Alerta por la ola antivacunas, en medio de nuevos brotes

América fue declarada en 2016 una región libre del sarampión, pero el año pasado el virus reapareció en Venezuela, Brasil y, este año, en Estados Unidos.
jueves, 11 de julio de 2019 · 00:04

EFE / Bogotá

 América, líder en control y eliminación de enfermedades prevenibles con vacunación, afronta ahora el avance de un movimiento antivacunas, que, aunque no ha tomado la fuerza que tiene en otras regiones, viene aumentando su influencia en medio de la alarma por la reaparición de brotes como el de sarampión.

Aunque en 2016 América se convirtió en la primera región del mundo en ser declarada libre de sarampión –como ocurrió con la viruela (1971), la poliomielitis (1994), la rubéola y el síndrome de la rubéola congénita (2015)–, para 2018 se confirmó una nueva circulación del virus y la reaparición en Venezuela y Brasil de la transmisión endémica, a lo que se sumó este año un brote en Estados Unidos (EEUU).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió  que la desconfianza, “la renuencia y el rechazo” a la vacunación es ahora una de las principales “amenazas a la salud” a nivel global.

 

El debate se ha enconado especialmente en EEUU a causa del peor brote de sarampión en décadas en el país. Según datos oficiales, alrededor de 1.000 personas han sido infectadas de sarampión en lo que va de año desde que se detectaron los primeros casos entre la comunidad judía de Nueva York, pese a que este virus había sido erradicado del país en el año 2000.

La mayoría de niños infectados no habían sido vacunados, una decisión que los padres justificaron abiertamente en ideas religiosas –como en el caso de algunos judíos ortodoxos–, filosóficas o en la creencia de que la inyección incrementa las posibilidades de sufrir autismo.

Un caso similar se vive en Costa Rica este año, debido al reporte de casos importados de sarampión y por la introducción en el esquema obligatorio de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) en niñas de 10 años de edad.

Tras su inclusión, en redes sociales se disparó la información sobre supuestos efectos adversos, como que motiva a comenzar las relaciones sexuales a temprana edad, e incluso la abogada y exdiputada Alexandra Loría recomendó a los padres que no la aplicaran a sus hijas al asegurar que al obligarlas a vacunarse se les está “violando el principio de autonomía”.

La inmunización contra el VPH, vinculado con el cáncer de cuello uterino, ya había generado una controversia en Colombia, país que registró una fuerte reducción de la vacunación contra ese virus (del 97% a menos del 30%) debido a un polémico caso en 2014 en una región.

El caso se refiere a unas 400 niñas que sufrieron desmayos, fiebre, pérdida de peso y dolores estomacales, las extremidades y en la cabeza, supuestamente luego de recibir gratuitamente la vacuna contra el VPH, situación que el Gobierno de entonces calificó de “sugestión colectiva”.

Para José Alejandro Mojica, consultor del Ministerio de Salud de Colombia e infectólogo pediatra de las clínicas El Country y La Colina, es precisamente el “desconocimiento de los beneficios de las vacunas y la diseminación de conceptos erróneos sobre estas” lo que ha dado más fuerza a estos movimientos.

 En Brasil, datos oficiales señalan que en ese país la aplicación de siete de las ocho vacunas obligatorias para niños (rotavirus, meningocócica C, neumocócica, poliomielitis, combinada pentavalente, hepatitis A y triple virus) se redujo y el año pasado acabó por debajo de la meta estipulada del 95%.

Ese descenso se dio simultáneamente con el auge de movimientos antivacunas en la redes sociales del país. 

El asunto incluso ha llegado a tribunales.  En Costa Rica, una niña de 10 años presentó un recurso de amparo ante la Sala Constitucional, aún en trámite, para que no le aplicaran la inmunización contra el virus del papiloma, aduciendo que violenta su derecho a la salud, debido a sus supuestos efectos secundarios.

Mientras en Argentina, tras la aprobación en diciembre pasado de una ley que establece la “obligatoriedad de aplicarse las vacunas”, se ordenó inmunizar a un recién nacido contra la hepatitis B y la tuberculosis, desoyendo los reclamos de los padres sobre efectos secundarios. Chile reportó un caso similar en 2012, cuando la Corte Suprema obligó a Desiree Becerra a vacunar a su hija de cinco  meses. Tras el fallo, la mujer impulsó un movimiento que ahora tiene  11.000 miembros en Facebook y que “desaprueba la imposición de la cosmovisión de la medicina”.

 

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