Las banderas de la paridad y derechos indígenas flamean en Chile

El país va camino a convertirse en el primero en el mundo en redactar una Constitución con paridad de género, y los indígenas piensan en una representación real.
martes, 27 de octubre de 2020 · 00:04

Página Siete /  Agencias

El domingo los chilenos   pusieron fecha de caducidad a su Constitución Política del Estado, una de las últimas herencias del gobierno militar  de facto del dictador Augusto Pinochet (1973-1990).  Fue la primera vez que se les preguntó sobre su Carta Magna y decidieron modificarla. Pero no sólo el 78% aprobó que su contrato social sea renovado, sino que permitió que las banderas de la paridad hombre-mujer,  de los derechos indígenas y de los  movimientos Lgtbi flameen como muestra de la esperanza de que un nuevo Chile es posible.

El referendo es el acuerdo que los chilenos encontraron, como una luz al final del túnel, en medio de las violentos e incontenibles conflictos sociales que se desataron en octubre del año pasado y dejaron 30 personas muertas  y miles de heridos, después de que el gobierno de Sebastián Piñera decidiera subir los pasajes del subterráneo (de 800 a 830 pesos). Sólo la pandemia del coronavirus pudo aplacarlos, pero lo que el virus no pudo fue detener el proceso constituyente en ese país.

Los chilenos festejaron el triunfo del Sí para modificar su Constitución.

Paridad 

En el caso de la mujeres, la consulta popular determinó que el órgano que redactará el nuevo texto constitucional será una convención formada íntegramente por miembros de la sociedad civil, mitad hombres y mitad mujeres. Así, el país se encamina a convertirse en el primero en el mundo en redactar una Constitución en paridad. Las feministas celebraron. 

“Nunca me imaginé que fuera a ver un triunfo así. Con esta victoria ha quedado claro que el feminismo es un proceso que no se puede detener”, dijo a EFE emocionada Fanny Pollarolo, exdiputada socialista e histórica líder del movimiento feminista que emergió durante los primeros años de la dictadura militar.

Para Karina Nohale, portavoz de la Coordinadora Feminista 8M, lo ocurrido en Chile es “inédito a nivel mundial” y abre el camino para acabar con las “enormes” trabas que históricamente han tenido las mujeres para hacerse un hueco en la vida política. Actualmente menos del 20% de los parlamentarios chilenos son mujeres.

Los  jóvenes salieron  a festejar el triunfo del Sí en medio de la pandemia.

La paridad de género en el proceso constituyente se consiguió gracias a la aprobación de una reforma por parte de la mayoría de los grupos parlamentarios y luego de que las mujeres llevasen años llenando las calles. La última gran marcha ocurrió el pasado 8 de marzo, cuando una masa inundó Santiago para conmemorar el Día Internacional de la Mujer.

Las chilenas, especialmente las jóvenes, tuvieron un papel fundamental en la ola de protestas iniciada en octubre de 2019,  la más significativa desde el retorno a la democracia y que propició la convocatoria del plebiscito. En noviembre, en plena efervescencia del denominado “estallido social”, emergió la icónica intervención “Un violador en tu camino” y, en apenas semanas, mujeres de todo el mundo se grabaron videos entonando el ya famoso estribillo “El violador eres tú”, ideado por el colectivo LasTesis.

Representación

Otra bandera que flameó es la del pueblo mapuche, la wenüfoye (Canelo del cielo, en español), que se convirtió en un símbolo de los conflictos sociales que estallaron en octubre. Analistas del país consideran que representa el protagonismo que tendrán los indígenas a la hora de debatir sus derechos en la nueva Carta Magna, que debe ser refrendada también por un plebiscito en 2020.

En Chile hasta hoy el 75% de los congresistas son hombres mientras en la sociedad está constituida por un 52% de mujeres. Por otra parte, sólo el 2,5% de los congresistas se autoidentifican como indígenas, cuando la población indígena alcanza al 12,8%. 

Las mujeres  promovieron   la paridad en  la nueva Constitución.

Es que los chilenos llegaron a este referendo al menos con dos objetivos: tener una representación equilibrada de hombres y mujeres en las listas de candidaturas y en los resultados electorales para asegurar una paridad de resultados, y establecer escaños reservados para los 10 pueblos indígenas que habitan el territorio.

Pero otros temas más envuelven el debate de la nueva Constitución en ese país, el régimen de gobierno; la redefinición del equilibrio del Estado-mercado en derechos sociales como las pensiones, salud, educación, vivienda; el debate sobre el carácter unitario vs. descentralizado del Estado y la protección de los recursos naturales, incluyendo el agua. 

El referendo del domingo planteó dos preguntas a los chilenos: La primera “¿Quiere usted una Nueva Constitución?” el 78,27% dijo Sí;  la segunda  “¿Qué tipo de órgano debiera redactar la Nueva Constitución?”,  y en su mayoría optaron por una convención constituyente formada por 155 ciudadanos elegidos por el voto.

El Sí a la nueva  Constitución logró más del 78% de los votos.

Plebiscito, la luz  al final del túnel
 

Chile ardió. En octubre de 2019, después de que el Gobierno determinara subir el precio del transporte por el subterráneo, una ola de protestas ciudadanas se desató en el país que llevó a momentos de una intervención policial violenta que dejó al menos 30 muertos y miles de heridos.

Ante este preocupante panorama, prácticamente la totalidad de los partidos políticos con representación en el Congreso chileno acordaron iniciar un proceso constituyente, decisión que el Poder Legislativo respondió con una reforma constitucional que marcó con cuatro pasos el camino al diseño de una nueva Carta Magna.

El primer paso se lo dio el domingo, con el plebiscito a través del cual se preguntó a los chilenos si querían una nueva Constitución y cómo se escribiría el nuevo texto. Más del 78% respondió   sí y optó por una convención constituyente, que estará formada por 155 ciudadanos elegidos por el voto popular.

La votación se realizó en medio de medidas de bioseguridad.

El segundo paso es la elección de la  Convención que escribirá la nueva Carta Magna: esto se realizará el 11 de abril de 2021.

El tercer paso es el trabajo de la Convención, que deberá durar de nueve a 12 meses en la redacción del nuevo texto constitucional. Se estableció que esta Convención no podrá interferir en asuntos del Gobierno, tendrá una fecha de cierre definitivo de su trabajo y deberá aprobar las normas con un quórum de 2/3 de los delegados.

 

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