Paralización de producción china impactará en la región

Bolivia exporta minerales, pero el país junto con varios de Sudamérica es importador de maquinaria, vehículos, celulares y otros.
lunes, 16 de marzo de 2020 · 00:03

Agencias  y Página Siete

Si la producción en China se detiene durante mucho tiempo, se obtendrán menos bienes y habrá menor demanda de materias primas, lo cual afecta directamente a los países de América Latina y en general a todo el mundo, según un análisis de Deutche Welle.

“Ya hemos visto cómo la economía china, el tráfico aéreo y las cadenas de suministro globalmente integradas se han visto perturbadas. Por supuesto, esto tiene consecuencias para la economía mundial y ciertamente para América Latina”,  advirtió Amrita Narlikar, presidenta del Instituto Alemán de Estudios Regionales GIGA, con sede en Hamburgo. 

En tanto, el sociólogo Stefan Schmalz de la Universidad de Jena estimó que “si China produce menos, esto repercutirá seguramente más fuerte en Sudamérica que en otras regiones del mundo”.  Unos países se verán más afectados que otros. 

Por un lado, la economía de México está completamente orientada hacia Estados Unidos (EEUU), pero  por otro, Chile destina un tercio de sus exportaciones a China y solamente un 14% a la Unión Europea y EEUU.

El gigante asiático   es el principal proveedor de mercancías de al menos 10 países de Sudamérica y es un mercado de ventas esencial para casi todos los países de la región. Por ejemplo, Brasil y Perú envían más de una cuarta parte de todas sus exportaciones a China.

Bolivia en 2019 exportó mercadería por un valor de 402 millones de dólares e importó un valor de 2.119 millones de dólares, según datos oficiales y elaborados  por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

Lo que más vende el país al gigante asiático son minerales, por ejemplo zinc y concentrados, plata, plomo, cobre. Mientras que importa vehículos, maquinaria, celulares, turbinas de vapor, neumáticos, aparatos de transmisión de voz, imagen, entre otros productos. 

Las relaciones transpacíficas no son solamente comerciales. Desde 2005, China ha concedido préstamos por un valor de más de 140 mil  millones de dólares en América Latina, casi tanto como lo ha hecho en África. 

El gigante asiático  también ha invertido masivamente, con la participación de empresas chinas en proyectos privados y públicos en la región.

“EEUU y Europa hacen muy poco para ofrecer a estos países alternativas que sean más atractivas que las de China”, dice la presidenta de GIGA, Narlikar.

Esto aplica para América Latina, el antiguo “patio trasero” de EEUU,  así como para África e incluso para algunos países europeos emergentes: “Y no se trata solamente de dinero y libre comercio. Sería mucho más importante establecer una narrativa que explique por qué el modelo económico occidental tiene más que ofrecer a estos países, que el chino”, agregó.

En general, los países sudamericanos tienen una conexión más bien débil con el mundo: en Chile, que tiene una economía tradicionalmente abierta, la tasa de exportación está ligeramente por debajo de la media mundial del 30%. En tanto, en Brasil y en Argentina es de menos del 15%, mientras que en la Unión Europea  es del 45%.

Por su parte, Jéssica Gomes, experta en el Mercosur del Instituto GIGA, considera que especialmente para los países del Mercosur y los Estados asociados, la demanda nacional y regional ha demostrado ser un ancla de estabilidad: “El comercio dentro del bloque ha sido bastante sustancial en los últimos años”. Gomes no ve un gran problema con respecto a una posible recesión a causa del coronavirus, al menos no para el Mercosur: “China tendría que colapsar por completo, pero entonces no sólo Sudamérica tendría un problema”, puntualizó.