Trump lucha por no perder voto de Pensilvania, un estado clave

El milagro económico que el Presidente prometió, con un refuerzo de la industria minera y manufacturera, no se ha cumplido y el condado está en decadencia.
miércoles, 14 de octubre de 2020 · 00:04

 EFE /  Washingon

El presidente estadounidense, Donald Trump, visitó  el condado de Cambria, en el centro de Pensilvania, y la euforia de sus fieles en esta plaza que pasó a ser firmemente republicana en 2012 es contagiosa.

 Lo que tal vez han olvidado es que esta visita a pocas semanas de las elecciones demuestra que las líneas de defensa del mandatario se hunden.

“Cuando llegue noviembre habrá que rezar, votar y luego rezar un poco más”, aconseja un predicador radiofónico evangelista desde el altavoz de una gigantesca camioneta Ford que se ha dado cita junto con otro centenar de vehículos en Johnstown para efectuar un “Paseo Patriótico MAGA”, siglas de “Make America Great Again”, el lema de campaña de Trump que tomó prestado de Ronald Reagan.

Los ánimos y la energía contrastan con la plomiza mañana de otoño y con el deprimido escenario elegido para la concentración: el estacionamiento de un complejo de grandes superficies clausurado por la crisis del comercio minorista.

“Lo que hemos visto hasta el momento es que el condado sigue siendo territorio republicano, de eso no hay duda. Trump habla al corazón de lo que preocupa a nuestros votantes: la economía, la seguridad y la vida”, explica a EFE la presidenta del Partido Republicano en el condado, Jackie Kullback.

La euforia de banderas se debe a que Trump ha anunciado  nada más recibir el visto bueno de su médico para volver a hacer campaña tras su convalecencia por la Covid-19, celebrará un mitin en el aeropuerto de la ciudad, una de las capitales del corazón metalúrgico y minero del llamado Cinturón del Óxido.


Pero el hecho de que el presidente dedique sus valiosas últimas semanas a hacer campaña en un región que debería tener asegurada es un síntoma de que sus estrategas temen perder no solo las zonas suburbanas de los extremos sureste y suroeste, como los condado de Luzerne o Lackawanna, sino también el fiel centro rural, industrial y evangelista del estado.

Cambria ha visto desde el último mandato de la presidencia de Barack Obama un éxodo de más del 5 % de la población y unos índices de desempleo y pobreza que duplican al resto del país.

La región industrial y minera puso sus esperanzas en Trump en 2016, pero el milagro económico que el presidente prometió, con un refuerzo de la industria minera y manufacturera, no se ha cumplido.

No obstante, las banderolas y pancartas de Trump salpican los pueblos de los alrededores, aunque algunos se limitan a colgar carteles “pro-vida”, una muestra de que para una gran parte de los votantes conservadores estadounidenses sólo hay un asunto que determina su voto: la posición de un candidato frente al aborto. “Los otros quieren matar bebés. Trump pondrá fin a esos disturbios que promueven los demócratas. Él es el único guiado por Dios”, señala Miller, para quien Trump es un enviado divino que va a salvar al país de la decadencia moral.

“Mueren más niños por los abortos que por el coronavirus. No es más que una gripe como ha demostrado Trump”, asegura antes de saludar a un asistente que viste una máscara en la nuca para calentarse la calva.

Un cambio a favor de los demócratas y de la papeleta Joe Biden-Kamala Harris en el condado de Cambria podría ser síntoma de un terremoto en el que miles de republicanos hayan decidido tras cuatro años de Trump que prefieren la moderación de Biden.

Quedan tres semanas para las elecciones del 3 de noviembre y Pensilvania, un gigantesco estado (más grande que Portugal) del que dependen 12 votos electorales decisivos, es el escenario de un incesante trajín político.

El exalcalde de Nueva York y perro de presa de Trump, Rudy Giuliani, visitó el condado de Luzerne el fin de semana y Joe Biden viajó al condado de Erie. Una diferencia de pocos votos en cualquiera de estos condados podría significar la Presidencia.

Biden rompió este fin de semana con gran parte de su partido al prometer que no acabará con la fracturación hidráulica, el ”racking”, una técnica de extracción de hidrocarburos que antes de la pandemia generaba trabajos e ingresos en el estado y  es una línea roja para muchos votantes. 

  El corazón de Pensilvania vive en una realidad propia que comparte con otras zonas rurales: las emisoras las ocupan predicadores evangelistas, el aborto y los hidrocarburos son los únicos temas que ameritan una discusión política. 
 

Biden visita  Florida en busca de apoyo

Joe Biden visitó  Florida  para cortejar a los votantes de edad avanzada que respaldaron al presidente Donald Trump hace cuatro años, pero que esta vez parecen inclinarse hacia el candidato demócrata mientras la pandemia sigue golpeando a Estados Unidos. 

 La visita del exvicepresidente a Florida se produce un día después de que Trump realizara un mitin en ese estado, el primero desde su hospitalización por Covid-19.

A diferencia de las pequeñas reuniones con distanciamiento social que caracterizan a Biden, miles de simpatizantes llenaron la pista de un aeropuerto en el regreso del presidente al ruedo.

El demócrata tiene una ventaja de dos dígitos en las encuestas nacionales hacia los comicios del 3 de noviembre.   Iowa y Georgia fueron dos estados en los que Trump ganó cómodamente en 2016, pero los sondeos muestran ahora diferencias  ajustadas.

 

 

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