El Congreso declara a Vizcarra «incapaz moral» y lo destituye

Se lo acusa de irregularidades cuando era gobernador de Moquegua (2011-2014). Con 105 votos a favor, legisladores votaron por la vacancia del líder.
martes, 10 de noviembre de 2020 · 01:52

EFE/ Lima

El Congreso de Perú depuso al presidente Martín Vizcarra, después de que el pleno del Parlamento lo declarara “incapaz moral”, en el juicio político abierto en su contra y decretara su destitución del cargo.

Con 105 votos a favor, la moción de vacancia impulsada contra el mandatario por las acusaciones de que cometió actos de corrupción cuando era gobernador de la provincia sureña de Moquegua (2011-2014), superó el número de apoyos que exige la Constitución (87 sobre 130 diputados) y automáticamente abrió el paso para despojar al mandatario de su poder.

La resolución parlamentaria declaró la “permanente incapacidad moral del Presidente” y por tanto “la vacancia de la Presidencia de la República”.

En consecuencia, se aplicará “el régimen de sucesión establecido en la Constitución”, que será efectivo en cuanto se comunique al presidente, al primer ministro Wálter Martos o se publique en el diario oficial, lo que suceda primero.

Así, ahora la responsabilidad del cargo de Presidencia de la República recaerá en el presidente del Congreso Manuel Merino, del grupo político de Acción Popular.

Perfil

Las sospechas de que recibió sobornos para adjudicar obras públicas en  Moquegua, de la que fue gobernador hace seis años, terminaron con la presidencia de  Vizcarra, el mismo gobernante que cerró el Congreso y que emprendió una dura lucha frontal contra la corrupción.

El ingeniero civil, de 57 años, tuvo una de las presidencias más accidentadas y breves de las últimas décadas, pues asumió al cargo en 2018, tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, cerró el Congreso en 2019 amparado por la Constitución y en el contexto de su lucha frontal contra la corrupción,  y debía preparar una transición para el siguiente gobierno que lo sucedería en 2021 en plena pandemia de la Covid-19.

Vizcarra llegó al Ejecutivo como vicepresidente de Kuczynski en 2016 y en el también corto gobierno de su antecesor, fue ministro y luego embajador en Canadá, antes de asumir el cargo cuando el primero fue forzado a dimitir tras ser acusado de haber recibido dinero de la empresa brasileña Odebrecht.

Sin apoyos políticos, Vizcarra parecía destinado a ser un gobernador débil en manos de un Congreso abrumadoramente opositor en manos del fujimorismo, y sin embargo, gracias a su confrontación con los congresistas por su supuesta connivencia con la corrupción, llegó a obtener un enorme respaldo popular y vencer a sus rivales hasta el clímax de la disolución del Parlamento en septiembre de 2019.

En enero de este año, las nuevas elecciones al Congreso dejaron un parlamento muy dividido, en el que no contó con ningún sector oficialista y que pronto se convirtió en nuevamente su mayor enemigo.

Mientras, una pandemia de magnitud global lo sorprendió en la presidencia y ocupó todas sus actividades en el primer semestre del año, cuando el país alcanzó la mayor tasa de mortalidad del mundo por la Covid-19, y que ha sumado más de 34.000 fallecidos hasta la fecha.

Cerco de Parlamento


Vizcarra no tuvo respiro con el nuevo Congreso y tras varios conflictos por temas políticos y leyes aprobadas por la Cámara, en septiembre llegaba un primer pedido de destitución por la contratación irregular del cantante Richard Swing  Cisneros, a quien conoció en la campaña electoral de 2016.

La cercanía de Vizcarra con Swing quedó demostrada en los audios que su exsecretaria de Palacio Karem Roca guardó de las coordinaciones con el mandatario y su círculo más cercano, en un acto que el mandatario calificó como “traición” y que aún sigue bajo investigación.

Más allá del hecho de si Vizcarra ayudó o no a contratar ilegalmente a Swing en el Estado, quedó patente que el mandatario había mentido a la opinión pública al haber negando una relación de proximidad que luego resultó cada vez más evidente. No obstante, lo que salvó realmente a Vizcarra de la destitución fue conocer que el opositor Manuel Merino, presidente del Congreso,  había tenido encuentros con los jefes de las Fuerzas Armadas con la supuesta intención de complotar en su contra.

Tanto entonces como ahora, Merino es el encargado constitucional de suceder a Vizcarra al frente del país.

Defensa

Vizcarra, tal y como había prometido, se presentó a primera hora de la mañana de ayer  en el debate para presentar su defensa y allí negó categóricamente haber recibido cualquier tipo de soborno y criticó duramente que el proceso de destitución en su contra se hubiera abierto bajo acusaciones no corroboradas por la justicia.

“No existe prueba de flagrancia de un delito, ni habrá porque no he cometido un delito, no he cobrado soborno (...) Son hechos falsos, no corroborados, recién está empezando un proceso de investigación, son hipótesis”, dijo Vizcarra. Sin embargo, el Congreso  se mostró desde un inicio muy hostil al mandatario, que fue acusado de “mentiroso”, “inmoral”, “corrupto” y de ser el responsable de toda la inestabilidad política que vive el país.

El expresidente reveló que 68  congresistas son investigados

En su defensa, el ahora exmandatario Martín Vizcarra  señaló que hay 68 congresistas (de un total de 130 legisladores) investigados actualmente por el Ministerio Público y que tienen “intereses personales” en que se le destituya del cargo, presumiblemente para mantener privilegios y no ser juzgados.

No sirvió que categórica y repetidamente negara cualquier hecho de corrupción y pidiera que se le investigue conforme a ley cuando en julio de 2021 tuviera que dejar la presidencia.

Como defensa en las últimas semanas,  Vizcarra  esgrimió que una bancada radical en el Parlamento, dirigida desde prisión por el exmilitar golpista y sentenciado por homicidio Antauro Humala, es la que buscaba su caída. Es decir manejando su propia agenda política y que busca, en alianza con otros grupos políticos, postergar las elecciones generales para mantenerse en sus cargos por más tiempo.

Vizcarra insistió en esas tesis, al defenderse del segundo pedido de destitución que se basa en declaraciones de aspirantes a colaboradores eficaces de la Fiscalía aún no corroboradas.

Vizcarra, que estuvo vinculado al negocio de la metalmecánica en su natal Moquegua antes de su vida política, fue investigado por la Fiscalía por los presuntos sobornos durante su gestión regional, precisamente por la misma obra pública por la que ahora le acusan de haber recibido sobornos, una investigación que fue archivada.

Con las nuevas revelaciones  la Fiscalía volvió a reabrir el caso, que se une a otro más que se iba a extender hasta el final de su periodo en la presidencia, por las denuncias del caso  Swing  en vista a que existe mérito para investigarlo por un presunto tráfico de influencias.
 

 

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