Cuba celebra su Día de la Rebeldía entre reformas y con duro mensaje a EE.UU.

El acto central por el Día de la Rebeldía Nacional comenzó cerca de las 07:00 hora local (11:00 GMT) con la presencia de unos 10.000 invitados, según estimaciones oficiales.
viernes, 26 de julio de 2019 · 13:15

EFE

Cuba celebró este viernes su Día de la Rebeldía Nacional en medio de reformas sociales y económicas para tratar de alejar el fantasma de la crisis y con un duro mensaje al Gobierno de Estados Unidos, al que reiteró su apoyo a Venezuela y acusó de tratar de "asfixiar" al país.

"La Revolución necesita ahora que demos la gran batalla por la defensa y por la economía, que le rompamos al enemigo el plan para destrozarnos y asfixiarnos", aseguró el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, al cierre del tradicional acto que recuerda cada año los ataques en 1953 a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, liderados por el fallecido Fidel Castro.

Por primera vez desde ser nombrado jefe de Estado en abril de 2018, Díaz-Canel ha sido el principal orador de la ceremonia, celebrada en la ciudad de Bayamo (este) y a la que asistieron el expresidente Raúl Castro, cabeza del gobernante Partido Comunista de Cuba (único legal) y varios miembros de la plana mayor del Gobierno.

En un discurso de más de media hora, el primer mandatario cubano sin apellido Castro en casi sesenta años recordó a la "generación histórica de la Revolución" que protagonizó las acciones del 26 de julio de 1953, consideradas en la isla como el inicio de la insurrección que resultó en el triunfo revolucionario de 1959.

"Tengo claro que hoy hablo en nombre de los que enfrentamos el desafío de empujar un país", señaló Díaz-Canel, quien recalcó su llamado a "espantar el egoísmo, la desidia y la chapucería".

Dentro de las reformas impulsadas por su Gobierno, mencionó el reciente incremento salarial en el sector público y estatal, y adelantó que "nuevas medidas, propuestas por el pueblo, deberán aprobarse en las próximas semanas y meses".

El presidente cubano insistió en la necesidad de "controlar" los recursos del país, que en los últimos meses ha sufrido ciclos continuos de escasez y desabastecimiento, al tiempo que llamó una vez más al ahorro y la eficiencia, con graves consecuencias para quienes incumplan esta directiva.

"Debemos sancionar fuerte y oportunamente a los que no entiendan que hoy defender la Patria pasa por cuidar y proteger sus escasos bienes materiales", subrayó en su discurso, trasmitido en vivo por la televisión estatal.

La corrupción y las ilegalidades, el poco nivel de ahorro, el endeudamiento y los insuficientes ingresos por exportaciones están entre los principales lastres de la economía de la isla, que trata de alejar el fantasma de la recesión, reaparecido en 2016 (-0,9 %) por primera vez en más de 20 años.

La Habana también culpa al embargo estadounidense de la "tensa situación" de su frágil economía, afectada por medidas de presión como la reciente prohibición de los viajes de cruceros estadounidenses a la isla y la persecución a las operaciones comerciales cubanas en el exterior.

Para el mandatario el "bloqueo" es un "plan genocida" que busca "afectar, aún más, la calidad de vida de la población, su progreso y hasta sus esperanzas, con el objetivo de herir a la familia cubana" y "acusar al Gobierno cubano de ineficacia", afirmó.

Díaz-Canel aseguró que en 60 años de "acoso a la más simple transacción cubana" el embargo ha causado daños acumulados por 922.630 millones de dólares teniendo en cuenta la depreciación frente al oro.

"Hoy denuncio (...) que la Administración de EE.UU. ha comenzado a actuar con mayor agresividad para impedir la llegada de combustible a Cuba", declaró.

También cargó contra la activación del título III de la ley Helms-Burton, que permite las demandas antes cortes estadounidenses por propiedades y terrenos confiscados en Cuba tras la Revolución.

Tras un momento dulce en las relaciones bilaterales, reanudadas oficialmente en julio de 2015 luego de más de medio siglo de enemistad acérrima, la administración del presidente Donald Trump ha endurecido en los últimos años su política hacia Cuba, en gran parte por su apoyo a Venezuela, el principal aliado y valedor de la isla.

"El cerco se cierra cada vez más sobre nuestro país como en torno a Venezuela, Nicaragua y cualquier otra nación que se niegue a aceptar el plan imperial para su destino", indicó el presidente cubano, quien reiteró que el país caribeño no traicionará a sus socios.

Sin embargo, y a pesar de "las distancias éticas", Díaz-Canel advirtió que Cuba estaría dispuesta a establecer una "relación civilizada con EE.UU.", pero basada "en el respeto mutuo a nuestras profundas diferencias".

"Y en cuanto al pueblo norteamericano, están invitados permanentemente a Cuba. Nuestras puertas están abiertas. Vengan, vean y conozcan la realidad del país que les niegan visitar, en nombre de la libertad, derecho humano esencial que, según dicen, falta en Cuba y abunda allí", invitó.

El acto central por el Día de la Rebeldía Nacional comenzó cerca de las 07:00 hora local (11:00 GMT) con la presencia de unos 10.000 invitados, según estimaciones oficiales.

En Bayamo, la sede de este año, se encuentra uno de los cuarteles militares atacados hace 66 años, el Carlos Manuel de Céspedes, hoy convertido en escuela al igual que el Moncada, en Santiago de Cuba (este), el más conocido de estas acciones por ser el enclave atacado por el grupo comandado por Fidel Castro. EFE

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