Irrupción de la extrema derecha fragmenta parlamento europeo

De 751 escaños, la derecha y socialdemócratas tendrán 330 escaños, y la extrema derecha 171 puestos, impulsados por Le Pen en Francia y Salvini en Italia.
martes, 28 de mayo de 2019 · 00:04

AFP / Bruselas

Las fuerzas proeuropeas conservaron una clara mayoría en el Parlamento de la Unión Europea tras las elecciones, pero la asamblea quedó más fragmentada que nunca y deberá pasar página de su histórico bipartidismo. 

La primera conclusión es que el Partido Popular Europeo (derecha) y los socialdemócratas (S&D, centroizquierda) ya no pueden constituir por sí solos una mayoría, aunque sigan siendo los dos mayores grupos del hemiciclo europeo. 

El avance de los nacionalistas y populistas, y también de los liberales y los Verdes, les ha costado decenas de escaños de los 751 que forman el parlamento europeo. Sus grupos, con unos 180 escaños para el PPE y 150 para S&D, según las proyecciones, no podrán volver a reeditar la coalición que les permitió alcanzar compromisos sobre textos legislativos y repartirse cargos de poder. 

Es el fin de una época, la de un bipartidismo en vigor desde hace 40 años en esta asamblea. 

Según estimaciones aún por confirmar, la Liga de Matteo Salvini podría convertirse en el partido nacional con mayor número de miembros en el parlamento, a menos que ese lugar lo ocupe el Partido del Brexit del británico Nigel Farage.  

El grupo Europa de las Naciones y de las Libertades (ENL), que incluye a los diputados de Agrupación Nacional (AN) de la francesa Marine Le Pen, pasaría de 36 miembros a unos 60, según las proyecciones. 

Otro grupo populista, Europa de la Libertad y la Democracia Directa (EFDD), ganaría una docena de escaños, para llegar a 56. Aunque progresan, los nacionalistas, populistas y demás euroescépticos quedan lejos de poder reivindicar el protagonismo en la cámara europea.

Los tres grupos parlamentarios considerados como euroescépticos de derechas se alzaron en su conjunto con 171 de los 751 eurodiputados en juego, impulsados por las victorias de Matteo Salvini en Italia y Marine Le Pen en Francia. 

De federarse en un grupo, podrían representar la segunda o la tercera fuerza de la Eurocámara, por detrás del PPE (180, derecha proeuropea) y socialdemócratas (146), pero sus diferencias en cuestiones como Rusia alejan esa posibilidad. “La extrema derecha no será lo suficientemente grande para bloquear la legislación (...) Y vista su desunión, siempre necesitará una de las grandes fuerzas para hacer algo”, según Pelle Christy, de la consultora Euraffex. 

El caleidoscopio político que constituyen los partidos euroescépticos en Europa está repleto de contradicciones, como la política migratoria, y de viejas rencillas que vuelven estas potenciales alianzas muy volátiles o incluso imposibles. 

En 2014, la formación del eurófobo británico Nigel Farage, actual jefe de filas del Partido del Brexit, rechazó cualquier alianza con los nacionalistas de Marine Le Pen, denunciando una postura poco clara sobre el antisemitismo. 

Jean-Yves Camus, especialista de la ultraderecha en la Fundación Jean Jaurès con sede en París, tampoco vislumbra un “grupo único”. “Las líneas son demasiado divergentes y Le Pen suscita todavía cierta desconfianza”, apunta el analista.

Para Steven Blockmans, del Centre for European Policy Studies, “existen demasiados intereses nacionales divergentes, políticas económicas y sociales radicalmente diferentes, así como opiniones diametralmente opuestas sobre Rusia”.

Berlusconi alcanza uno de los escaños 

El multimillonario y ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, quien se lanzó hace 25 años al ruedo político, fue elegido por primera vez al Parlamento Europeo.  El magnate de las comunicaciones, de 82 años, con problemas de salud, se preparó a su manera para ese nuevo encargo: adquirió una magnífica mansión en Bruselas con piscina, gimnasio y salones para recepciones en el distrito de las embajadas, según el diario La Stampa. (AFP).

 

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