ayer falleció luego de dispararse un tiro en la cabeza, estaba acusado   por lavado de activos y otros delitos, a raíz de una investigación por supuestos sobornos y aportes para su campaña electoral de la constructora brasileña Odebrecht.

La Fiscalía peruana también lo indagaba por  colusión y tráfico de influencias.

Lo acusaba  de recibir sobornos de Odebrecht para adjudicarle a la empresa brasileña la ejecución de los tramos uno y dos de la línea 1 del metro de Lima, en 2009, en su segundo gobierno.


De acuerdo con un recuento de la BBCMundo, las autoridades sostenían que recibió parte de este soborno en forma de un pago de 100 mil dólares  por una conferencia en Sao Paulo.

El resto de los sobornos los habría recibido a través de los exfuncionarios de su gobierno Luis Nava y Miguel Atala.

Medios peruanos informaron este mes que Nava supuestamente recibió alrededor de cuatro millones de dólares de la Caja 2 de Odebrecht.

Además, García estaba acusado de recibir aportes de Odebrecht para las elecciones presidenciales de 2006.

 A inicios de 2018, Jorge Barata, exrepresentante de Odebrecht en Perú, dijo a las autoridades peruanas que había entregado 200 mil dólares a la campaña de García, a través de Luis Alva Castro, otro miembro del APRA, el partido de ambos. 

  El cerco de la investigación Odebrecht comenzó a estrecharse de manera apremiante sobre la figura de García a fines de año pasado, cuando fracasó en su intento de conseguir asilo en Uruguay para eludir la investigación de la fiscalía por supuesta corrupción. 

En noviembre había ingresado a la embajada uruguaya en Lima, donde solicitó asilo alegando “persecución política”, pero Montevideo rechazó su pedido y al cabo de 16 días tuvo que marcharse a su casa.  Fue la primera vez en una prolífica carrera política de cuatro décadas que el líder socialdemócrata peruano, hoy muy impopular en su país, enfrentó aprietos judiciales. 

Su última entrevista

El suicidio de García ayer  momentos antes de ser detenido por un caso de presunta corrupción vinculado al escándalo Odebrecht, se produjo un día después de que declarara a la prensa que sería “una gran injusticia” ir a prisión.

 “Con especulaciones no se priva a personas de la libertad, ni siquiera de manera preliminar. Me parece que eso sería una gran injusticia”, dijo García la noche del martes en una entrevista al canal de televisión de RPP donde defendió su inocencia. 

“Rechazo tajantemente eso. Es una cobardía intelectual, es demagogia jurídica”, resaltó sobre versiones periodísticas de que habría recibido sobornos a través de testaferros.    

“No le temo a una prisión preliminar. No poder salir del país es una forma de prisión también”, agregó el exmandatario recordando que desde noviembre pasado pendía en su contra una orden de impedimento de abandonar Perú por 18 meses. 

 El exmandatario de  69 años, lucía tranquilo durante la entrevista, que matizó con algunas bromas en medio de la severidad de sus descargos y críticas a los fiscales del caso LavaJato/Odebrecht que lo investigan. 

  “Ratifico la limpieza de mis actos y mi aversión a tener los millones que muchos creen que yo tengo”, indicó. 

El expresidente reiteró que la fiscalía carecía de pruebas que justificasen una orden de detención o prisión preventiva en su contra.  “Ningún documento me menciona. Puedo decirles que yo para robar no nací”, dijo luego    al canal N de televisión.
 

Perfil

Joven y audaz, García asumió la Presidencia de Perú en 1985 cuando solo tenía 36 años y se embarcó en un programa económico de izquierda. Bajo el apelativo de  Caballo Loco, García impulsó un proyecto que incluía la negativa a pagar la deuda externa y el intento de nacionalización de la banca.

Mientras el grupo terrorista Sendero Luminoso avanzaba con brutalidad en sus ataques contra el Estado, la inflación en el país llegaba al 7.000 %.

Su popularidad se desplomó y al dejar el cargo en 1990 a su sucesor, Alberto Fujimori, cuya candidatura apoyó en detrimento de la del escritor Mario Vargas Llosa, y dejó un país en quiebra y en guerra con el terrorismo. 

Tras su primer período presidencial (1985-1990), García afrontó de forma inmediata investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito.

Se asiló en Colombia, donde  se defendió de varios intentos de extradición. Luego se marchó a Francia para huir de la persecución, donde también fue cuestionado por el capital que usó para fundar una empresa de transportes y vivir en un lujoso departamento en París. 

Al caer el fujimorismo en 2001, la Corte Suprema peruana declaró prescritos los delitos por los que era perseguido y pudo regresar al país sin problemas y sin nunca haber respondido por las acusaciones, que incluyeron una interminable investigación por la masacre, en 1986, de cientos de presos acusados de terrorismo en la isla penal de El Frontón, ubicada frente al puerto limeño del Callao.

Otros tres expresidentes peruanos y Fujimori procesados

 Los cuatro últimos expresidentes de Perú que ocuparon el cargo sucesivamente desde 2001 hasta 2018  se han mantenido en la mira de la justicia desde que se destapara, en diciembre de 2016, el escándalo de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht.

Las investigaciones del caso han complicado también la salud de Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), de 80 años, quien cumple una orden de detención por diez días.

Alejandro Toledo, que gobernó Perú entre 2001 y 2006, está imputado por los delitos de colusión, tráfico de influencias y lavado de activos al presuntamente haber recibido 20 millones de dólares de Odebrecht a cambio de favorecer a la constructora brasileña en la licitación de varios tramos de la carretera interoceánica del sur.

El líder del partido Perú Posible permanece en Estados Unidos a la espera de que se resuelva la extradición solicitada por la Justicia peruana para que cumpla una orden de prisión preventiva por 18 meses.

Ollanta Humala (2011-2016) y su esposa Nadine Heredia son investigados por lavado de activos por presuntamente haber recibido tres millones de dólares de Odebrecht para financiar su campaña para las elecciones presidenciales de 2011 y no haberlos declarado en sus cuentas.

Los fundadores y líderes del Partido Nacionalista Peruano (PNP) pasaron casi diez meses en prisión preventiva hasta que el Tribunal Constitucional resolvió que la medida era excesiva sin tener una acusación firme, por lo que recuperaron la libertad, sin impedimento de salida del país para Humala.

Kuczynski está investigado igualmente por lavado de activos al descubrirse que su consultora Westfield Capital facturó 782 mil dólares a Odebrecht entre 2004 y 2007, cuando era ministro en el Gobierno de Toledo.

Keiko Fujimori,   líder de la oposición, cumple prisión preventiva también bajo la acusación de haber sido sobornada por Odebrecht.

El proceso ha sido letal para Alan García que ayer se  descerrajó una bala en la cabeza cuando se lo iba a detener. 
 

 

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