Escasez de agua golpea a Río de Janeiro a días del Carnaval

Decenas de habitantes suben cada día hasta el cerro de Cristo Redentor, donde el galón se comercializa hasta en siete dólares.
sábado, 8 de febrero de 2020 · 00:04

EFE / Río de Janeiro

 En plena época de fiesta, cuando en las calles se calientan los motores para uno de los carnavales más famosos del mundo,  Río de Janeiro se sumerge en una crisis con el agua potable que ha llevado al rebusque del preciado líquido hasta en el Cristo Redentor.

Como si se tratara de una procesión, decenas de personas se trasladan diariamente desde los lugares más remotos de la ciudad hasta una fuente natural ubicada próxima a los pies de la gigantesca escultura que se levanta sobre el cerro del Corcovado para recoger agua potable y sustituir la ofrecida actualmente por el acueducto municipal.

Este icónico cerro de 713 metros de altura que forma parte de un parque natural está localizado en la zona sur de Río de Janeiro, la región más turística de la ciudad. La fuente que provee el agua natural está en la parte más alta del cerro, casi a los pies del Cristo, un lugar que no es de difícil acceso y al que casi se puede llegar en autobús. Eso sí, hay que caminar un poco y atravesar en un tramo los rieles del tren.

En su mayoría, es visitada por vecinos que viven en favelas cercanas al lugar, pero también es frecuentado por habitantes de barrios y municipios de la zona norte de Río y de su zona metropolitana, como la Penha y Caxias, localizados a poco más de una hora del Corcovado.

“Solo no vienen más porque las personas no saben. Hay gente que cobra hasta 30 reales -unos 7 dólares- por el galón de agua. Aquí tenemos (gratis) agua pura y cristalina”, señaló a EFE Fabiano Almeida Oliveira, un músico y cantante de funk que, dos veces por semana, recolecta unos 20 litros del líquido para el consumo en su hogar.

Este músico comenzó a visitar la fuente luego de sentir “el agua pesada, con gusto y olor a barro”, lo mismo que sintió María da Conceiçao, una empleada doméstica que también frecuenta varias veces a la semana la fuente para llevar el líquido a sus hijos, porque es imposible consumir el agua que le llega de la llave.

“No, yo no la bebo. El gusto está terrible. El agua es blanca pero no da”, precisó.

Aunque las autoridades locales y sanitarias aseguran que el agua que llega a sus casas es “potable”, el sabor a tierra y el extraño olor que emana impide confiar en lo que dicen los técnicos, menos aún cuando en algunos hogares el líquido también salía turbio de las llaves.

 Tras un mes de protestas  las autoridades dicen estar finalmente controlando los efectos de una saturación de “geosmina” pero ahora también se enfrentan a la presencia de detergente en las aguas que alimentanla estación de Guandú.

La geosmina es una sustancia orgánica producida cuando hay muchas algas y bacterias en el agua, pero autoridades aseguran que no produce daño.
 

 

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