Sánchez parte como favorito, pero un pacto decidirá al nuevo presidente

Hasta la semana pasada las encuestas le otorgaban entre un 10 y un 12% de la preferencia, lo que le permitiría conseguir alrededor de 32 curules, que pueden ser claves para la gobernabilidad.
domingo, 28 de abril de 2019 · 01:04

 Tuffí Aré Vázquez  / Madrid,  especial para Página Siete

La única certidumbre que tienen los españoles es que el candidato que gane las elecciones presidenciales de este domingo necesitará de un acuerdo para gobernar. 176 escaños es la cifra soñada para que el ganador consiga la mayoría parlamentaria absoluta y, por lo tanto, la presidencia del gobierno. De lo contrario, la imposibilidad de un pacto dejará a España otra vez en una situación de empantanamiento político, que la ha llevado a vivir tres elecciones consecutivas en solo cuatro años. 

Pedro Sánchez, el actual presidente y candidato del PSOE, de 47 años, y Pedro Casado, el líder del PP, de 38 años, son los dos favoritos, según las encuestas publicadas hasta comienzos de la última semana de campaña. Otra de las certezas, antes de los comicios, es la irrupción de un actor que se puede convertir en el fenómeno político de las elecciones de España. Se trata de la vertiginosa aparición del ultraderechista Vox, que tiene como líder a Santiago Abascal, un vasco de 43 años  que abandonó el PP para integrarse a su nueva tienda formada hace seis años. 

Hasta la semana pasada las encuestas le otorgaban entre un 10 y un 12% de la preferencia, lo que le permitiría conseguir alrededor de 32 curules, que pueden ser claves para la gobernabilidad del futuro presidente. 

Los votos para Vox vienen sobre todo del PP, que podría perder varios escaños. Aunque las encuestas le daban el fin de semana reciente a Pablo Casado el segundo lugar, con un 17 a 20% de las preferencias, en esta votación podría ceder terreno en el Congreso al ultraderechista Abascal. 

Otro partido que podría sufrir una disminución de curules es Ciudadanos, del catalán Albert Rivera, de 39 años, que aparece con 14 o 15% de la preferencia. No obstante, una alianza de los tres candidatos, considerados de derecha, puede llevar a la presidencia a Casado. 

Aprovechándose de la dispersión inicial de los votos de la derecha y del descenso de su aliado, el izquierdista Pablo Iglesias, de 40 años, el actual presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, llevaba hasta la última semana de campaña una diferencia importante en el primer lugar, de hasta 10 a 12 puntos, respecto al segundo. 

Esa preferencia en la intención de votos otorgaría un notable aumento de curules al PSOE respecto a los resultados de la elección de 2016, pero insuficientes aún para conseguir la gobernabilidad en el Congreso. 

En consecuencia, se podría ver obligado a un nuevo pacto con Podemos, que está cuarto en las encuestas, con un 13%. Incluso un acuerdo con Pablo Iglesias no le alcanzaría a Sánchez, por lo que buscaría el apoyo del Partido Nacional Vasco o de otras fuerzas independentistas, que tendrían la llave para convertirlo otra vez en el presidente de España. 

Esta situación llevó a que la estrategia de la derecha se enfoque en alertar del peligro que genera para la constitucionalidad y la unidad de España un pacto del PSOE con los independentistas y con la izquierda de Iglesias. 

Por su lado, el presidente de España también aprovechó la división de la derecha en la campaña para ironizar respecto a que el 28 de abril es su “elección primaria” y para alertar del riesgo de una alianza de esas fuerzas que incluya al ultraderechista Vox.

Entre los indecisos y el voto oculto

La última semana de campaña en España animó a los partidos a centrar su estrategia en los indecisos que, como en pocas ocasiones, alcanzaron un 30%. De los más de 36 millones de votantes, al menos ocho  millones no tenían decidido hasta el lunes pasado su voto.

Sin embargo, el periodista español Manuel Campo Vidal considera que la polarización del escenario político, entre los bloques de la izquierda y de la derecha, llevó a que más que indecisos lo que existe es un voto oculto o secreto.

Raúl R., un cerrajero español de 41 años, no había decidido hasta la semana pasada si iría a votar y por quién lo haría. “Todos son al final iguales, pero habrá que votar”, dijo, en unas elecciones en las que no existe la obligación legal de sufragar y en la que se calcula que un 70% de los empadronados concurrirá a las urnas. 

Lorenzo B., un jubilado de 63 años, es otro español desencantado de los políticos que no tiene interés en votar, al considerar que son corruptos.

Al margen de los mitines de las campañas, que han movilizado entre 2.000 y 10.000 personas –especialmente por parte de Vox, cuyo candidato evita comparecer en los medios, en las calles y avenidas de Madrid– el proselitismo es discreto y sutil. 

La propaganda que más se ve está en pequeños y pocos carteles de la vía pública y en los muros del metro. En la prensa gráfica hay pocos espacios y en la televisión sobresalen los espots del presidente Pedro Sánchez, con el mensaje “Haz que pase”. Otros candidatos que se hacen notar son Pablo Casado, del PP, con su frase “Valor Seguro”, y Albert Ribera, de Ciudadanos, con su slogan “Vamos”. Con menor frecuencia y espacio aparece Pablo Iglesias, de Podemos.

Confidencial

Si te interesa obtener información detallada sobre el proceso electoral, suscríbete a P7 VIP y recibirás mensualmente la encuesta electoral completa de Página Siete. 

Además, recibirás en tu e-mail, de lunes a viernes, el análisis de las noticias y columnas de opinión más relevantes de cada día. 

Tu suscripción nos ayuda no solo a financiar la encuesta sino a desarrollar el periodismo independiente y valiente que caracteriza a Página Siete.

Haz clic aquí para adquirir la suscripción.

Gracias por tu apoyo.

10
3